viernes, 12 de enero de 2018

El mejor docente de la galaxia es un hombre

Estos días se han repartido los galardones a los "mejores docentes de España  del 2017" (sic). La verdad es que entre los premiados aparecen algunos nombres que para un servidor son a menudo fuente de inspiración y, sobre todo, garantía de un trabajo bien hecho y de un enorme respeto por la profesión y por su comunidad educativa. A otros muchos galardonados (el uso del género masculino no es casual, luego hablamos de ello) no tengo el placer de conocerlos, aunque estoy seguro de que la gran mayoría ejercen su trabajo con una profesionalidad fuera de toda duda. En cualquier caso, las redes han ido calentitas estos días debatiendo sobre la cuestión: que si postureo por un lado, que si envidias por otro; que si los premiados casualmente suman miles de seguidores en Twitter, que si los críticos contribuyen a perpetuar un modelo de escuela inmovilista... En fin, el ruido de siempre.

Supongo que para muchos de los críticos las dudas vienen, y seguro que no digo nada nuevo, por el carácter individual del premio. La profesión docente, según la entiende un servidor, es una labor que se desarrolla en comunidad, en la que el individualismo que visibiliza este tipo de premios no debería tener demasiado sentido. Perdón por la comparación, pero pasa un poco como con los premios individuales en deportes colectivos: resulta difícil destacar cuando tu entorno no acompaña. Selecciona al mejor jugador de fútbol del mundo (Messi no cuenta, ese animal es capaz de cualquier cosa) y ponlo en un equipo mediocre. Seguro que sus prestaciones bajarán enteros, qué duda cabe. Pues a nivel educativo me temo que sucede lo mismo. Coge al mejor maestro de España, del mundo si quieres, y ponlo en un contexto educativo de máxima complejidad sin apoyos y sin los recursos necesarios... En fin, que milagros a Lourdes.

Por otro lado, hay profesionales de la educación que consideran que, como mínimo, estos premios contribuyen a visibilizar y prestigiar una profesión tan denostada en los últimos tiempos como es la docente. Pues lo mismo no les falta razón, claro. Siempre está bien reconocer el trabajo de profesores, equipos directivos, blogs, asociaciones de madres y padres y de cualquier entidad vinculada a lo educativo. El problema quizá radica en que esta visibilización se limite a contribuir a la aparición de un modelo de profe-star innovador estrechamente ligado a grandes marcas (editoriales, grupos de comunicación, grandes empresas del sector tecnológico, banca o... ¡clínicas odontológicas! 😲) y que ello arrincone el que quizá debería ser el debate central del panorama educativo: la necesidad de políticas públicas que contribuyan a reducir desigualdades y a mejorar las condiciones de trabajo de muchos profesionales de la educación. Porque unas mejores condiciones de trabajo generan, además de mejores docentes, unas mejores condiciones de aprendizaje, que al final es de lo que se trata.

Y sé de sobra, porque conozco a algunos de los premiados, que no hace falta que nadie les recuerde esto porque muchos de ellos lo viven en sus aulas y en sus centros a diario. Pero también habrá alguno que cegado por los focos o, quizás, por un entorno social y académico menos árido pierda un poco de vista lo verdaderamente importante del asunto y no aproveche estos escaparates para hacer el debido retorno a su comunidad educativa. O lo mismo no, claro, que uno a veces se pone muy enrevesado. Además, tampoco se trata de demonizar este tipo de eventos. A uno puede ser que no le interesen demasiado, pero tampoco se acaba el mundo porque un banco decidar promocionar tal o cual modelo. Quizá deberíamos estar por encima de ello. Y es que a menudo el mejor desprecio es no hacer aprecio...

Y, por último, la cuestión de género. Vamos a los números. No sé, me sorprende que entre los 50 docentes nominados solo haya 9 mujeres y que entre 15 más votados entre todas las categorías solo aparezcan 3. ¡3!  Como diría aquel: "No hase falta desir nada más". Bueno sí, que lo mismo podríamos darle una vuelta a estos de los premios y, sobre todo, que lo de la cuestión  de género no puede esperar ni un minuto más. Porque me temo que en este preciso instante ya hay algún ejecutivo del área de marketing de alguna gran multinacional o fundación pensando en crear los premios al mejor docente de la galaxia y, sabéis qué, no tengo ninguna duda del género del primer galardonado con tan magno honor.


3 comentarios :

  1. Tengo que darte toda la razón. Yo he estado nominado y he sido finalista sin comerlo ni beberlo. Creo que es una gran oportunidad para prestigiar a todo el colectivo (por encima del ego de cada uno).
    Gracias a ser finalista he conocido a geniales compañeros y con eso me quedo. El problema ha venido cuando ha aparecido el "tribunal" que decidía quien era mejor profe y más innovador (hasta ese momento el voto era por redes sociales de alumnos y compañeros). Aqui lo que contaba era la participación en Facebook y darle bola a Victor Arufe (el creador de los premios y autoproclamado mejor profesor universitaro de España, sin apenas carrera profesional), una pena desprestigiar tu proyecto para subirte el ego. También por los queridos compañeros, que lo merecen de verdad.
    En mi caso, no admitieron las propuestas de mejora que les hice y sólo hay que ver la valoración que dieron a mi curriculum didactico para ver de qué va esta movida. Además de lavar la cara a un banco famoso por sus tropelias a cambio de una misera financiación (los premiados nos pagamos todo, incluido el Congreso).
    Un negociete como otro cualquiera, pero a cambio de la buena voluntad de los docentes (¿a qué me suena esto?).
    Un abrazo para todos y gratas experiencias aprendiendo con nuestros alumnos
    Juan Antº

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    1. Gracias por pasarte por aquí. La verdad es que uno lee testimonios como el tuyo y se reafirma en que este tipo de premios quizá no tienen demasiado sentido, aunque siempre haya aspectos positivos como los que comentas. En fin, ¡un abrazo y muchas gracias por comentar!

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  2. Ser docente es mucho más que enseñar, que transmitir conocimientos, es mucho más que un premio o una nominación. Es dar, es compartir, es estar para cada uno de los alumnos...

    Así lo entendemos y lo tratamos en www.tenacademy.com

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