Resulta que tenemos un
panorama educativo cada vez más público y mediatizado y tú te
quedas al margen del tinglado. En un contexto donde el debate
educativo se ha vuelto más popular que nunca, donde no hay
periódico, radio, televisión o cuenta de twitter que se precie que
no hable de las bondades (o maldades) de tal o cual propuesta
didáctica, de las ventajas (o desventajas) de tal o cual método
educativo, resulta que tú te has quedado fuera de las corrientes más
innovadoras. Pues que sepas que estás fuera porque no cumples uno, varios o todos de
los supuestos siguientes.
No das clase en inglés.
No hay nada más innovador que dar clase en la lengua de Joyce. En un
futuro ya se pondrá de moda dar clase en chino, o en ruso, pero
ahora lo innovador es hacerlo en inglés. Si a estas alturas de la
película, con tu B2 o C1 bajo el brazo, no estás explicando la
revolución francesa o las ecuaciones de segundo grado en inglés
estás tan lejos de la innovación como un concursante de Gran
Hermano de disfrutar de la intensidad literaria de Mishima.
Simplemente inimaginable.
Pones deberes. Aunque sea
una pequeña lectura, un breve cuestionario o un repaso de la lección
trabajada en el aula. No hay nada menos innovador que poner deberes.
Eso está pasado de moda, es de otra época. Ahora lo que se lleva es
la cenología, menos deberes y más cenas. Además, ándate
con ojo. Se rumorea que se están organizando comandos de padres y
madres destinados a perseguir a los docentes que persistan en tales
prácticas. Que conste que yo te he avisado.
No usas las redes
sociales. Si no publicas fotos de tu alumnado trabajando con fervor
religioso, si no compartes tus flamantes proyectos implementados en
el aula, si no iluminas a tus seguidores con brillantes reflexiones
sobre las claves de la educación, no eres un docente innovador.
Aplícate el cuento aquel de la mujer del César: el docente
innovador no solo tiene que serlo, sobre todo tiene que parecerlo.
Pues eso, a darle a twitter y facebook como un poseso.
No te decantas por un
planteamiento metodológico innovador. ¿Y tú de qué eres?, ¿de
ABP o de Flipped?, ¿m-learning o e-learning?, ¿comunidades de
aprendizaje o (pon la propuesta de turno que prefieras)? Si no te
defines por una metodología en concreto quedarás al margen del
panorama de la innovación docente. No vale eso de “es que yo me
adapto a mi alumnado...” Nada, no hay excusas que valgan, ¡un buen
método innovador se adapta a todo tipo de alumnado!
No usas las TIC, ni
enseñas robótica. Repito: no usas las TIC, ni enseñas robótica.
No hace falta decir nada más.
Todavía haces exámenes.
Junto con el tema de los deberes, no hay nada menos innovador que los
exámenes, con sus preguntas tipo test y sus habituales “justifica
tu respuesta”. No hay nada más rancio y alejado de la innovación
educativa que esas filas de alumnos en silencio relacionando
conceptos con flechas sobre un papel o rellenando espacios con
palabras extraídas de un listado. Los docentes innovadores, en
cambio, elaboran geniales y versátiles rúbricas y fomentan la
coevaluación y la evaluación entre pares. Además, sus alumnos
organizan espectaculares presentaciones donde muestran el fruto de su
trabajo colaborativo (nunca con powerpoint, por supuesto, que eso es
de rancios).
No has incorporado el
coaching a tu vida. Ya sea en modo alumno (profe asiste a curso de
coaching), en modo autoformativo (profe lee un libro y se convierte
en coach), o en modo protagonista (profe ejerce de coach con su
alumnado), todavía no has descubierto los beneficios y el
crecimiento personal que se desprenden del coaching en su aplicación
al trabajo en las aulas. Recuerda, el poder está en ti.
Así que, visto lo visto,
siento decírtelo pero no eres un docente innovador. No pasa nada, no
te preocupes. En la red vas a encontrar mil y una propuestas para
formarte en los más diversos temas. Desde libros de gurús
educativos on the road hasta moocs varios, pasando por másters
y postgrados de la más variada índole (innnovadora, por supuesto) y precio.
Pues nada, espabila y apúntate al primero que encuentres. Ya sabes
lo que dicen, ¡nunca es tarde si la innovación es buena!



