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lunes, 29 de agosto de 2022

Beneficios de avanzar el inicio de curso escolar una semana

Iré al grano. No le veo ninguno. Pero por ningún lado. Aquello de que avanzar el inicio del curso una semana contribuiría a reducir desigualdades y a la inclusión del alumnado en situación de vulnerabilidad me suena a palabras huecas y a discursos vacíos de contenido real. ¿Cómo mejora la conciliación familiar una jornada intensiva alargada durante todo el mes pero, eso sí, iniciada una semana antes?, ¿qué beneficios educativos y formativos aporta una revisión del calendario realizada de manera unidireccional sin tener en cuenta las necesidades organizativas de los centros ni la voz de la comunidad educativa?

El inicio avanzado del curso escolar, insisto, no aporta ningún beneficio significativo sobre el aprendizaje, que debería ser el aspecto crucial en cualquier decisión en este sentido. Ahora bien, si la idea es realizar una jornada matinal (de 9 a 13 horas en primaria) y suplir el resto de jornada con actividades lúdicas deberíamos valorar el aprovechamiento pedagógico del nuevo tinglado. Además, el inicio avanzado supone menos tiempo para coordinar todas las acciones que se derivan del funcionamiento de un centro educativo. Y no son pocas. Que ya se avanzó ese trabajo en la semana de inicio de julio, dirán desde la administración. 🙈 En fin, es lo que hay...

Por otro lado están las condiciones de trabajo (y de aprendizaje) en estos meses de verano. Si se quieren aprovechar julio y las primeras semanas de septiembre como espacio escolar se me ocurre que habría que hacer un esfuerzo por acondicionar los espacios educativos para ello. Desde la administración educativa catalana se nos invitó en plena ola de calor a finales de curso pasado a sacar a la chavalada fuera de las aulas y a adaptar la jornada educativa para hacer frente a temperatura de más de 30 grados en las aulas (ver noticia aquí). Ventilación cruzada y buscar la sombra fueron las soluaciones aportadas por Núria Mora, la secretaria de Transformación educativa del Departament d'Educació. Poco más que añadir.

Nadie pone en duda la necesidad de revisar el calendario escolar. Es un debate que hay que asumir (de marea urgente, de hecho) por parte de todos los agentes de la comunidad educativa. Ahora bien, diría que la escuela no solucionará la problemática del calendario laboral patrio. Los problemas de conciliación se solventarán con una legislación clara y dirigida a tal efecto y con una reformulación general de los horarios de trabajo, no avanzando el inicio de curso una semana. Se trata de un parche tan evidente que sorprende que parte de la comunidad educativa, especialmente las familias, lo compre sin cuestionarse el (mínimo) impacto de la medida en términos de aprendizaje. Y aquí seguro que los profesionales de la educación tenemos cierta responsabilidad por no habernos explicado con claridad y contundencia, aunque bien es cierto que muchos medios de comunicación tampoco lo han puesto fácil. 

En definitiva, que no le veo ningún beneficio al avance del inicio del curso escolar. Aunque seguro que es cosa mía y estoy equivocado. Si tú le ves alguno agradecería que te pases por comentarios y lo anotes. Te aseguro que me alegrarás el día... y el inicio de curso, por supuesto. 😉

 

domingo, 29 de marzo de 2020

A vueltas con las vacaciones docentes de verano (esta vez ya en marzo): 6 consideraciones

Pues ya ha empezado el debate sobre las vacaciones docentes. Este es un tema que cada curso escolar aparece en la agenda mediática pero, en esta ocasión, el coronavirus de marras ha tenido la gentileza de servírnoslo antes de finalizar el primer trimestre del año. Sí, señores y señoras, estamos en marzo y ya se habla de las vacaciones escolares de verano.

Es cierto que el calendario escolar de este año ha saltado por los aires. Hace más de medio mes que estamos readaptando el modelo a una situación totalmente nueva. Además, el panorama no tiene pinta de volver a la normalidad en el corto y medio plazo, por lo que resulta normal (hasta sano, diría) que debatamos sobre cómo queda el calendario final y cómo nos adaptamos organizativa y temporalmente a esta situación.

No obstante, surgen voces (aquí un ejemplo) que proponen una extensión del curso escolar hasta el mes de agosto. Incluso se plantea la vuelta al curso siguiente para el 1 de septiembre. También se plantea el trabajo voluntario para hacer frente a esa ampliación del calendario. El argumento es, en este caso, que como hay sanitarios voluntarios haciendo frente a la crisis, cuando llegue verano estaría "bien que hubiera docentes voluntarios para poder aplaudirlos". 🙈

Con todo el respeto del mundo, aquí van 6 consideraciones por las cuales me parece que la simple idea de alargar el curso escolar es un absurdo y un sinsentido:
  1. Recuerdo que durante esta crisis los docentes estamos trabajando: no sé si trabajamos más (piensen, eso sí, lo que supone cambiar de un modelo de atención presencial a la situación que tenemos ahora), pero seguro que menos no. Como en todos los gremios, habrá figuras que no estén dando un palo al agua pero, como no podría ser de otra manera, la mayoría del cuerpo docente está cumpliendo su jornada laboral para atender de la mejor manera a su alumnado. Otra cosa es que a veces nos equivoquemos, pero eso es otro cantar y otro debate que ya hemos tenido por aquí.
  2. Recuerdo que durante esta crisis los docentes tambén estamos confinados: como todo el mundo, por supuesto. También nos contagiamos, así como nuestros familiares y sufrimos el mismo estrés por la situación que el resto de los mortales. Así pues, esta crisis también tiene un impacto en nosotros como en el resto de la población. Y es que uno tiene la sensación de que flota en el aire la idea de que estamos en casa tranquilamente y que cuando todo esto acabe, estaremos frescos como una rosa para afrontar un curso hasta agosto.
  3. Recuerdo que los centros donde trabajamos no están adaptados al clima de los meses de verano: he leído por ahí que eso no es una excusa, que con un buen ventilador y actividades al aire libre tema solucionado. Quiero ver yo esos "buenos ventiladores" instalados y esas actividades al aire libre (serán en la sombra) en los meses de verano. Sinceramente, todo aquel que se haya puesto delante de 30 alumnos (soy generoso) una sexta hora de cualquier día del mes de junio a intentar trabajar entenderá perfectamente lo que pasa por mi cabeza cuano leo según que cosas.
  4. Recuerdo que los cursos no se preparan solos: que a los centros públicos llegan profesores nuevos, que no conocen el funcionamientos de los centros, ni al alumnado ni siquiera, en muchos casos, las materias y o cursos con los que van a trabajar. Pensar que se puede abrir un curso escolar al alumnado el día 1 de septiembre sin el necesario trabajo organizativo previo es una clara demostración de desconocimiento de la profesión.
  5. Recuerdo que el trabajo debe ser remunerado (y de manera óptima y justa): la reflexión sobre lo que estamos viviendo con el coronavirus y nuestro sistema sanitario, a mi modo de ver, no es que tengamos que celebrar el heroismo de nuestras doctoras, enfermeras y personal sanitario, en general. Lo que tenemos que denunciar son las pésimas condiciones de trabajo de muchos de ellos y la necesidad de una mejor remuneración, tanto en el presente como en el futuro. No quiero aplausos para los sanitarios, quiero que mejoren sus condiciones de trabajo y sueldos. Igual con otros colectivos, por supuesto. Entre ellos el docente. Por aquí lo he dicho, también.
  6. Recuerdo que las administraciones no demuestran tener un plan de acción: hasta ahora, en mi opinión, la mayoría de administraciones se han visto superadas por la situación. Y que conste que me parece hasta cierto punto normal. Vivimos una situación excepcional. Sin saber cómo vamos a estar en quince días, ¿qué se supone que vamos a hacer durante los meses de verano en las escuelas e institutos?, ¿cómo va a cerrarse el curso?, ¿deberemos hacer tareas curriculares o actividades de dinamización? En fin, sin pautas ni criterios al respecto, la solución de alargarnos hasta agosto huele a parche que tira para atrás.