lunes, 4 de abril de 2016

Welcome to the jungle

Recuerdo mi primer día como profesor para el Departament d'Ensenyament de la Generalitat de Catalunya. Año 2007, eran los tiempos de la sexta hora. La escasez de maestros con los que cubrir de manera adecuada la ampliación horaria programada por el Departament nos permitió a muchos profesores de secundaria dar (o perpetrar, como gustéis) nuestros primeros pasos en el mundo de la educación.

El recuerdo, como digo, es muy nítido. Estaba citado a las 9 de la mañana de un lunes de febrero en un centro de infantil y primaria de la comarca del Baix Llobregat. Así pues, a las 9 menos cuarto allí estaba yo, limpito y aseado, con mi credencial en mano a punto para que alguien (quien fuera) me indicara cuál iba a ser mi cometido durante los quince días que iba a durar mi estancia en la escuela. Después de unos primeros instantes de desconcierto (al parecer nadie tenía claro qué narices hacía un licenciado en historia por allí a aquellas horas de la mañana de un frío día de febrero), a las 9 en punto apareció una maestra con un peluche y un cuento de la osita Bimba, me acompañó a la clase de "Les tortugues" de P-5 y me vino a decir, eso sí, con muy buenas palabras y un tonillo de lo más musical, que me buscara la vida hasta la hora del receso. Recuerdo que cuando se cerró la puerta del aula tras de mí me vino a la mente como un flechazo el tema de los Guns and Roses "Welcome to the jungle". Y es que no era para menos.

El caso es que este inicio se repitió, con alguna que otra variante, durante todos los meses que duró mi etapa como interino. En algunos casos topabas con algún maestro o maestra de lo más profesional que facilitaba enormemente tu trabajo dejando en su taquilla valiosas anotaciones con ejercicios, apuntes y/o materiales varios, mientras que en otros buscarse la vida y espabilar era requisito imprescindible para poder trabajar de manera mínimamente decente. En fin, una experiencia fantástica para aprender y coger tablas como docente pero, sobre todo, una chapuza de dimensiones siderales desde el punto de vista organizativo y académico.

Quizá sea esa experiencia como docente interino itinerante (y, por otra parte, infiltrado en una etapa educativa que no era la propia y para la que, evidentemente, no estaba preparado) la que ha hecho que como director dé una importancia notable al proceso de acogida del nuevo profesorado que llega a nuestro centro. Es cierto que el tamaño del mismo, muy pequeño, lo facilita, pero independienteme de esto último se trata de un aspecto que creo que cabe cuidar al detalle. Integrar de manera rápida y eficaz a los nuevos profesionales que forman el equipo me parece fundamental para poder trabajar de manera coordinada y dar respuestas y soluciones a las neccesidades del alumnado y del propio centro. Más todavía cuando el profesorado nuevo aterriza en una etapa educativa en la cual no tiene ninguna experiencia, como se da a menudo en los centros de adultos.

Es por ello por lo que nos hemos puesto a revisar nuestro plan de acogida al profesorado con la intención de crear una especie de "manual de instrucciones básicas" para esas primeras semanas y meses. Un documento útil y funcional que recoja la información elemental necesaria para afrontar la integración de los nuevos profesionales que llegan al centro, pero también un calendario de reuniones y entrevistas, su secuenciación, responsables, informaciones generales de etapa... En definitiva, un protocolo de actuación sencillo y funcional destinado a ejercer como malla de seguridad para esas primeras fechas en las que todo se nos hace un mundo y donde cualquier ayuda es poca. Y es que me parece que incluso lugares tan peligrosos como la jungla, con manual de instrucciones, resultan espacios más sencillos para vivir.




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