martes, 20 de agosto de 2019

"Facha", propuestas de trabajo en el aula desde las ciencias sociales (I)

Mientras leo "Facha", del filósofo norteamericano Jason Stanley, se me ocurren varias propuestas de trabajo en el aula desde distintas materias y disciplinas propias de las ciencias sociales. Lamentablemente,  el fascismo no es simplemente una ideología propia de tiempos pasados. De hecho, gran parte de la agenda política internacional (y, en este sentido, España ha dejado de ser una excepción) viene marcada por el ascenso de partidos fascistas o ultraderechistas que están monopolizando y condicionando por completo los discursos políticos nacionales. En este contexto, "Facha" analiza los mecanismos que utiliza este fascismo para llegar al poder y articular un discurso mediático que, como decimos, está impregnando nuestro entorno (e incluso quizás nuestra propia conducta y discurso) de una manera preocupante.

Más allá de reseñar la obra y señalar sus principales contenidos (ver más info aquí), se me ocurre apuntar algunas vías de exploración y de trabajo en clase derivadas de la lectura del texto. En algunos casos se tratará de propuestas concretas y precisas, en otros de simples preguntas para promover la reflexión-investigación por parte del alumnado. Obviamente, están redactadas en bruto, por lo cual deberán ser perfiladas para adaptarlas a los distintos niveles, materias y grupos con los cuales pretendan implementarse.

Para hacerlo más ordenado y claro, así como para facilitar la consulta de fragmentos a las personas interesadas, ordenamos las propuestas por capítulos. Además, en cada uno de los capítulos Stanley analiza los principales elementos clave que vertebran el pensamiento y la práctica fascistas (pasado mítico, propaganda, antiintelectualismo, irrealidad, jerarquía, victimismo, etc.), así que considero que puede ser una manera interesante de agrupar las reflexiones elaboradas. Espero que os parezcan de interés y, como siempre, agradecería cualquier comentario y/o sugerencia al final del artículo. También podéis hacerlos llegar a Twitter a partir del hashtag #FachaEnClase y quizá así crear un banco de ideas conjunto para trabajar la cuestión en las aulas. Pues, sin más, empezamos.

NOTA: Se trata de un post en construcción, así que se irá cerrando para abrir nuevos artículos a medida que su extensión se desborde del formato habitual en De vuelta.

Capítulo 1. El pasado mítico.
  • Geografía fascista: Elaborar un mapa digital con los países/regiones con presencia de organizaciones de extrema derecha en sus parlamentos.
  • El pasado histórico: analizar las referencias al pasado mítico de España por parte de los partidos de ultraderecha: ¿qué episodios históricos rescatan?, ¿cuáles obvian?
  • Debate: lectura y debate conjunto sobre textos referenciales para los movimientos fascistas: ¿qué concepto de la historia transpiran?, ¿se trata de discursos integradores o excluyentes?, ¿por qué?
  • Fascismo y genocidios: investigar sobre algunos de los genocidios contemporáneos y su relación con el pensamiento y la ideología fascista (ejemplo Myanmar, Ruanda, República Centroafricana, Sudán del Sur, etc.)
  • Diario de un fascista: realizar un seguimiento de cuentas oficiales de las redes sociales de organizaciones de ultraderecha e investigar y analizar el uso político de la memoria histórica.
Capítulo 2. La propaganda.
  • El fascismo en fotos: selección de fotografías usadas por el discurso fascista en medios afines, campañas electorales y elaboración de una exposición de denuncia.
  • Stop rumores: análisis y denuncia de los rumores difundidos por organizaciones de ultraderecha. 
  • Mass media y fascismo: charla, conferencia o similar con algún profesional de los medios de comunicación y debate posterior.
  • Desmontando el fascismo: carteles, infografías y/o similar comparativas entre el funcionamiento de los estados democráticos y los estados fascistas.
Capítulo 3. Antiintelectualismo.
  • Fascismo y universidad: análisis de las tensiones producidas en el ámbito universitario norteamericano en los últimos tiempos (algunos materiales aquí, aquí, aquí y aquí, por ejemplo).
  • Educación y fascismo: análisis de material educativo franquista (contenidos, presentación, sesgo de género, etc.)
  • Umberto Eco: lectura (adaptada o no) sobre las claves del fascismo según Umberto Eco y debate posterior (leer aquí). 
Continuará


lunes, 12 de agosto de 2019

¿Sería viable un Ministerio de Educación y Aprendizaje a lo largo de la vida?

Artículo enviado por Diego Redondo para su publicación en EPALE el 24 de julio de 2019.

Durante los últimos días el aprendizaje a lo largo de la vida ha sido noticia debido a las palabras del Presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, en el debate de investidura de la nueva legislatura. Así, dijo textualmente: transformaremos las políticas activas de empleo para garantizar la formación continua a lo largo de la vida y mejorar las oportunidades de los desempleados de larga duración.

Antes dedicábamos las dos primeras décadas de nuestra vida a formarnos y el resto a usar esa formación en nuestra vida profesional. Ahora tenemos la necesidad de formarnos continuamente, permanentemente, de aprender nuevas habilidades, de estar en permanente desarrollo, y tenemos la obligación, en consecuencia, de ofrecer a la ciudadanía un modelo que responda a esa realidad.

Por eso me propongo convertir a España en el primer país europeo que reconozca el derecho a la educación a lo largo de toda la vida. Eso va a implicar un esfuerzo, un cambio muy importante, muy intenso: nos exigirá crear sistemas formativos que aún no existen, un nuevo ecosistema educativo integrado por universidades, por centros públicos y privados de formación profesional, y por empresas.

Ese ecosistema nos permitirá proveer de cursos y de itinerarios de formación flexibles y adaptados a la realidad laboral. Para que los ciudadanos y las ciudadanas tengan la oportunidad de reiniciarse profesionalmente cuando lo deseen o cuando lo necesiten.

Hace unos días me emocionó leer la historia de un hombre que empezó a trabajar con siete años en el campo y a pesar de ello caminaba quince kilómetros diarios para ir a la escuela nocturna y obtener su graduado, que aprobó. Ese mismo hombre, ya jubilado y cuidando a su nieta, ha aprobado la Educación Secundaria Obligatoria. Esto es España, Señorías.

Tenemos que recordar estos ejemplos para inspirar a la sociedad a seguir siempre aprendiendo. Y tenemos que garantizar las oportunidades para hacerlo.

Con estas palabras que muchos celebramos por el significado que conllevan y el apoyo explícito, al menos de palabra, hacia el aprendizaje a lo largo de la vida, se reabrió también el debate en redes sociales que llevaba ya semanas coleando sobre si el actual Ministerio de Educación y Formación Profesional debía llamarse Ministerio de Educación y Aprendizaje a lo largo de la vida, ya que no olvidemos que la Formación Profesional es una parte del aprendizaje a lo largo de la vida, y tal y como sucede en la teoría de conjuntos en matemáticas "el todo no puede ser un elemento de la parte".

En este debate en redes sociales que mantuve con docentes y personas relacionadas con la educación para adultos, y el ALV en general, destaca la intervención de Rosa María Torres, quien fuera Ministra de Educación y Culturas en Ecuador quien me rebatió con las siguientes palabras "Un Ministerio de Educación y Aprendizaje a lo Largo de la Vida sería uno que abarque políticas y programas desde la primera infancia hasta el fin de la vida, integra educación y capacitación y articule aprendizajes formales, no formales e informales. Un hiperministerio. Imposible". Además añade que "El Aprendizaje a lo largo de la vida es un enfoque transversarl y multisectorail de política. Imposible pensar que esto lo cubra un Ministerio". 

Para Jorge Osorio-Vargas, docente en la Universidad de Valparaiso (Chile), "Es interesante ver algunos territorios donde redes de centros público-comunitarios ya generan itinerarios y oportunidades de ALV en articulación con el sistema formal cuando los administradores de éste están disponibles para experienciar".

En el debate también surge la idea de "diseñar una mejor arquitectura institucional" y ver si estamos o no preparados para asumir el reto. Es obvio que en España, hasta la fecha, el "lifelong learning" no es considerado de la misma forma que en otros países de Europa, tal vez porque el concepto que tenemos del mismo sea diferente, pero lo diferente no es ni bueno, ni malo, simplemente no es lo mismo.

Así, y dejando abierto el debate, ¿estamos preparados para que competencias que son propias del campo del Aprendizaje a lo largo de la Vida pudieran estar centralizadas en un mismo Ministerio? Hablo de competencias que ahora están en Empleo o Bienestar Social, por ejemplo. ¿Podríamos potenciar y sacarle mayor rendimiento a la red pública de Centros de Educación para Adultos y Escuelas de Idiomas para aumentar la oferta encaminada a este aprendizaje?

Desde mi humilde posición creo que sería un reto interesante apostar por un Ministerio de Educación y Aprendizaje a lo Largo de la Vida, con más competencias que el actual Ministerio de Educación y Formación Profesional, y que desde una misma dirección nos ayude a combatir algunas de las lacras que nos persiguen como el fracaso escolar, el reciclaje profesional y la reducción de la tasa de desempleo.
 
 

domingo, 4 de agosto de 2019

Porno y educación: algunas certezas para iniciar el debate

Leo el capítulo "Sontag sobre el porno: cincuenta años después" (La mujer que mira a los hombres que miran a las mujeres, Siri Hustvedt, Seix Barral, 2016) y no puedo menos que reflexionar sobre el papel que la pornografía juega en la vida de nuestros alumnos y en el día a día de los centros educativos. Aunque quizás aquí sería más preciso señalar el papel que el porno NO juega, dada su escasa presencia en los programas educativos y curriculares. Si bien el artículo de Hustvedt no analiza la pornografía desde el punto de vista educativo -se trata más bien de un análisis artístico, específicamente literario- la autora norteamericana introduce toda una serie de reflexiones sobre el porno que creo que pueden ser útiles para dar el pistoletazo de salida a un debate sereno y profundo sobre el papel de la pornografía en nuestra sociedad y, reitero, sobre el papel que los centros educativos y el cuerpo docente debemos jugar en el asunto.

Recientemente, además, he leído dos grandes aportaciones sobre el tema en el fantástico blog de reflexión educativa de @salvaoret (léase Menores y porno. ¿Miramos para otro lado? y Menores y pornografía II). Coincido prácticamente en todos los puntos señalados por el autor: consumo creciente a edades cada vez más tempranas, dificultad para tratar en las aulas un tema cuanto menos espinoso e inexistencia de la cuestión en los programas de educación sexual desarrollados en los centros educativos. A todo ello, además, cabe sumar una mayor presencia mediática del porno en los últimos tiempos. Así pues, proliferan artículos analizando el tema desde una múltiple perspectiva: vinculación del consumo de pornografía con conductas sexuales agresivas, reflexiones sobre el porno y la seguridad tecnológica, acceso a datos privados, etc.  

Sin duda, como decíamos, se trata de un tema espinoso que cada vez con mayor frecuencia aparece  en algunos corrillos docentes. ¿Cómo afrontarlo desde una perspectiva educativa sin generar malentendidos, sin crear alarma y, por qué no decirlo, sin salir escaldado de la empresa? Señala Sontag que "la pornografía enfrenta la virtud al vicio en una lucha ética". El concepto general del porno presente en la opinión pública se encuentra, cuando menos, alejado varias millas del concepto de virtud del común de los mortales. Ya por ahí vamos encontrando pistas de lo difícil de acercarse al tema sin levantar ampollas, herir susceptibilidades ni, por supuesto, banalizar la cuestión.

Un servidor considera que podría ser interesante plantear a modo de ideas generales algunas de las  certezas que tenemos sobre el porno. Quizá algunas parezcan simples obviedades y perogrulladas. Seguramente así sea. No obstante, considero que establecer un marco general común podría resultar útil para afrontar un debate profundo y sereno sobre cómo debemos (si es que debemos hacerlo) incorporar la cuestión al día a día de los centros educativos. Aquí van, pues, algunas de las certezas que un servidor ha recopilado leyendo de aquí y de allá:
  • La pornografía ha cambiado el concepto de educación sexual. Cada vez existen más jóvenes (menores muchos) que acceden a imágenes de contenido sexual explícito antes de tener relaciones sexuales. Este hecho, sin duda, debe ser tenido en cuenta en los planes de educación y formación sexual.
  • El porno es un grandísimo negocio que, además, ha dejado de ser clandestino. El acceso al porno cada vez es más sencillo e, impulsado por el capitalismo salvaje, se trata de una industria que genera miles de millones en beneficios. 
  • Cada vez se accede antes a la pornografía. Recientes estudios (ver aquí) señalan que en España el acceso al porno se ha adelantado a los 8 años, aunque su uso se generaliza a los 14.
  • No es territorio exclusivo de hombres.  Aunque todavía se queda en un 26% del consumo total según datos de un estudio elaborado por el portal Pornhub, el consumo entre las mujeres se está incrementando en los últimos años.
  • Hay muchos tipos de porno. Pues sí, en general, como dice Sontag, el porno es cutre. Aún así, aparecen nuevas tendencias que parecen querer dar un giro al modelo clásico y generar nuevas posibilidades en el mundo de la pornografía. Sin duda, Erika Lust se ha convertido en una de las representantes de este "porno alternativo" que pretende un acercamiento menos grosero y tosco (véase entrevista a la directora aquí).
  • (Aunque parezca mentira) el porno también tiene una tradición clásica. Sade, los surrealistas, Freud, numerosos pintores y artistas son claros exponentes de esta tradición, la cual podría ser (o no) un punto de partida interesante para acercarse a la cuestión desde una óptica menos basta y, sin duda, más intelectual. Insistimos, el porno no siempre es cutre y, además, en muchas ocasiones ha estado estrechamente ligado al mundo del arte. ¿O no podrían ser catalogadas como pornográficas gran parte de las obras de Schiele?
  • (Aunque parezca mentira, también) sobre el porno se investiga. Existen innumerables estudios que quizás podrían permitir aproximaciones "científicas" a la cuestión.
  • Y por último, los humanos, como el resto de primates, tenemos una intensa vida sexual. ¿Cómo obviar un mundo, el de la pornografía, que genera tal interés, controversia y conflicto en nuestra propia especie?
Se me ocurre que pueden ser algunos puntos para iniciar el debate y, sobre todo, para empezar a pensar en propuestas concretas para afrontar el tema en nuestros centros y aulas. ¿Algún/a valiente se anima? ¡Aquí un servidor se suma sin dudarlo! ;)


martes, 30 de julio de 2019

Del barracón a la hiperaula: algunas preguntas incómodas (o no)

Hace unos días saltaba a los medios la noticia de la aparición de "la primera universidad de España que forma maestros rebeldes para romper la escuela tradicional". El artículo, publicado en El País, se centra en la experiencia de la Facultad de Educación de la Universidad Complutense de Madrid, donde a lo largo del último curso se ha implementado un programa académico que favorece la codocencia, rompe las jerarquías y crea un nuevo espacio formativo, la hiperaula. Esta "nueva aula del futuro" se trata de un espacio académico rompedor, sin jerarquías, donde "las sillas (que son ergonómicas) tienen ruedas, hay pantallas gigantes colgando de las paredes que los estudiantes pueden usar como ordenador, mesas desmontables y hasta medidores de ruido para impedir que los debates se suban de tono. No hay un orden establecido, cada clase tiene su propia estructura". En definitiva, un espacio donde el aprendizaje y las relaciones académicas "tradicionales" (signifique eso lo que signifique) entre alumnado y profesorado ya no tendrían cabida.

Más allá del discutibe título del artículo, a estas alturas ya nada debería sorprendernos, su lectura me ha generado algunas dudas que quisiera dejar negro sobre blanco a lo largo de las siguientes líneas a modo de preguntas (totalmente bienintencionadas, lo prometo). Vamos a ello.
  • ¿Qué piensan las administraciones educativas de turno de dicho programa?, ¿existe realmente algún plan para favorecer una transición hacia este modelo en el sistema público?
  • ¿Por qué los ejemplos y las referencias a centros son exclusivamente de la red privada-concertada?,  ¿responde a algún tipo de interés en concreto o es simple desidia en la investigación periodística?
  • ¿Cómo afecta al currículum académico este modelo organizativo y pedagógico? Deduzco que deberá producirse algún tipo de adaptación curricular en este sentido que los responsables del programa formativo habrán tenido en cuenta (o no).
  • ¿En qué etapas va a implementarse la hiperaula? ¿La Formación profesional se incluirá en los nuevos programas?, ¿y la educación de personas adultas?
  • ¿Y las ratios? (ya tardaba en salir). ¿Cómo organizar el modelo con las ratios actuales?
  • ¿Cómo determinamos qué es un profesor rebelde? El amigo Jordi Martí avanza alguna respuesta por aquí. Del mismo modo, ¿a qué nos referimos con el término "escuela tradicional"? ¿Un docente formado en la hiperaula nunca va a recurrir, por ejemplo, a una explicación magistral? ¿Es un recurso que queda descartado por habitar este nuevo espacio?
  • ¿De dónde van a salir los recursos económicos para realizar toda esa inversión en instalaciones, formación del profesorado, personal, etc.?
  • ¿Qué papel juegan las grandes multinacionales tecnológicas en este nuevo modelo?, ¿y los organismos económicos internacionales?
Aunque quizá el ejemplo más evidente de las posibilidades reales a medio-largo plazo de la hiperaula (al menos en el sistema de educación público) sean las transformaciones que se están produciendo en mi centro estos meses de verano. Sí, amigos y amigas, ¿intuís que está instalando la  administración educativa de turno en un rincón del patio para dar solución a nuestros problemas de masificación crónicos? Lamento decir que no se trata de un par de hiperaulas, sino de sendos barracones (modulos prefabricados según la administración) al más puro estilo del siglo pasado. Aunque pensándolo bien, lo mismo nos los acondicionan con sillas ergonómicas, pantallas gigantes y, eso sí, sin pizarra, que no hace moderno.  🙈

PD: Seguro que, leído el artículo de El País, te surgen muchas otras preguntas. Te animo a dejarlas en el apartado comentarios y/o en Twitter usando el hashtag #hiperaula.


lunes, 29 de julio de 2019

Banca, business y educación: ¿el signo de los tiempos?

Escribo estas líneas con muchas dudas y sin ninguna respuesta absoluta, pero hace tiempo que me llama la atención la actitud, en mi opinión, acrítica de muchos profesionales de la educación para con el papel que pretenden jugar la banca y otras grandes empresas multinacionales en el sistema educativo. Obviamente, cada cual es libre de reirle las gracias a quien más le interese o convenga pero me parece que las personas que nos dedicamos a esto de la educación deberíamos tener una perspectiva más amplia y coherente del asunto. Me explico.

No son solo las tortas para ganar "los Goya de la educación" (sic), los mil y un retuits de los vídeos molones del banco de turno entrevistando a las stars del panorama mediático o el hecho de abrir sin cortapisas las puertas de los centros a los programas formativos del sector. Ahora (bueno, hace un tiempo ya) también se da la promoción directa de determinadas campañas de bancos y/o otros negocios, en principio bastante alejados del ámbito educativo, por parte de profesionales de la educación, en su mayoría, por supuesto, con amplia ascendencia en redes sociales.

Insisto en que cada uno puede promocionar los productos y empresas que quiera y ganarse unos euros extras (o repercusión mediática, o encargos varios, o pago en especies, o lo que sea) como le dé la gana, faltaría más. Pero me da que deberíamos ser un poco más coherentes con todo esto. Me chirría enormemente que haya profesionales que durante nueve meses al año se presenten como adalides del sistema de educación público e inclusivo y luego se dediquen a promocionar a instituciones que favorecen de manera innegable la existencia de desigualdades sociales, desequilibrios mediambientales y situaciones de explotación de diversa índole.

Recuerdo que hace años, cuando este blog llegó a tener cierto volumen de lectores, una de las grandes distribuidoras editoriales del país contactó conmigo para proponerme publicitar su servicio de venta de libros de texto. Supongo que no habían leído algún que otro post publicado por aquí ("¿Cuántos libros de texto comprarías con 100.000 euros?, por ejemplo") y no tenían ni idea de mi postura respecto al uso de estos materiales. La verdad es que no me habría venido nada mal un dinerillo extra, pero decliné la oferta amablemente. La empresa insistió en que si me lo pensaba volviera a contactar con ellos y así quedó el asunto. 

Cada uno tendrá sus propias contradicciones (un servidor no se libra, por supuesto), pero en este sentido me parece que debemos ser muy coherentes con lo que decimos pero, sobre todo, con lo que hacemos. No puedo trabajar con mi alumnado conceptos de responsabilidad, coherencia, justicia social, cooperación, igualdad y demás para luego promocionar o reirle las gracias a instituciones que no están precisamente del lado de los valores que preconizamos a diario. Me parece que normalizar este tipo de situaciones contribuye a resquebrajar algunos diques que (todavía, mal que bien) sostienen a la educación pública. Y cuando quien contribuye a derribarlos es la propia acción del profesorado pues ya ni te cuento. Aunque me temo que se trate del signo de los tiempos...

En fin, lo dicho, que estamos "de vuelta" con el asunto. 

PD: ¡Había ganas! 😉