sábado, 16 de junio de 2018

Premios, tópicos y peonzas

Quisiera agradecer el hecho de recibir la peonza del premio Espiral Edublogs con 5 topicazos de manual.

Topicazo número 1 (en caso de premiados ausentes). Me hubiera encantado estar aquí recogiendo mi peonza. Me sabe fatal estar volando en este preciso instante a Chicago para pasar una semana de vacaciones con mi mujer en plan novios (esto significa sin críos, claro). Lo siento mucho, de verdad.

Topicazo número 2. Cuando empecé a escribir De Vuelta hace 4 años no esperaba, ni mucho menos, la repercusión que este blog ha tenido. Casi un centenar de seguidores, cientos de comentarios, cientos de miles de visitas e infinidad de proyectos habrían superado totalmente las expectivas iniciales. De haberlas tenido, se entiende.

Topicazo número 3. Muchísimas gracias a los lectores de De Vuelta. Obviamente, no se trata de un blog archifamoso, pero tengo la sensación de que existe una comunidad a su alrededor que genera debate, reflexión y que me permite aprender infinito. De Vuelta me ha proporcionado amigos con mayúsculas (subtopicazo dentro del topicazo) y eso me lo llevaré siempre ( y dale).

Topicazo número 4. Muchas gracias a mis compis de la escuela, a mis compis tuiteros y, sobre todo, a mi familia por el apoyo en todo momento. Especialmente a Pilar, mi mujer, por las ilustraciones del blog (y por todo). A veces la mareo un poco, pero a ella le va la marcha. 😉

Y topicazo número 5 (en caso de profesores de adultos). Muchísimas gracias a esa etapa educativa a veces tan denostada y olvidada que es la educación para personas adultas. En ella me he forjado como profesional durante los últimos 10 años y ahora que la abandono temporalmente, no puedo sino valorarla todavía más, si cabe.

Pues eso, que muchas gracias. Ahora en serio, que me hubiera encantado daros un abrazo bien fuerte pero, como siempre digo, ¡nos vemos pronto DE VUELTA!


miércoles, 13 de junio de 2018

Selectividad, mujeres, currículum y el 8M

Me pasa esta tarde un amigo el artículo del diari Ara Filosofia, història de l'art o cultura audiovisual: quan la presència d'autores a la selectivitat és nul·la. Y, claro, el título no lleva a engaño. La presencia de mujeres en los contenidos de las asignaturas, tanto obligatorias como opcionales, de las pruebas de selectividad 2018 es ridícula. El artículo adjunta un hilo de la Unidad por la Igualdad de la Universidad Pompeu Fabra bastante clarificador al respecto.


Y es que después de un 8M demoledor como el de hace unos meses y con la efervescencia feminista derivada de la composición del último gobierno de la nación, se hace especialmente doloroso constatar la subrepresentación femenina en los currículos educativos del bachillerato (y de la secundaria y de la primaria, por supuesto).

Resulta lamentable que desde el ámbito educativo las administraciones no se pongan las pilas para hacer aflorar la extensísima aportación de la mujer en las distintas disciplinas del saber. Considero, sin duda, que se trata de una de las asignaturas pendientes del nuevo Ministerio de Educación. Estaremos expectantes y, mientras tanto, nos buscaremos la vida para destacar la aportación de un sinfín de mujeres en el ámbito de las ciencias sociales, que es el que ocupa a un servidor. Pues eso, al lío que tenemos faena...


jueves, 7 de junio de 2018

Algunas preguntas sobre el actual sistema de oposiciones

En los últimos meses, un poco de manera improvisada, he convivido muy de cerca con la experiencia del mundo de la preparación de oposiciones al cuerpo de enseñanza secundaria. Reconozco que organizar un proceso selectivo para cubrir miles de plazas no debe de ser nada sencillo pero, en mi opinión, todo el proceso desprende una fragancia algo decimonónica. Es por eso que quisiera lanzar algunas preguntas-reflexiones sobre el mismo. Por cierto, no todas se dirigen a la administración. Y es que uno ve a su alrededor algunos comportamientos que no entiende propios de personas que pretenden convertirse en profesionales de la educación. En fin, una percepción totalmente personal del asunto. Ya diréis qué os parece y cómo lo véis vosotros: 
  • ¿Es una decisión inteligente montar un proceso selectivo durante el desarrollo del curso escolar teniendo en vilo a miles de docentes de distintas especialidades?
  • ¿Es coherente mantener un temario publicado en el año 1993? Hablo, al menos, de los setenta y pico (¡!) temas de la especialidad de Geografía e Historia.
  • ¿Es lógico cambiar la noche anterior a la prueba el orden de la parte escrita?
  • ¿Es serio tener a ochenta tipos seis horas escribiendo sin parar sentados en una triste silla de raqueta?
  • ¿En algún momento del proceso se tiene en cuenta que la persona seleccionada va a tener que trabajar con gente y, por tanto, de manera colaborativa?, ¿en serio que no es necesario evaluar esto?
  • ¿Es profesional presentarte a unas oposiciones sin haberte leído la convocatoria pública y desconociendo, por tanto, los aspectos más elementales de la misma? Algunas preguntas vistas en redes sociales tendrían que ser eliminatorias...
  • Relacionado con esto último, ¿por qué no establecer un espacio de contacto directo entre los tribunales y aspirantes para la resolución de dudas? 
  • ¿Es serio presentarte a la prueba con una programación copiada de la editorial de turno?
  • ¿Tiene sentido que en la parte práctica tengas que programar una unidad sin poder consultar competencias ni criterios?, ¿alquien programa de memoria en su día a día?
  • ¿Tiene sentido mantener el sistema de la encerrona una hora antes de la exposición?
  • ¿Cómo es posible que en los tiempos que corren no se asegure que puedas usar conexión a internet o un triste proyector durante tu presentación?
  • ¿No existe una manera de coordinar los criterios de evaluación entre los tribunales? Me consta que ha habido valoraciones muy dispares a lo largo del proceso.
  • Ya que parece que las competencias serán la piedra filosofal del sistema durante los próximos años, ¿el proceso selectivo valora realmente la competencia docente?, ¿permite seleccionar a profesionales que enseñen por competencias?
  • ¿Por qué la (supuesta) parte práctica de la prueba contiene a su vez más contenidos teóricos?
  • ¿No sería de justicia revisar los criterios de los méritos en la fase de concurso? Es cierto que es difícil contentar a todo el mundo pero con el actual sistema se pueden producir situaciones de flagrante discriminación.
  • Y la última, quizás la más gorda, ¿asegura el actual proceso selectivo que los docentes más preparados serán quienes accedan al sistema público de enseñanza?
Pues eso, muchas dudas, aunque un servidor insiste en lo difícil que debe ser montar un proceso de selección de tal magnitud. En fin, mucha suerte a todos y felicidades a los agraciados con el premio final (¿o debería decir supervivientes?) 😀


viernes, 1 de junio de 2018

Blogs, premios y lectores de blogs

Hace unos días nos dieron la alegría de comunicarnos que DE VUELTA será uno de los tres ganadores del premio Espiral Edublogs en la categoría de reflexión educativa. El día 16 de junio veremos en qué lugar queda este espacio, aunque eso ya es lo de menos. Y no se trata de una frase hecha, de ninguna manera. Está genial ser seleccionado entre los tres mejores blogs de la categoría, pero cualquiera con un poco de entendimiento sabe que se trata de una calificación totalmente subjetiva. De hecho, este mismo blog ha sido presentado en tres años distintos al premio, siendo finalista en dos de ellos (éste incluido, llegando a la última terna) y quedando fuera en la primera ocasión. Dicho esto, lo dicho, ¡estamos encantados con el reconocimiento! Una cosa no quita la otra...

Pues bien, en las tres ocasiones en las que he presentado DE VUELTA al premio Espiral Edublogs, un servidor ha visto blogs con contenidos excelentes muy superiores, a juicio personal, a los propios. En algunos casos estos blogs han sido los claros vencedores del premio, mientras que en otros ni siquiera han estado preseleccionados como finalistas. Quiero decir que esto de los premios es una excusa excelente para hablar de blogs, de educación, para poner de relevancia determinados aspectos de nuestro día a día en las aulas y en los centros educativos, pero que tampoco nos lo debemos tomar demasiado en serio. Ni cuando tenemos la suerte de ser agraciados (las menos), ni cuando nos quedamos al margen de la victoria (me temo que las más).

Tirando de tópico, me atrevo decir que el verdadero y auténtico premio que tiene un blog es el de sus lectores fieles. Aquellos que cuando publicas y compartes en las redes te devuelven su impresión sobre lo escrito en forma de comentario, apunte o, con mayor frecuencia, retweet o like. Y es que uno tiene la sensación de que cada vez dedicamos menos tiempo al debate en profundidad y nos quedamos más a en la superficie, en la guerrilla de trincheras donde Twitter o Facebook se convierten en nuestras bayonetas particulares. Tampoco es que uno tenga una larga trayectoria en esto de los blogs, DE VUELTA fue creado hace poco más de 4 años, pero tengo la sensación de que el formato blog podría ofrecer espacios de reflexión más profundos e interesantes de los que en la actualidad estamos cultivando en el mundo digital. Hay compañeros que dicen que esto hace un tiempo fue así. Me temo que son tiempos que no volverán, al menos a medio plazo.

En cualquier caso, premios como Espiral Edublogs permiten que un montón de espacios de aprendizaje compartido, para mí eso son los blogs, afloren a la superficie durante un tiempo (me temo que unas pocas horas) y que sus creadores den a conocer aquellos materiales y propuestas que, con mayor o menor acierto, se llevan muchas horas de su tiempo personal y profesional. Pues eso, disfrutemos de ellos y, en la medida de lo posible, contribuyamos a enriquecerlos con nuestros comentarios y puntos de vista personales. ¡Os aseguro que sus creadores os lo agradecerán infinito!


miércoles, 23 de mayo de 2018

Decir "No" no es suficiente

La semana pasada me ventilé "No is not enough" (Decir "No" no es suficiente), el último libro de la autora canadiense Naomi Klein. En él, Klein realiza un perfecto análisis de los factores que han favorecido el ascenso de Trump a la Casa Blanca y de los mecanismos que tenemos los ciudadanos para tratar de hacer frente a las políticas neoliberales impuestas desde gobiernos como el del multimillonario americano. Aunque bien, no solo eso...

La tesis del libro, como reza el título, va un poco más allá. Klein considera que la oposición frontal a las políticas impuestas por el sistema ultraliberal son necesarias pero no son suficientes para frenar su impacto. La autora argumenta que la simple oposición no acaba con el problema. Propone, pues, que desde la sociedad civil (también desde la esfera política) propongamos alternativas eficaces y realistas para abrir nuevas vías de desarrollo alejadas de los postulados netamente neoliberales. Pone como ejemplo, en este sentido, el "Leap Manifesto" elaborado por parte de la sociedad civil canadiense para tratar de hacer frente a los desmanes llevados a cabo en los distintos frentes social, mediambiental y económico a lo largo de los últimos años.

Leía yo a Klein y reflexionaba sobre nuestro posicionamiento como docentes ante EL SISTEMA educativo. Lo mismo me equivoco pero me temo que en nuestro día a día a menudo caemos en la crítica frontal (con mayor o menor fundamento) y nos alejamos de posicionamientos más constructivos y proactivos. Que nadie entienda esto como una defensa al sistema, ni mucho menos. Existen toda una serie de problemas estructurales que deben ser solventados lejos de nuestro ámbito de actuación profesional. No obstante, considero (coincidiendo con Klein) que la crítica por defecto (sin propuestas de actuación) no contribuye a salir de la parálisis en la que nos puede ubicar el sistema, mientras que la elaboración y el diseño de alternativas de trabajo, además de ofrecer nuevas vías de desarrollo, nos da aire para coger nuevas fuerzas y hacer frente a las imposiciones e injusticias del propio sistema. 

Así pues, hago míos los consejos de Klein para el ámbito social y, llevándolos al terreno educativo, propongo reforzar la relación entre los dististos agentes de la comunidad para ofrecer nuevos modelos de trabajo que permitan atender debidamente a nuestro alumnado en condiciones óptimas. Y es que en el fondo quizá tenemos más fuerza de la que creemos...

PD: Recomiendo totalmente la lectura del libro, aunque reconozco que soy muy fan de Klein. Por aquí tienes otra lectura (desde el punto de vista educativo) de su libro, ya clásico, La doctrina del shock


martes, 15 de mayo de 2018

Proyectos más allá de las aulas

Me llega este tuit de la compañera María José Chordá y me pongo muy contento:


Si abrís el enlace llegaréis a la pagina del centro de formación de adultos donde trabaja, el FPA Torrent, donde este jueves van a presentar en sociedad "Orienta't i camina" la propuesta en la cual llevan trabajando a lo largo de los últimos meses. Se me escapan muchos detalles del proyecto, pero por lo que sé se trata de una propuesta de trabajo transversal en la que participan distintas asociaciones y entidades de la zona con el objetivo de ofrecer asesoramiento académico, formativo y laboral al alumnado de distintos grupos de su centro de formación de personas adultas. Se trata de una propuesta que ha trabajado codo con codo con @FolGuillermo (me imagino que con mucha otra gente más) y que por fin va a ver la luz este jueves.

Seguro que va a ser todo un éxito pero lo importante, desde mi punto de vista, ya está hecho: conseguir enlazar la realidad de nuestro alumnado (el suyo, mejor dicho) con su entorno y con los recursos necesarios para ofrecer alternativas de aprendizaje. Me lleva esto a pensar en un artículo que publicamos por aquí titulado Proyectos de entorno: 10 motivos para abrir los centros a la comunidad y me permito recuperar estos diez puntos que hacen interesante el hecho de trabajar en paralelo con nuestro entorno:
  1. Porque nos permite incidir en nuestro entorno, aportando soluciones o simplemente haciéndonos preguntas sobre las necesidades de la comunidad.
  2. Porque nos obliga a escuchar a otros agentes del territorio y, por tanto, nos permite tener una visión más completa de la realidad al salir de nuestra burbuja académica.
  3. Porque al abrir las puertas del centro permitimos que "pasen cosas", que se establezca una nueva relación con el entorno que puede ofrecer posibilidades y alternativas que ni siquiera imaginamos.
  4. Porque nos facilita esquivar los roles tradicionales de estudiantes-docentes y nos permite trabajar desde otras perspectivas mucho más enriquecedoras.
  5. Porque originamos propuestas de trabajo transversales y mucho más completas.
  6. Porque al estar en contacto con la realidad de nuestro entorno favorecemos la creación de situaciones de aprendizaje más motivadoras y sugerentes para el alumnado (y para los equipos docentes).
  7. Porque facilitamos el trabajo entre distintas etapas y formaciones, lo cual contribuye, sin duda, a fortalecer la cohesión social y a enriquecer las propuestas de aprendizaje.
  8. Porque nos mostramos como una institución abierta e innovadora, atenta a las necesidades e intereses de la comunidad.
  9. Porque abriéndonos al entorno podemos descubrir (y aprovechar) recursos que quizá no sabíamos que existían.
  10. Y, por último, porque, como hemos dicho, exponiéndonos a nuevas situaciones y retos, corriendo mayores riesgos, nos exponemos a equivocarnos. Y ahí, me temo, está el verdadero aprendizaje.
Me parece que va a haber mucho de esto en "Orienta't i camina". Espero que lo compartáis para aprender, una vez más, de vosotros. ¡Suerte! 😘😘


domingo, 13 de mayo de 2018

La mejor innovación de la historia de la educación (o acaba la frase como quieras)

Estos días mi mujer ha asistido a un congreso internacional sobre oncología. Ya de vuelta y charlando durante la cena, me explicaba los contenidos de varias de las ponencias que más le habían llamado la atención. Entre ellos, destacaba una anécdota ocurrida con el doctor Gregorio Marañón, seguramente una de las eminencias médicas más importantes de la historia de nuestro país, la cual creo que puede tener una estrecha conexión con el panorama educativo actual. De hecho, con cualquier profesión que implique el desarrollo de un servicio a las personas. 

Pues el tema es que al doctor Gregorio Marañón, ya entonces figura reconocida en el ámbito de la medicina internacional, le preguntaron cuál era, en su opinión, la innovación más relevante del panorama médico de los últimos años. Imagino al preguntador en cuestión (desconozco si periodista o estudiante, hombre o mujer) totalmente desconcertado ante la sorprendente respuesta del doctor: "La silla, sin duda". "¿La silla?, ¿cómo que la silla?". "Sí, la silla que nos permite sentarnos al lado del paciente, escucharlo y explorarlo", respondió tajante el médico madrileño.

Ya, lo sé. Mucho estaréis pensando en lo naif de la respuesta del doctor Marañón. Sí claro, tiempo para escuchar, para conocer. ¿Y qué? El tiempo no cura, dirán algunos. En cambio, los antibióticos sí. ¿Y qué hay de la anestesia? Eso sí que es un gran invento, una gran innovación. O la teoría de los gérmenes, o los rayos X. Pues sí, sin duda que se trata de inventos fundamentales en la historia de la medicina. Por supuesto. Pero lo de pararse a escuchar, a explorar y a comprender no me parece en absoluto una mala idea por lo que implica en cuanto a la atención emocional al otro, en este caso paciente, pero podríamos referirnos sin duda a otros ámbitos de la vida.

Y es que me parece que en el panorama educativo estamos un poco en ese punto. Uno tiene la sensación de que el ritmo de propuestas metodológicas (innovadoras o no) es frenético y que el día a día de los centros no favorece, precisamente, que nos centremos en lo verdaderamente importante: cubrir las necesidades de aprendizaje de nuestro alumnado. Ya escribimos algo sobre esto en ¿Estirando más el brazo que la manga?: el día a día de los centros educativos. En un mundo cada vez más robotizado y virtualizado, quizá estemos arrinconando la atención emocional a las personas con las que trabajamos (alumnos, pero también compañeros). Se trata, pues, de no dejarnos llevar por la corriente, por el frenesí del día a día, y tratar de buscar espacios para "sentarnos" con aquellos con los que compartimos espacio vital. Lo mismo hasta conseguimos centrarnos y descubrir sus  verdaderas necesidades. En fin, aquello de no permitir que lo urgente se coma a lo verdaderamente importante. Y sí, suena naif, pero me importa una mierda (o acaba la frase como quieras). 😏