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sábado, 24 de septiembre de 2016

Lo siento, pero no eres un docente innovador

Resulta que tenemos un panorama educativo cada vez más público y mediatizado y tú te quedas al margen del tinglado. En un contexto donde el debate educativo se ha vuelto más popular que nunca, donde no hay periódico, radio, televisión o cuenta de twitter que se precie que no hable de las bondades (o maldades) de tal o cual propuesta didáctica, de las ventajas (o desventajas) de tal o cual método educativo, resulta que tú te has quedado fuera de las corrientes más innovadoras. Pues que sepas que estás fuera porque no cumples uno, varios o todos de los supuestos siguientes.

No das clase en inglés. No hay nada más innovador que dar clase en la lengua de Joyce. En un futuro ya se pondrá de moda dar clase en chino, o en ruso, pero ahora lo innovador es hacerlo en inglés. Si a estas alturas de la película, con tu B2 o C1 bajo el brazo, no estás explicando la revolución francesa o las ecuaciones de segundo grado en inglés estás tan lejos de la innovación como un concursante de Gran Hermano de disfrutar de la intensidad literaria de Mishima. Simplemente inimaginable.

Pones deberes. Aunque sea una pequeña lectura, un breve cuestionario o un repaso de la lección trabajada en el aula. No hay nada menos innovador que poner deberes. Eso está pasado de moda, es de otra época. Ahora lo que se lleva es la cenología, menos deberes y más cenas. Además, ándate con ojo. Se rumorea que se están organizando comandos de padres y madres destinados a perseguir a los docentes que persistan en tales prácticas. Que conste que yo te he avisado.

No usas las redes sociales. Si no publicas fotos de tu alumnado trabajando con fervor religioso, si no compartes tus flamantes proyectos implementados en el aula, si no iluminas a tus seguidores con brillantes reflexiones sobre las claves de la educación, no eres un docente innovador. Aplícate el cuento aquel de la mujer del César: el docente innovador no solo tiene que serlo, sobre todo tiene que parecerlo. Pues eso, a darle a twitter y facebook como un poseso.

No te decantas por un planteamiento metodológico innovador. ¿Y tú de qué eres?, ¿de ABP o de Flipped?, ¿m-learning o e-learning?, ¿comunidades de aprendizaje o (pon la propuesta de turno que prefieras)? Si no te defines por una metodología en concreto quedarás al margen del panorama de la innovación docente. No vale eso de “es que yo me adapto a mi alumnado...” Nada, no hay excusas que valgan, ¡un buen método innovador se adapta a todo tipo de alumnado!

No usas las TIC, ni enseñas robótica. Repito: no usas las TIC, ni enseñas robótica. No hace falta decir nada más.

Todavía haces exámenes. Junto con el tema de los deberes, no hay nada menos innovador que los exámenes, con sus preguntas tipo test y sus habituales “justifica tu respuesta”. No hay nada más rancio y alejado de la innovación educativa que esas filas de alumnos en silencio relacionando conceptos con flechas sobre un papel o rellenando espacios con palabras extraídas de un listado. Los docentes innovadores, en cambio, elaboran geniales y versátiles rúbricas y fomentan la coevaluación y la evaluación entre pares. Además, sus alumnos organizan espectaculares presentaciones donde muestran el fruto de su trabajo colaborativo (nunca con powerpoint, por supuesto, que eso es de rancios).

No has incorporado el coaching a tu vida. Ya sea en modo alumno (profe asiste a curso de coaching), en modo autoformativo (profe lee un libro y se convierte en coach), o en modo protagonista (profe ejerce de coach con su alumnado), todavía no has descubierto los beneficios y el crecimiento personal que se desprenden del coaching en su aplicación al trabajo en las aulas. Recuerda, el poder está en ti.

Así que, visto lo visto, siento decírtelo pero no eres un docente innovador. No pasa nada, no te preocupes. En la red vas a encontrar mil y una propuestas para formarte en los más diversos temas. Desde libros de gurús educativos on the road hasta moocs varios, pasando por másters y postgrados de la más variada índole (innnovadora, por supuesto) y precio. Pues nada, espabila y apúntate al primero que encuentres. Ya sabes lo que dicen, ¡nunca es tarde si la innovación es buena! 




lunes, 22 de febrero de 2016

15 riesgos de ser docente y usar las redes sociales

En los últimos tiempos proliferan cursos y formaciones de todo tipo dirigidas a potenciar la competencia digital del profesorado y a fomentar el uso de redes sociales como herramientas de dinamización, presentación y creación de contenidos en los procesos de enseñanza-aprendizaje. Desde mi (por otra parte, discutible) experiencia personal, te aviso que si eres docente y decides usar las redes sociales en tu desempeño profesional puede pasar que...
  1. Tu jornada de trabajo salte por los aires. Esto significa que te puedes ver un viernes a la una de la madrugada haciendo RT del último mapa publicado por esa cuenta tan molona que sigues o redactando un post sobre tu última lectura pedagógica. ¿37,5 horas semanales? Al loro...
  2. Descubras a docentes "extraños" que usen palabras "extrañas". Quizá incluso se dirijan a ti y quieran dialogar y compartir propuestas contigo. Vigila, son gentes peligrosas e imprevisibles.
  3. Te veas más enganchado al móvil de lo que quisieras reconocer. Sí, en el fondo sabes que estás todo el día consultando tus inbox varios (cosa que, por cierto, ya no recriminas tanto a tu alumnado).
  4. Corres el riesgo de descubrir nuevas metodologías y propuestas didácticas. Esto, de por sí, no es malo, siempre que no te dejes contaminar por las innovaciones del gurú de turno. 
  5. Tengas la sensación de que la batería de tu tablet no dura lo mismo que antes. Aunque, bien pensado, ¿no será que estás todo el día conectado?
  6. Te descubras diciendo cosas como "a @profeTIC lo desvirtualicé en el VII encuentro de metodologías innovadoras de didáctica de las ciencias sociales para equipos docentes". Sí, que lo sepas: "desvirtualizar", para la gente normal, es un palabro raro.
  7. Si, a pesar de todo, sucumbes a la tentación de las redes sociales puedes acabar convirtiendo tu muro (y/o TL y/o tablero y/o cuenta de instagram y/o blog) en un espacio de autobombo digno del telediario de TVE. 
  8. Tus alumnos te miren raro y murmuren cuando les propongas crear un grupo privado en facebook, whatsapp, moxtra o cualquier otra red social. 
  9. Te descubras creando "cápsulas formativas", participando en "laboratorios metodológicos virtuales" y compartiendo tus logros y descubrimientos mediante hashtags como #eduhackers, #edulab o #eduinnovation (siempre en inglés, claro, que es más molón).
  10. Te apuntes a mil y un saraos educativos sobre innovación pedagógica. De aquellos a los que no pudieras asistir seguirás las sesiones en streaming, leerás las actas y/o conclusiones y te harás recopilaciones con los hashtags empleados en el evento. Además, te autocastigarás usando el libro de texto en la siguiente unidad prometiéndote no volver a ausentarte nunca jamás a unas jornadas didácticas.
  11. Tu lector RSS te facilite a diario más contenidos de los que serían capaces de leer todos los miembros de tu departamento dedicando su jornada completa a ello. Parece que estás condenado a tener siempre una lectura pendiente...
  12. Un día suene el teléfono o recibas un mail invitándote a explicar aquel proyecto que publicaste en tu blog hace semanas o meses. No te vengas arriba y sospecha de quien te invite, piensa que seguramente también es un profesor que usa las redes sociales en su trabajo.
  13. Escribas posts divertidísimos y superingeniosos a 4 manos (e incluso a 6; cabe la posibilidad que a 8) con otros docentes igual de divertidos e ingeniosos que tú y colapséis los muros (y/o TLs y/o tableros y/o cuentas de instagram y/o blogs) de vuestros seguidores.
  14. Te ofrezcas a gestionar las redes sociales de tu escuela diseñando un plan de comunicación detallado y exhaustivo que nunca nadie leerá ni tendrá en cuenta pero que tu ejecutarás con precisión quirúrgica.
  15. A menudo se haga un silencio incómodo cuando entres a la sala de profesores. Se acabó, eso es que ya te han descubierto. Que sepas que te has convertido en el freak oficial del claustro. 
Creo que encontrarás algunos riesgos (o ideas) más por aquí: #Tprofes. Que conste que yo te he avisado...