domingo, 5 de abril de 2020

Algunas propuestas desde la trinchera para el tercer trimestre (modestia aparte)

Leo últimamente en las redes reflexiones varias acerca de si el curso está perdido o sobre la dificultad para encontrar motivos o líneas de trabajo para los meses que nos esperan por delante. Servidor está planificando la vuelta a las aulas (es un decir) para después de las vacaciones de Semana Santa (en breve publicaremos post al respecto) y, personalmente, creo que hay muchos alicientes para retomar el trabajo después del receso vacacional. Es obvio, que en los centros educativos de toda España encontramos situaciones de lo más diversas. Mientras que algunos contextos han soportado perfectamente el test de estrés que ha supuesto el confinamiento, otros todavía están noqueados intentado entender de dónde ha venido el gancho que les ha llevado a dar de bruces con la lona.

Sea como sea, creo que no podemos hablar de curso perdido. Ni mucho menos. Con dos tercios del curso escolar cumplidos, considero que el año ha dado bastante de sí, al menos a nivel personal. Y no olvidemos que nos queda por delante, sin duda, la parte más difícil y compleja pero, por qué no decirlo, también más interesante del curso 2019-2020. En fin, que buscando motivos para volver al tajo en unos días se me ocurren cuatro grandes líneas de actuación a desarrollar desde el ámbito escolar. Me temo que no invento la sopa de ajo, pero en estos tiempos de incertidumbres no estaría mal tener claras cuatro ideas bien definidas para desarrollar nuestra labor a lo largo de los próximos meses de manera coherente.

En primer lugar, centraría los esfuerzos de todo el claustro en el acompañamiento del alumnado. Con esto no me refiero simplemente al hecho de estar en contacto con él para enviar tareas de cada materia más o menos de manera puntual. Que también, claro. Se trata, a mi modo de ver, de acompañar no solo el aprendizaje, sino también el cuidado emocional de la chavalada y, de paso, también de las familias. Podemos hacer lo que podemos hacer. Los medios que tenemos son limitados, pero con una buena coordinación en cada equipo docente y un buen trabajo de tutoría deberíamos tratar de estar lo más cerca posible de las familias. Me consta que es la línea de trabajo de la mayoría de centros. Pues vamos a reforzarla y a mantenerla.

En segundo lugar, resulta fundamental recuperar al alumnado "desconectado", sobre todo a aquel que lo está por culpa de la brecha digital. Muchos centros no tenían controlado este aspecto. Bueno, pues esta crisis nos va a permitir solventar esta situación, al menos a nivel de detección de situaciones conflictivas. Me imagino que todos los centros educativos estarán poniéndose a ello. Luego está cómo vamos a afrontar esas difíciles circunstancias de trabajo. Seguramente la respuesta venga desde la coordinación de la comunidad educativa en su conjunto. Si las administraciones educativas autónomicas no dan señales de vida en este sentido (está pasando), una vez más será comunidad educativa local la que deba encontrar soluciones para afrontar la crisis. El papel de los ayuntamientos, en este sentido, será fundamental. Me consta que muchos ya se están organizando para ofrecer el apoyo necesario. Por otro lado, también está el alumnado "desconectado" pero no precisamente por la brecha digital. Tener Internet en casa puede permitirte seguir los estudios en línea o marcarte un 24/7 de Fornite perpetuo. El apoyo de las familias en este sentido va a resultar fundamental para reconducir determinadas situaciones. Y por último tenemos la peliaguda cuestión de la atención a la diversidad, donde se nos complica todo exponencialmente. Dotar de los recursos humanos y de una organización coherente con las necesidades de cada centro no me parece una idea desdeñable, precisamente. Se dice pronto, lo sé. Pero de momento es lo que hay...

Otra línea de trabajo fundamental, a mi modo de ver, resulta la planificación de las propuestas educativas a desarrollar. Las tareas, vamos. Obviamente, aquí va a depender de la organización de cada centro. Propongo, en la medida de lo posible, coordinación entre equipos para no saturar al alumnado y para que las actividades sean coherentes tanto en volumen como en objetivos. Por otro lado, los docentes debemos adaptarnos a un nuevo esquema de trabajo donde se ha eliminado el componente presencial. Tengamos ello en cuenta para elaborar nuestras propuestas. Personalmente, considero que el contexto actual proporciona infinitas oportunidades para ligar el trabajo curricular con la realidad que estamos viviendo. No sería mala cosa, a mi modo de ver, realizar un esfuerzo de diseño en este sentido.

Y por último, me centraría en la planificación del siguiente curso. Como decía más arriba, este curso nos ha noqueado como sistema educativo. De aquí en adelante se abre un panorama de incertidumbre que nos va a obligar a trabajar en nuevos escenarios hace semanas imposibles de imaginar por muchos. Parece evidente que el componente tecnológico va adquirir una dimensión fundamental. Habrá que organizarse teniendo en cuenta todo el aprendizaje adquirido a lo largo de estas semanas (y el que vendrá, por supuesto).

Vaya, que mucho rollo para explicar lo que dije hace unas horas en Twitter. Por cierto, muchas gracias a @daniel_durantes por abrir el debate (seguramente sin voluntad de ello):
PD: Puntualización, no hablo de las administraciones educativas porque están, a mi modo de ver, todavía más noquedas que los centros y que el profesorado. Llegado el momento, considero que nos va a tocar arremagarnos y saltar al barro para exigir soluciones a muchas de las situaciones que estamos viviendo a lo largo de las últimas semanas. Pero eso, cuando todo esto pase (eh, Pac?) ¡Un abrazo y ánimo para estos días!


domingo, 29 de marzo de 2020

A vueltas con las vacaciones docentes de verano (esta vez ya en marzo): 6 consideraciones

Pues ya ha empezado el debate sobre las vacaciones docentes. Este es un tema que cada curso escolar aparece en la agenda mediática pero, en esta ocasión, el coronavirus de marras ha tenido la gentileza de servírnoslo antes de finalizar el primer trimestre del año. Sí, señores y señoras, estamos en marzo y ya se habla de las vacaciones escolares de verano.

Es cierto que el calendario escolar de este año ha saltado por los aires. Hace más de medio mes que estamos readaptando el modelo a una situación totalmente nueva. Además, el panorama no tiene pinta de volver a la normalidad en el corto y medio plazo, por lo que resulta normal (hasta sano, diría) que debatamos sobre cómo queda el calendario final y cómo nos adaptamos organizativa y temporalmente a esta situación.

No obstante, surgen voces (aquí un ejemplo) que proponen una extensión del curso escolar hasta el mes de agosto. Incluso se plantea la vuelta al curso siguiente para el 1 de septiembre. También se plantea el trabajo voluntario para hacer frente a esa ampliación del calendario. El argumento es, en este caso, que como hay sanitarios voluntarios haciendo frente a la crisis, cuando llegue verano estaría "bien que hubiera docentes voluntarios para poder aplaudirlos". 🙈

Con todo el respeto del mundo, aquí van 6 consideraciones por las cuales me parece que la simple idea de alargar el curso escolar es un absurdo y un sinsentido:
  1. Recuerdo que durante esta crisis los docentes estamos trabajando: no sé si trabajamos más (piensen, eso sí, lo que supone cambiar de un modelo de atención presencial a la situación que tenemos ahora), pero seguro que menos no. Como en todos los gremios, habrá figuras que no estén dando un palo al agua pero, como no podría ser de otra manera, la mayoría del cuerpo docente está cumpliendo su jornada laboral para atender de la mejor manera a su alumnado. Otra cosa es que a veces nos equivoquemos, pero eso es otro cantar y otro debate que ya hemos tenido por aquí.
  2. Recuerdo que durante esta crisis los docentes tambén estamos confinados: como todo el mundo, por supuesto. También nos contagiamos, así como nuestros familiares y sufrimos el mismo estrés por la situación que el resto de los mortales. Así pues, esta crisis también tiene un impacto en nosotros como en el resto de la población. Y es que uno tiene la sensación de que flota en el aire la idea de que estamos en casa tranquilamente y que cuando todo esto acabe, estaremos frescos como una rosa para afrontar un curso hasta agosto.
  3. Recuerdo que los centros donde trabajamos no están adaptados al clima de los meses de verano: he leído por ahí que eso no es una excusa, que con un buen ventilador y actividades al aire libre tema solucionado. Quiero ver yo esos "buenos ventiladores" instalados y esas actividades al aire libre (serán en la sombra) en los meses de verano. Sinceramente, todo aquel que se haya puesto delante de 30 alumnos (soy generoso) una sexta hora de cualquier día del mes de junio a intentar trabajar entenderá perfectamente lo que pasa por mi cabeza cuano leo según que cosas.
  4. Recuerdo que los cursos no se preparan solos: que a los centros públicos llegan profesores nuevos, que no conocen el funcionamientos de los centros, ni al alumnado ni siquiera, en muchos casos, las materias y o cursos con los que van a trabajar. Pensar que se puede abrir un curso escolar al alumnado el día 1 de septiembre sin el necesario trabajo organizativo previo es una clara demostración de desconocimiento de la profesión.
  5. Recuerdo que el trabajo debe ser remunerado (y de manera óptima y justa): la reflexión sobre lo que estamos viviendo con el coronavirus y nuestro sistema sanitario, a mi modo de ver, no es que tengamos que celebrar el heroismo de nuestras doctoras, enfermeras y personal sanitario, en general. Lo que tenemos que denunciar son las pésimas condiciones de trabajo de muchos de ellos y la necesidad de una mejor remuneración, tanto en el presente como en el futuro. No quiero aplausos para los sanitarios, quiero que mejoren sus condiciones de trabajo y sueldos. Igual con otros colectivos, por supuesto. Entre ellos el docente. Por aquí lo he dicho, también.
  6. Recuerdo que las administraciones no demuestran tener un plan de acción: hasta ahora, en mi opinión, la mayoría de administraciones se han visto superadas por la situación. Y que conste que me parece hasta cierto punto normal. Vivimos una situación excepcional. Sin saber cómo vamos a estar en quince días, ¿qué se supone que vamos a hacer durante los meses de verano en las escuelas e institutos?, ¿cómo va a cerrarse el curso?, ¿deberemos hacer tareas curriculares o actividades de dinamización? En fin, sin pautas ni criterios al respecto, la solución de alargarnos hasta agosto huele a parche que tira para atrás.

lunes, 23 de marzo de 2020

Compartiendo algunos proyectos de ciencias sociales #ProfesQueAyudan

Tal y como está el patio y en vista que la situación se va a alargar más de la cuenta, he pensado que la manera que un servidor tiene de contribuir y echar un cable en mi ámbito profesional es simplemente compartiendo aquellos materiales y/o proyectos que hemos desarrollado en clase a lo largo de los últimos años. No están todos los que han sido, claro, pero sí algunos de los más relevantes.

Obviamente, algunos proyectos serán de difícil aplicación durante estos días. Otros, en cambio, presentan una estructura y organización que permiten que el alumnado vaya avanzando de manera más o menos autónoma. En cualquier caso, pueden servir de inspiración para realizar propuestas propias y adaptarlas a la propia realidad de cada docente.

Espero que os sean de utilidad e interés y agradecería vuestros comentarios y/o feedback para mejorarlos y enriquecerlos. Podéis acceder a ellos y usar todos los materiales libremente pinchando en cada imagen. Añado una breve explicación de la idea general del proyecto. Están en catalán pero, vamos, no vas a tener problema en entenderlos. Para cualquier duda o consulta podéis escribir a ramonparaiso@gmail.com ¡Un abrazo y ánimo a todos!
  • Proyecto "Felicidad Interior Bruta": proyecto del área de geografia basado en la creación de un estado siguiendo unas indicaciones específicas. Los resultados fueron sorprendentes, ¡os lo aseguro!

https://docs.google.com/presentation/d/1ckFOHSFV0a-P8zLU5PiB64VBy5O_sd9ub89p7Rju6WE/edit?usp=sharing
  • Proyecto "Ciudadano extranjero": sobre movimientos migratorios. El alumnado analiza el papel de los medios de comunicación en relación con la información de procesos migratorios.
https://sites.google.com/site/ciutadaestranger/

  • Proyecto "Derechos Humanos, imágenes de la tragedia": análisis sobre el incumplimiento de los derechos humanos alrededor del mundo.  
https://sites.google.com/site/elteatredelsdretshumans/

  •  Proyecto "Cazadores de conflictos": análisis y geolocalización de los principales conflictos armados actuales a nivel mundial.
https://sites.google.com/site/esbuscaconflicte/

  • Proyecto "Un paseo por la historia": análisis y creación de materiales para la difusión del patrimonio artístico local.

https://docs.google.com/presentation/d/1FDyzZES_Jne8Ms-psw-dBgGv1CB_gKipxgm7F8DZQKc/edit?usp=sharing

  • Proyecto "Homo mediaticus": análisis y diferenciación entre mass media y medios de comunicación alternativos. 
https://sites.google.com/site/homomediaticus/

  • Proyecto "Mediterráneamente": análisis y contraste entre los dos Mediterráneos, el europeo y el de los migrantes que pretenden llegar a Europa.
https://sites.google.com/site/movmigratoris/

  • Proyecto "Tarraconeando": análisis geográfico del territorio y organización de propuestas de eventos culturales y ruta de dinamización turística.
https://sites.google.com/site/deviatgepercatalunya/

  • Proyecto artístico "¡Esto lo hago yo!": reflexión sobre el arte contemporáneo a partir de un proyecto de creación artística.
https://sites.google.com/site/projectearts/

miércoles, 18 de marzo de 2020

Lo que pone de manifiesto la emergencia del coronavirus en educación (ministra a parte)

Perdón. Estoy pesadete. Pero el confinamiento da para mucho, qué os voy a contar. Hace poco me atrevía con un decálogo docente en tiempos de coronavirus y el artículo me daba para reflexionar sobre el panorama educativo que nos ha dejado el maldito bicho. En estas estábamos cuando la ministra publica esto en Twitter 👇...


... y mi cerebro cortocircuita de manera instantánea. Yo entiendo que un simple tuit no puede condensar la compleja visión estratégica de la política educativa de la ministra, que seguro que la tiene. Lo digo sin ironía, de verdad. Imagino que en este tuit simplemente realiza un comentario sobre lo que ella considera una necesidad fundamental del futuro educativo de nuestro país. Imagino, digo. Ahora bien, se me antoja que no soy el único que, cuando leo según qué comentarios y/o reflexiones sobre las "prioridades del sistema educativo", más todavia si provienen de la ministra del ramo, me echo a temblar. 

Porque, vamos a ver, ¿en serio esta crisis demuestra que necesitamos tener un sistema robusto de educación a distancia? ¿Debe ser esa la prioridad? Siendo una meta loable, que lo es (o no), creo que previamente deben resolverse infinidad de problemas que tenemos los trabajadores de la educación a diario y que, de estar solventados, hubieran permitido una gestión mucho más eficaz de la actual crisis. Vamos con algunos.

Sí, empezamos con un clásico, las ratios. Deberíamos conseguir disminuir la ratio en las aulas para poder realizar un trabajo mucho más profundo y coherente. Imaginad ser tutores de un grupo de 15 alumnos en un contexto de crisis como el actual. Las posibilidades de acompañamiento y de apoyo serían, sin duda, mucho mayores. Pues igual pasa en el día a día. Una tutoría con las ratios actuales se convierte en un ejercicio de supervivencia y de prestidigitación. Y esto es evidente que no debería de ser así.

Luego está el currículum, claro. Se me ocurre que habría que darle un buen meneo. En mi opinión tenemos un currículum extensísimo e inabarcable. Si bien es cierto que hay maneras y maneras de afrontar el currículum desde la labor docente, no lo es menos que una reordenación y simplificación del mismo quizás ayudaría al trabajo en el aula. Leo recientemente sobre la importancia de aprender en profundidad, no en amplitud. Investigadores como Héctor Ruiz Martín señalan que "las bases que unos conocimeintos bien consolidados proporcionan para construir nuevos conocimientos sobre ellos son más sólidas cuanto mejor conectados están estos conocimientos". Esto, por supuesto, requiere de más tiempo del que habitualmente le dedicamos. Y digamos que la estructura del actual currículum académico no contribuye demasiado a ello.

Absentismo y fracaso escolar (o como lo queráis llamar) son otros de los puntos negros de nuestro sistema educativo. Las cifras de alumnado no graduado o que abandona el sistema educativo son más que preocupantes. Según datos del INE, en el año 2018 la cifra de abandono temprano de la educación-formación en España para los hombres (21,7%) es la más alta de todos los países de la UE y casi duplica la cifra de la UE-28 (12,2%). En mujeres, la cifra de España (14,0%) para el año 2018 también es más alta que la cifra de la UE-28 (8,9%), correspondiendo también a España uno de los valores más altos de abandono temprano de la educación-formación, solo superado por Malta (15,5%) y Rumanía (16,1%).

Otro elemento que considero clave radica en el tamaño de los centros. Hay centros que me resultan, no diría ingobernables, pero sí instituciones muy difíciles de dotar de un proyecto y/o personalidad propia (y no hablo de la aplicación masiva de tal o cual metodología). Centros de 5 o 6 líneas, con cerca de mil alumnos y más de un centenar de profesores se convierten en monstruos que contribuyen a despersonalizar la educación implementada en ellos. Pero poco se habla de ello. Podríamos seguir con otros puntos: dotaciones de plantillas, equipamiento e infraestructuras, calendario escolar, selección del profesorado, (inexistencia de un) plan de carrera docente, equipos directivos (melonazo, este) En fin, no sé. Me dejo mil. 

Con esto quiero decir que no podemos permitir que lo impactante de la crisis actual aleje del foco mediático los asuntos verdaderamente importantes panorama educativo. No, la emergencia no pone de manifiesto que necesitemos un sistema robusto de educación a distancia como señala la ministra. Objetivo, insisto, que no es criticable per se. La emergencia pone de manifiesto, en mi opinión, que tenemos un sistema educativo que, mal que nos pese a muchos, se sujeta con pinzas en muchos aspectos, más de los que debería. Y que eso se solventa, no con más tecnología ni formación on line, si no con una buena visión estratégica y planes de trabajo a medio-largo plazo con prioridades y objetivos claros y concisos. Ah, y con inversión, claro. Se dice, pronto, ya lo sé. Pero al menos que no nos la cuelen a las primeras de cambio.


martes, 17 de marzo de 2020

Decálogo docente en tiempos de coronavirus (modestia a parte)

Leo, a mi modo de ver, algunas barbaridades en las redes sociales sobre lo que se supone que debemos hacer los docentes durante estos días de excepcional confinamiento a causa del coronavirus de marras. Si tuviera que definir con tres adjetivos la situación general de mi claustro virtual diría que percibo (un lógico) desconcierto, (una no menos lógica) incertidumbre y (una lamentable) descoordinación

Obviamente, también aparecen propuestas bien paridas y que sin duda van a resultar útiles para el alumnado y sus familias pero, me sabe mal decirlo, no sé si estamos dando con la clave del asunto. Huelga decir que se nos da por descontado la mejor de las voluntades y el esfuerzo y sacrificio de la mayoría del cuerpo docente. Faltaría más. Pero me temo que deberíamos tener en cuenta una serie de criterios elementales para afrontar nuestra labor docente desde el sentido común. 

Me atrevo, pues, a intentar un decálogo básico sobre el asunto. Como no quiero enredarme demasiado, intento hacerlo picadito y al lío. Vamos a ello.
  1. Lo primero es lo primero: obviamente, lo académico pasa a un segundo plano. Primero se trata de atender situaciones personales, saber cómo y qué está viviendo cada cual para poder ajustar el posible trabajo que vayamos a programar. Si no sé cómo están mis 200 alumnos pues me parece evidente que no puedo mandarles los ejercicios 5,6,7,8 y 9 de la página 356, la lectura de la página 368 con los ejercicios del 1 al 10 (enunciados copiados, of course) y el comentario de texto de la 370 y decirles que cuentan para la evaluación final de trimestre. No tiene puto sentido. Se me objetará, lógico, que cómo narices vamos a conocer la situación concreta de todo nuestro alumnado. Cierto. Pues eso, seamos flexibles y, a pesar de la planificación, estemos abiertos a modificar nuestras propuestas en base a la realidad ajena.
  2. Dirección marca el tempo: el equipo directivo (en sus múltiples formas, variantes y estructuras) debe coordinar las acciones a desarrollar, el calendario y las propuestas de trabajo para casa. Si cada docente hace la guerra por su cuenta no vamos a ningún lado. Claro que si este trabajo no existe durante el curso, ¿qué esperas que pase en una situación como esta? Proliferan en las redes mensajes de familias quejándose de un exceso de tareas y/o situaciones inverosímiles (decenas de fichas y ejercicios sin sentido, exámenes on line a las 8 de la mañana a chavales de primero de la ESO...)
  3. Manolete, si no sabes torear...: pa que te metes. Si no has hecho una videoconferencia en tu puta vida, no tocas el proyector y el PC del aula ni con un palo y crees que sites es una nueva serie de Netflix, ¿qué pretendes hacer estos días? Relájate. Si tienes tiempo aprovecha para formarte (véase punto 9) pero olvídate de usar estos recursos tecnológicos para trabajar con tu alumnado durante estos días. De hecho, esto conecta con el punto 4.
  4. Haz lo que acostumbras a hacer: llevas, como mínimo, dos trimestres trabajando con tu alumnado de una determinada manera, usando unos determinados recursos y con una determinada dinámica. Pues chico, no sé, lo mismo tiene sentido intentar no cambiar demasiado. Aprovecha los recursos que tengáis entre manos y no experimentes a lo loco. Envía un mail con instrucciones claras y precisas y listo. 
  5. Céntrate en el feedback: (esto debería ser siempre pero) lo más importante, a mi modo de ver, durante estos días va a ser el retorno del trabajo propuesto. No tiene sentido poner mil tareas de las que no vas a sacar ningún provecho (ni tú, ni sobre todo tu alumnado). Prueba a pensar actividades que aporten aprendizaje y a las que puedas dar un retorno coherente y con sentido. NOTA: Ahora bien, si esto no cumple con el punto 4, olvídate... ¡y suerte!
  6. Acompaña: insisto en el tema. Más vale poco y con sentido que mucho y a lo loco. Mejor poner tareas coherentes en volumen y en calendario que freírlos a ejercicios y/o fichas que luego difícilmente vamos a poder corregir. Aprovechemos para estar en contacto, en la medida de lo posible, con el alumnado y las familias y resolver todas las dudas e incertidumbres que existan.
  7. Piensa a medio plazo: es probable que esto dure más de la cuenta. De hecho, es evidente que todo el curso va a quedar alterado por estas semanas/meses de ausencia. Bien, piensa en ello. Ajusta temario, revisa materiales, avánzate a la situación para estar lo más preparado posible. Para bien o para mal, nuestra jornada laboral ha saltado por los aires. Aprovechemos para estar lo más preparados para los nuevos escenarios que seguro vendrán.
  8. Habla con compañeros: con los del Twitter también pero, sobre todo, con los de tu centro. Qué están haciendo, cómo lo llevan, qué tareas han pensado/puesto/impuesto. Cuanta más información tengas mejor vas a poder ajustar lo que pasa en tu parcela de trabajo y con tu alumnado.
  9. Fórmate: ¿el puto coronavirus te ha dejado con el culo al aire en lo que se refiere a recursos tecnológicos? Pues no pasa nada. Lo mismo tu trabajo es cojonudo pero no se adapta a esta situación excepcional. Pues bueno, necesidad detectada. Vamos a ponerle remedio. Fórmate, prepárate pero, eso sí, ahora mismo olvídate de experimentos y haz aquello que sepas.
  10. Cuídate: cuídate mucho, cuida a los tuyos y, sobre todo, ¡NO SALGAS DE TU PUTA CASA!
¡Un abrazo!

lunes, 2 de marzo de 2020

Inmigracionalismo: migrantes y medios de comunicación. Una propuesta de trabajo en el aula.

Estos días proliferan en distintos medios de comunicación imágenes durísimas que muestran los intentos de entrada de colectivos de inmigrantes en distintos puntos de la frontera europea. En gran parte de estas imágenes se atisban dos mundos marcadamente diferenciados. De un lado, personas desesperadas que se lanzan al mar o a las vallas para tratar de acceder a un futuro mejor y, por el otro, la Europa insolidaria que pretende restringir este acceso de una manera a menudo soez e incompatible con la carta de derechos humanos de la que acostumbra a hacer gala. Esa división entre nosotros y ellos y la manipulación respecto a la cuestión migratoria en la que suelen caer muchos tertulianos y medios de comunicación nos ha llevado a querer trabajar el tema en clase de cultura y valores de tercero de la ESO. El objetivo de la propuesta de trabajo era doble. 

Por un lado, analizar el papel y/o enfoque general de los medios de comunicación en la información sobre procesos migratorios. A menudo, la criminalización y el alarmismo presentes en la mayoría de informaciones explican el éxito que determinados discursos racistas pueden tener ante según qué públicos. Por el otro, elaborar propuestas de información alternativas y ricas que comprendan la complejidad del proceso migratorio en toda su extensión. Según estimaciones actuales de la OIM, hay 272 millones de migrantes internacionales en el mundo (equivalentes al 3,5% de la población mundial). Si bien es cierto que el principal motivo de los movimientos migratorios actuales es el trabajo, existe una realidad muy compleja que conviene que conozcamos para evitar clichés y estereotipos muy anclados en nuestro pensamiento.

Con esta idea todo el nivel de tercero de la ESO se ha convertido en un equipo de redacción que, después de elaborar de manera conjunta un formato de entrevista integral, se ha lanzado a entrevistar a personas venidas de fuera (también a españoles que han tenido que migrar en algún momento de su vida) con el objetivo de recoger esas historias de vida. Estamos recibiendo los primeros audios a lo largo de estos días y la verdad es que el trabajo realizado hasta el momento es excelente.

Para llevar a cabo la unidad hemos utilizado materiales elaborados por Red Acoge, una Federación de 20 organizaciones surgida hace casi tres décadas para promover los derechos de las personas inmigrantes que se hallan en España. Hace unos años diseñaron la campaña "Inmigracionalismo", la cual propone una aproximación crítica a las informaciones sobre inmigración aparecidas en los medios de comunicación. Algunos de los materiales de esta campaña han sido utilizados en el desarrollo del proyecto.
Las fases del trabajo han sido las siguientes:
  1. Visionado del vídeo de motivación (no te lo pierdas justo abajo) y debate conjunto.
  2. Análisis del resultado del informe "Inmigracionalismo".
  3. Detección conjunta de malas prácticas y propuestas de mejora en relación con las informaciones sobre migraciones.
  4. Elaboración conjunta del guión de la entrevista a una persona migrante.
  5. Realización de las entrevistas a migrantes (archivos de audio) de manera individual y/o en parejas.

Por si a alguien le sirve de utilidad, adjunto la secuencia de trabajo detallada (pincha en la imagen para acceder al sites).

https://sites.google.com/site/ciutadaestranger/home

lunes, 24 de febrero de 2020

Trincherismo docente (en las redes, of course)

NOTA: Entrada exprés. No tengo mucho tiempo pero me apetecía decirlo. 

En mi centro convivimos más de 80 docentes de distinto pelaje y costumbres. Como os podéis imaginar, entre tal extensa muestra de ejemplares docentes los contrastes de todo tipo son brutales. Dejando a un lado los diferentes caracteres y actitudes ante la profesión, a nivel metodológico la disparidad también es enorme, por supuesto. Los hay que ya se han entregado, si no con pasión, sí con notable implicación a la enseñanza competencial (signifique eso lo que signifique), otros que siguen con prácticas más o menos tradicionales, los que siguen el libro de texto a rajatabla, los que hacen lo que pueden con grupos y equipos de trabajo difíciles de equilibrar... En definitiva, distintas y muy dispares prácticas docentes con, normalmente, un mismo objetivo: que la chavalada aprenda lo máximo posible en las mejores condiciones posibles.

No diré que no haya tensiones entre el claustro. Sería mentir. Que si uno se escaquea las guardias; que si la otra siempre llega tarde; que si aquella me los consiente de más, y no hay quien haga clase después de sus horas; y así hasta el infinito. O casi. Imaginad, ochenta y pico docentes y más de ochocientos alumnos en un centro colapsado a nivel de infraestructuras...

Pero a lo que iba. Entre tanta disparidad y ante tal diversidad de prácticas profesionales nunca, de ningún modo, he vivido la (vamos a llamarle) "tensión metodológica" que percibo en las redes sociales. Últimamente leo discusiones entre docentes en Twitter que me sorprenden por lo alejadas que están de la realidad de mi instituto. Admito que el debate metodológico no es uno de los puntos fuertes de mi centro, pero sí que, como comento más arriba, existen profesionales trabajando de muy diversos modos y esta disparidad no genera, ni por asomo, las tensiones que se derraman por estos lares internéticos.

Obviamente, no pretendo negar que vivimos un momento complicado en el ámbito educativo. El desembarco o, mejor dicho, la puesta en escena de ciertas prácticas metodológicas ha generado un debate mediático que se me antoja muy alejado de la realidad de gran parte de los centros educativos de mi entorno, al menos de los centros públicos. Insisto, no negaré la veracidad de los testimonios de muchos docentes que denuncian sectarismo en algunos  centros educativos por parte de determinados equipos directivos y/o colectivos docentes. Del mismo modo, tampoco negaré la existencia de docentes que torpedean de manera sistemática el desarrollo de planes y propuestas sinceras y bien trabajados destinadas a la mejora de los centros. Sin duda, existe una realidad muy compleja donde tienen cabida todos estos testimonios.

Ahora bien, hay vida más allá de nuestra experiencia. Quiero decir que el ámbito educativo va más allá de mis doce años de experiencia docente. Y de la de mi centro. Y de la de mis ochenta y pico compañeros. Y de la de los "cienes y cienes" de docentes twitteros que campan por la red del pajarito. Quizás tendríamos que relativizar un poco nuestros planteamientos y poner un poco de nuestra parte para entendernos y centrarnos en lo sustancial. Estos últimos días he visto a grandes profesionales de la educación enzarzados en discusiones estériles, casi infantiles, debatiendo la nada y cavando trincheras que, a mi modo de ver, no llevan a ningún sitio. Trincheras amplificadas por las redes que, me temo, no nos dejan en demasiado buen lugar.  

Propongo (ríanse de la ingenuidad de un servidor) un debate tenso si se quiere, pero respetuoso y, sobre todo, centrado en lo verdaderamente importante a mi modo de ver: la Política Educativa (perdón por el tópico) con mayúsculas (recursos, líneas estratégicas, búsqueda de consensos, reducción de desigualdad, etc.) De lo contrario creo que se nos va la fuerza por la boca y lo único a lo que contribuimos es a generar más y más ruido. Y no sé yo si eso nos conviene demasiado...