martes, 9 de mayo de 2017

Show must go on!

Seguro que has visto el vídeo. Pues resulta que un tipo se va a Ferrari Land en la semana de inauguración, se monta en el Red Force (creo que se llama así la atracción estrella del parque, una especie de montaña rusa) y nada más salir del angar, ya a toda castaña, una paloma impacta a toda velocidad contra su cara pringándosela de sangre y, obvio, quedándose frita en el acto. Cuando el chico se de cuenta se la quita de encima como puede y, todavía alucinado con lo que le acaba de pasar, decide, eso sí, que él está allí para pasar un buen rato. Así que, todavía un poco atolondrado por el ataque kamikaze, vuelve a levantar su brazo y se dispone a disfrutar de los segundos de espídica adrenalina que le quedan a bordo de la atracción.

Independientemente de la mala suerte del tipo, cuántas probabilidades hay de que te ocurra algo así, me parece que su actitud es digna de elogio. Muchos de nosotros en su lugar nos hubiéramos quedado acongojados y agazapados esperando que se detuviera la infernal montaña rusa. Y, ojo, tendría todo el sentido del mundo. ¡Coño, que una paloma se acaba de reventar en tu propia cara! No obstante, esa no es la actitud de un héroe. Un héroe (o una heroina, por supuesto) se levanta contra las adversidades y las afronta con orgullo y predeterminación. Si una paloma ha explosionado en tu cara, pues nada, tú a lo tuyo, que te has chupado una cola de tres horas y no está la cosa como para desperdiciar unos segundos de diversión.

Creo que, accidentes al margen, esta es una actitud que deberíamos tomar en nuestros centros ante muchas de las dificultades que nos encontramos a diario. Hay veces que los problemas para desarrollar nuestra profesión pueden llevarnos a la parálisis y al inmobilismo. Y es que, ciertamente, hay situaciones que desaniman a cualquiera. La falta de recursos, el olvido de la administración, las dificultades en el aula y en el trabajo con las familias o la ausencia de apoyo en los claustros pueden ser algunos de los motivos que nos lleven a refugiarnos en el asiento de nuestra montaña rusa particular esperando pacientes a que se acabe el trayecto.

No obstante, me parece una decisión mucho más enriquecedora y constructiva tratar de disfrutar del viaje, aunque este resulte en cierto modo turbulento. Considero que una actitud proactiva y positiva va a resultarnos mucho más útil en la búsqueda de posibles soluciones y alternativas que otra actitud basada en el miedo y la parálisis. Porque, oye, nadie dijo que el camino fuera a ser fácil. Así que, recuerda: ante esa reunión frustrante, ante esa administración educativa sorda e inoperante, ante ese claustro no siempre amable, piensa en el tipo de la paloma, levanta tu brazo y grita conmigo: Show must go on!



miércoles, 26 de abril de 2017

La educación de adultos en (otras) 4 palabras

El otro día, el compañero Josep Miquel Arroyo escribía el post La educación de adultos en 4 palabras. Él usaba estancamiento, invisibilidad, derecho fundamental y justicia para describir su percepción sobre el momento actual de la educación de personas adultas. Sin duda, te recomiendo su lectura. No obstante, aun coincidiendo totalmente con su percepción de la situación, me propuse buscarle una percepción alternativa al asunto. Así que aquí van las mías.

La primera, sin duda, es oportunidad. Ya lo hemos dicho por aquí en más de una ocasión. La educación de personas adultas representa una excelente oportunidad de retomar los estudios para miles de personas en todo el país. Ya sea para mejorar sus condiciones laborales, para mejorar la propia formación o, por qué no, para disfrutar simplemente pasando el rato, las escuelas de adultos son espacios generadores de nuevas (y casi infinitas) oportunidades. Date una vuelta, mira los programas formativos de muchas de ellas y me cuentas.

La segunda es ilusión, claro. Superados los miedos y angustias iniciales y haciendo malabares con la agenda personal, un gran número de personas reencuentran la ilusión por el estudio, la cultura y la educación en los centros de formación de personas adultas. Y es que, a veces, no es fácil compaginar el día a día (trabajo, familia y obligaciones varias) con planes de estudios exigentes como los que se implementan en los centros de adultos. Además, gran parte de nuestro alumnado viene de situaciones de fracaso escolar que no predisponen, precisamente, a crear una percepción favorable para la vuelta a los estudios. Eso sí, superados los primeros envites, la ilusión suele aflorar en la mayoría de los casos.

Y ligado a esta ilusión, el éxito. Solo con conseguir cambiar esta percepción sobre los estudios y la formación me parece que ya podríamos hablar de éxito. Si además añadimos todos los "éxitos académicos" logrados cada año, todos los títulos obtenidos y los aprendizajes realizados considero que, en general, éxito sería una palabra que podríamos usar para definir el trabajo realizado en los centros de adultos. Esto no significa, por supuesto, que no tengamos mucho trabajo por delante. No obstante, poner el foco en lo positivo (que es mucho) puede ser enormemente interesante para destacar el trabajo realizado en los centros de adultos.

Por último, elijo comunidad. Porque, independientemente de las características de cada centro, el trabajo en comunidad debe ser uno de los puntos fuertes de esta etapa educativa (quizá de todas). Y no solo me refiero a la comunidad educativa, que también, si no al conjunto del territorio: empresas, asociaciones, instituciones públicas y privadas, colectivos varios... Los centros de adultos deben de estar atentos a los recursos del entorno y tratar de sacar el máximo provecho de cualquier oportunidad de aprendizaje que se genere fuera del centro. Ligar el "mundo real" a la dinámica diaria de los centros puede ser uno de nuestros principales objetivos y, en este sentido, el trabajo en comunidad es, sin duda, una garantía de éxito.

En definitiva, que yo elijo oportunidad, ilusión, éxito y comunidad para describir mi particular visión de la actualidad de los centros de educación de personas adultas. Seguro que tú tienes las tuyas propias. ¿Las compartes conmigo?


jueves, 20 de abril de 2017

Abuelas, robots y educación

Hace unas semanas los compañeros del CEPA Sierra Norte organizaron las I Jornadas de programación y robótica en educación de adultos. Se trataba, a mi entender, de un evento académico-festivo desde donde, por un lado, difundir los trabajos realizados por el alumnado en este campo tecnológico mientras que, por otro, permitía poner de manifiesto el vigor de la educación permanente y, por supuesto, del propio CEPA como núcleo organizador de experiencias educativas innovadoras. El evento fue un auténtico éxito en términos de participación. Alumnado y profesorado del propio CEPA, pero también personas ajenas a la propia comunidad educativa e incluso docentes de centros de adultos de otras comunidades autónomas, siguieron con atención la jornada.

La verdad es que un servidor no anda muy interesado en robótica y programación, para qué nos vamos a engañar. Y no es solo a causa de un cierto analfabetismo científico, al cual se intenta poner remedio poco a poco, dicho sea de paso. Y es que son otros los campos que atraen mi atención e intereses. No obstante, ello no resulta obstáculo para apreciar el poder transformador y educativo que la robótica y la programación pueden tener en un centro educativo y, por supuesto, también en los centros de adultos.

Revisando los materiales de la jornada encontré varios vídeos en los cuales, alumnado de los grupos de neolectores y alfabetización, señores y señoras de edad avanzada, mostraban orgullosos sus “creaciones robóticas” en distintos ámbitos. Más allá de la calidad de los trabajos, intuyo que más que notables, y de la propia robótica como disciplina más o menos de moda, lo verdaderamente significativo, en mi opinión, era apreciar la ilusión del alumnado por su trabajo. Hombres y mujeres, en principio alejados de tal disciplina por una enorme brecha digital y generacional, volcados absolutamente en el aprendizaje y en la creación de sus propios robots superando etiquetas y prejuicios de todo tipo y condición.

Así pues, me parece que la jornada organizada por el CEPA Sierra Norte resulta una clara muestra del poder transformador y de la fuerza educativa de los centros de educación de personas adultas. En este caso se trató de robótica y programación, pero podría haber cualquier otra disciplina o materia de estudio. El caso es que, una vez más, se pone de manifiesto que una comunidad educativa que rema en la misma dirección es capaz de organizar eventos y experiencias de aprendizaje tan potentes como las presentadas por los compañeros del Sierra Norte. Y ello, por supuesto, también en los centros de adultos.

Me gusta pensar, pues, que si mi abuela hubiera sido alumna del CEPA Sierra Norte podría haber enseñado a su nieto un par de trucos con su propio Arduino. De hecho, estoy convencido que, a día de hoy, algunos nietos continúan alucinando por la Sierra madrileña con los trabajos realizados por sus mayores. ¡Muchas felicidades a toda la comunidad educativa y, por supuesto, muchas gracias por el ejemplo! ;)

lunes, 10 de abril de 2017

Out of the office

Pues como es habitual por estas fechas, paramos unos días para disfrutar de un merecido descanso en familia. ¡Nos vemos en unos días DE VUELTA!



viernes, 7 de abril de 2017

El deseo de aprender (y II)

Escribíamos hace unos días sobre el "deseo de aprender" destacando el valor en cuanto a aprendizaje de un sinfín de situaciones que, a priori, no resultaban demasiado deseables. No obstante, concluíamos que, a pesar de todo, optar por favorecer el deseo de aprender no parece una mala estrategia dentro del aula aunque, eso sí, sin cargarnos de la presión derivada de planteamientos tan categóricos como el "solo se aprende cuando se quiere".

Así pues, ¿cómo hacer para favorecer el deseo de aprender de nuestro alumnado? Aquí van algunas propuestas a las que un servidor trata de contribuir en nuestras clases:
  • Adaptar los tiempos y los contenidos a la realidad del alumnado que tienes delante. Considero que propuestas de trabajo realistas y adaptadas al grupo favorecen un clima mucho más propicio para el aprendizaje.
  • Dar poder de decisión al alumnado escuchando su opinión sobre asuntos importantes. No pasa nada porque los estudiantes tomen decisiones sobre aspectos importantes (calendario, modelo de evaluación, etc). No se trata, en ningún caso, de dejación de funciones, sino de crear espacios de trabajo pactados con el alumnado y, por lo tanto, más eficaces. No obstante, me consta que hay a mucha gente a la que esto le pone nerviosa. Y es que parece que todavía hay  muchas "Cosas que no se negocian"...
  • Tratar de generar sitaciones de aprendizaje ligadas a la realidad y a los intereses del alumnado. Cuando el trabajo en el aula (o fuera de ella) revierte en la realidad del centro y del alumnado todo cobra mucho más sentido y, sin duda, resulta mucho más motivador.
  • Ofrecer espacios reales para que el alumnado autoevalúe y coevalúe su trabajo. Se trata de ofrecer tiempo de calidad y, sobre todo, otorgar valor a la opinión de nuestro alumnado sobre su trabajo y el de sus compañeros. Para ello procuramos favorecer la participación activa en los procesos de evaluación y el ejercicio de la autocrítica (también docente) en los mismos.
  • Mostrar una actitud motivadora. Todos lo hemos vivido en nuestras carnes. Ver entrar por la puerta a un docente que derrocha energía, vitalidad y ganas puede contribuir a situarnos en un plano de trabajo mucho más proactivo que detectar que el profesor o la profesora que tenemos delante no tiene demasiado interés por lo que hace. No siempre funciona, por supuesto, pero una actitud motivadora y enérgica puede ser un gran gancho para atraer a ese alumnado más reacio al trabajo.
  • Ser transparente y cercano en nuestras decisiones. Mostrarnos empáticos y ser claros y transparentes en nuestras decisiones puede favorecer un clima de trabajo mucho más proactivo y cómodo en el aula.
  • Favorecer la "creación de cosas". Porque gran parte del aprendizaje se obtiene desde un plano práctico. Así pues, hagamos "cosas" que, a ser posible, nos permitan traspasar las fronteras del aula y situarnos fuera de eso que llaman nuestra zona de confort.
  • Ser variado. Porque no podemos hacer siempre lo mismo y de la misma manera. Intenta "no tener método" o si lo tienes, que este sea lo más variado posible. Intuyo que tu alumnado lo agradecerá.
  • Promover el juego. Y es que jugando se aprende. Tampoco hace falta que te líes con insignias y badgets de multinivel y tal. O sí, tú mismo. El caso es que podemos usar el juego no solo para desengrasar nuestra práctica docente, sino también para aprender un montón. 
  • Y, sobre todo, cultivar el sentido del humor, establecer unas buenas relaciones personales con el alumnado  y promover la cohesión del grupo. Y es que aprender en un espacio donde uno no se siente cómodo no parece la mejor opción posible.
En resumen, aquí van solo algunas idea para favorecer eso que se ha llamado el "deseo de aprender".  Sin volvernos locos pero tratando de incentivar planteamientos de aprendizaje alternativos más ricos y variados. Seguro que tu tienes tus propias estrategias, ¿te animas a compartirlas en comentarios?



miércoles, 29 de marzo de 2017

El deseo de aprender (I)

Dicen por ahí que si no se quiere, no se aprende. Que si no existe una verdadera motivación detrás del aprendizaje, este no puede existir. No puedo estar más en desacuerdo con esta afirmación. De hecho, me parece que a fuerza de repetirla a modo de mantra, en foros más o menos innovadores, se está convirtiendo en un tópico de cartón-piedra cada vez más simple y ramplón.

Básicamente, no estoy de acuerdo (o, al menos, le encuentro muchos matices) porque echo un vistazo a mi propia experiencia y me doy cuenta de que he aprendido infinidad de cosas y he entrenado numerosas cualidades y habilidades personales mediante experiencias y situaciones que no tenía ningún deseo de vivir. Y no solo estoy pensando en profesores y contenidos curriculares muy alejados de mis intereses personales, sino en muchos capítulos de mi vida que, a priori, hubiera preferido vivir de otro modo. No ha habido "deseo de aprender" en muchos de mis trabajos y en muchas de mis experiencias vitales y, en cambio, quizá son de las que más aprendizajes he podido extraer.

Y es que, en mi opinión, me parece que aprendemos siempre, es decir, por defecto. Y que, consciente o inconscientemente, todas las experiencias vividas generan un poso de aprendizaje que va configurando nuestra manera de enfrentarnos a la vida y al propio hecho de aprender. Aun sabiendo que se trata, quizá, de una frase hecha, pretender que el aprendizaje se produce solo cuando existe deseo me parece una exageración que nos pone, como docentes, un punto excesivo de presión que quizá no merecemos. 

Me parece que hay veces en las que hay que hacer cosas "porque hay que hacerlas". Y no pasa nada. Quiero decir, que muchas de nuestras obligaciones (también en el ámbito escolar) muchas veces están alejadas de nuestros propios intereses y deseos y no por ello debemos renegar del aprendizaje que su desarrollo puede generar. Y, además, me parece que este puede ser de gran relevancia, especialmente en términos de responsabilidad, resiliencia, adaptación, autonomía, etc. Ligar aprendizaje a deseo me parece un arma de doble filo que se nos puede girar en contra. Y sé perfectamente que "aprender deseando" no significa renunciar al trabajo y a la responsabilidad, ni mucho menos. Pero olvidar o dejar de afrontar situaciones no deseadas puede provocarnos una enorme frustración cuando debamos hacerlo porque, siento decirlo, tarde o temprano estas van a llegar.

Dicho esto, y puede sonar contradictorio, me autoexijo como docente el hecho de favorecer "el deseo de aprender" de mi alumnado, de generar situaciones de aprendizaje motivantes que faciliten, también, aprendizajes reales y eficaces. ¿Cómo? De eso tratará el próximo post. De momento, aunque suene raro, quisiera romper una lanza en favor de todas esas experiencias que, a priori, no deseamos vivir pero que han generado un enorme aprendizaje en nuestras vidas. ¿Te apetece compartir alguna de ellas?

Sigue aquí.



jueves, 23 de marzo de 2017

Los "días internacionales de" y otras historias

Informamos de nuevas entradas en la página Diccioadultos. Ya sabes que por aquí vamos dejando algunos conceptos clave sobre la formación de personas adultas, aunque muchos son aplicables, por supuesto, a cualquier etapa educativa. Echa un vistazo, pues, y nos cuentas.

A

Aprendizaje-Servicio: Excelente oportunidad para abrir el centro a las necesidades y demandas del entorno. Trabajo en comunidad que enriquece el aprendizaje (de todos). También, por supuesto, en los centros de adultos.

B

Buenas prácticas: Conjunto coherente de acciones que han rendido buen o incluso excelente servicio en un determinado contexto y que se espera que en contextos similares rindan similares resultados. Aunque parezca mentira a tenor de su escasa visibilidad, también presentes en la educación de personas adultas.

D

"Día internacional de...": Práctica habitual en los centros educativos (implementada con la mejor de las intenciones) para celebrar la paz, la infancia y un sinfín de motivos y reivindicaciones. Acompañado de un conjunto de acciones prolongadas en el tiempo puede tener cierto impacto. De lo contrario hablamos de simple postureo. Por cierto, entrada pendiente, la de postureo. Si alguien se anima...

Dislexia: Alteración de la capacidad de leer por la que se confunden o se altera el orden de letras, sílabas o palabras. Una de las grandes necesidades formativas que tenemos en los centros de adultos.

E

Equipo docente: Unidad elemental de trabajo para (tratar de) conseguir resultados integrales. Cuida y refuerza en lo posible el tuyo. Aunque no te lo creas, forma parte de tu red de seguridad y te permitirá mejorar tus resultados.

P

Pensamiento crítico: Habilidad para analizar, entender y evaluar la manera en la que se organiza y/o representa el mundo, especialmente las afirmaciones que suelen considerarse como verdaderas. ¿Lo tienes en cuenta en tu práctica docente?

Ya sabes que puedes hacer llegar tus aportaciones por distintas vías: twitter, comentarios, mail y tal. Para leer el resto del glosario ves a Diccioadultos.


miércoles, 8 de marzo de 2017

Dogmas e innovación educativa

Hace unas semanas coincidí con varios amigos en el marco de una formación sobre proyectos de aprendizaje en los centros de personas adultas. Repasando estrategias y herramientas de evaluación, se presentaron proyectos o tareas integradas de distintas características, a veces alejadas del prototipo más o menos rígido de lo que algunos plantean que debería ser un proyecto según el ABP. Recuerdo que en un momento de la sesión planteé mi total desinterés por los "etiquetajes metodológicos", señalando la pereza que me generan este tipo de discusiones y su, en mi opinión, escasa utilidad en términos de aprendizaje. Me alegró enormemente coincidir en mi apreciación con el resto de docentes allí presentes.

No obstante, no es extraño toparse en la red con artículos y publicaciones que marcan el camino a seguir  para aplicar tal o cual metodología o herramienta educativas. Quizá incluso en este blog puedas encontrar alguno que otro (me refiero a los medio serios, claro). Así pues, buceando por la red puedes encontrar los "7 pasos para aplicar el ABP", "Las 10 estrategias que no puedes obviar para gamificar tus clases" o "Las claves para preparar una flipped classroom". No siempre es el caso, por supuesto, pero en muchas ocasiones más que unos pasos, estrategias o claves, los consejos en cuestión se convierten en una especie de libro de fe que debemos seguir a rajatabla, una receta que haya que aplicar paso a paso si queremos que el pastel (educativo, en este caso) salga perfecto. Y es que hay mucho talibán suelto y en seguida que uno no aplica los mandamientos de turno al pie de la letra ya se oye la frasecita de marras: "pero eso no es un proyecto", "esto no es gamificación" o "la flipped es otra cosa". En fin...

En mi opinión, toda metología y/o herramienta educativa tiene sus aspectos positivos y sus limitaciones. No se me ocurre que ninguna metodología pueda funcionar con todo el mundo, en todo momento y en cualquier lugar y etapa educativa. Es por ello que me siento mucho más cómodo con planteamientos flexibles y abiertos, que combinan elementos y/o aspectos de distintas metodologías (sin renunciar a algunas tradicionales) y, sobre todo, diversas herramientas de evaluación. Ya hablamos por aquí en Mi método del miedo que generan, al menos a un servidor, esos profesionales de la educación con método preestablecido, esos docentes de planificación (innovadora o tradicional) rígida, que no tienen en cuenta ni el momento ni las personas con las cuales va a trabajar.

Partiendo de este posicionamiento, no caben en mi práctica docente dogmas de fe. No me inquieto demasiado al combinar herramientas y metodologías de distinto tipo. Es más, considero que un uso de recursos variados puede contribuir enormemente a generar posibilidades de aprendizaje ricas y diversas. Esto no quita que uno se equivoque (más de lo que quisiera), por supuesto, pero, eso sí, huyendo del talibanismo metodológico como de la peste. En mi opinión, se trata de no cerrarse en banda, abrir los ojos y los oídos, y de adaptar las estrategias y recursos al panorama que uno tiene delante. Sin dogmatismo ni rigidez. Así pues, dejemos los dogmas para las personas de fe y flexibilicemos nuestra práctica docente. ¡He dicho! ;)



jueves, 2 de marzo de 2017

Convivencia en los centros de adultos

Los centros educativos son, por naturaleza, espacios de convivencia. Especialmente los públicos, claro. Chicos y chicas de distintas nacionalidades y de casi toda condición social se juntan a diario en escuelas e institutos de educación secundaria para compartir aprendizajes y experiencias de todo tipo. Se trata, pues, de ecosistemas enormemente ricos en cuanto a las posibilidades de aprendizaje, aunque seguramente, me temo, no aprovechamos toda su potencialidad.

Como decimos, esta riqueza procedente de la diversidad de su composición (no hablamos aquí, obvio, de centros que segregan por sexo y/o condición socioeconómica) ofrece enormes posibilidades de aprendizaje. Además, en los centros de adultos, a pesar de su creciente "secundarización", a esta convivencia con gentes de distintas procedencias se le añade el hecho de presentar un abanico generacional mucho más amplio. De hecho, en las aulas de los centros de adultos pueden convivir jóvenes que no llegan a la veintena con personas mayores ya jubiladas hace años.

Por otro lado, y unido estrechamente a esta diferencia de edad, conviven en las aulas de los centros de educación permanente, no solo personas, sino también profesionales de todo tipo y condición. Así pues, en nuestras aulas se juntan también personas con bagajes profesionales muy amplios y ricos con otras que todavía no han tenido la oportunidad de tener un primer contacto con el mundo profesional.  De igual modo, las experiencias vitales y personales del alumnado son  diversas y variopintas. Casados y divorciados, con hijos y sin hijos -muchas veces incluso nietos- comparten aula con chicas y chicas más jóvenes con apenas experiencia en relaciones de pareja.

Al aterrizar en un centro de adultos, un profesor sin experiencia en esta etapa educativa puede tener la sensación de que esta heterogeneidad puede representar un problema a la hora de desarrollar su trabajo. Nada más lejos de la realidad. Bien gestionada, esta diversidad de experiencias y de conocimientos genera un marco de aprendizaje muy rico, del que quizá no estamos sacando todo el jugo posible. De cómo planteemos nuestro trabajo en el aula pero, sobre todo, de cómo enfoque el centro de manera global este trabajo intergeneracional va a depender el aprovechamiento de esta enorme riqueza. Y a un servidor, le da la sensación de que tenemos todavía mucho trabajo por delante.
 

lunes, 20 de febrero de 2017

7 breves consejos para dejar de lado la creatividad en tus clases

Por la red, y también en el mundo analógico, proliferan cursos, talleres, conferencias y demás tinglados formativos sobre creatividad y educación. En ellos se nos inculca que mediante la creatividad nuestras propuestas formativas seran más motivadoras y que, por tanto, nos permitirán acercarnos mejor a los intereses de nuestro alumnado. Creatividad mediante, podremos, además, generar experiencias de aprendizaje innovadoras y sugerentes, las cuales nos permitirán crecer profesional y personalmente. Si eres de los que piensa que la creatividad está sobrevalorada, aquí van unos consejillos prácticos para mantenerte firme en tu decisión de dejar de lado la creatividad en tus clases:
  1. No investigues. También está sobrevalorado, claro. De hecho, investigar y probar con otras metodologías solo puede llevarte a descubrir nuevas ideas, lo cual, como docente reacio a la creatividad, no te está permitido. Aun así, si te apetece leer, prueba con la prensa deportiva (escoge el diario que quieras). Por ahí, precisamente, no corres el riesgo de empacharte de creatividad.
  2. No compartas tu trabajo. Conocer otras propuestas de trabajo y dar visibilidad a las tuyas puede contribuir a abrir una pequeña grieta en tu pequeño búnquer profesional. Grieta por la que, a la larga, puede colarse a chorro la creatividad. Así pues, mejor evitarlo. Aíslate en tu cueva aula y no salgas hasta que acabe el chaparrón (tranquilo, la creatividad no tardará tampoco en quedar desfasada).
  3. No pienses en tu trabajo fuera de horas. Puede ser un error fatal. Nada de pensar en hacer una actividad relacionada con la peli que estás viendo o en aprovechar esa noticia de plena actualidad para montar un proyecto. Céntrate estrictamente en la planificación preestablecida. Además, ¿para qué están los libros de texto?
  4. Deshecha ideas. Esa idea que te ha asaltado mientras oías a tus compañeros comentar su trabajo con los de primer curso no tiene más recorrido. Olvídala, No vale la pena perder el tiempo con tonterías. ¡A ver si no vas a tener tiempo de acabar el temario!
  5. No juegues. Todos sabemos que el verdadero aprendizaje se adquiere mediante el sudor y el esfuerzo (del aprendiz, por supuesto). ¿Qué es eso de jugar en el aula para conseguir medallitas e insignias? Así pues, dale caña al temario y plantifica un examen como dios manda. ¿Se te ocurre, acaso, alguna manera menos creativa de evaluar?
  6. Mantén la rigidez. Para eso planificas, claro. Secuencia bien tus propuestas y no te muevas ni un ápice de ellas. Aplícate de nuevo los consejos del punto dos y evita cualquier contacto, por ligero que sea, con agentes creativos.
  7. Y, por último, niega sin pestañear el poder transformador de la creatividad. Mantente firme y si es necesario no dudes en recuperar mantras del pasado. Recomiendo "la letra con sangre entra". Un clásico que no deja indiferente a nadie. 
Pues nada, seguro que se te ocurre algún consejo más. O, por contra, lo mismo eres un docente muy creativo. ¿Por qué no te pasas por comentarios y me cuentas?

martes, 14 de febrero de 2017

Los otros: oportunidades de éxito (para todos)

Todos queremos hacer bien nuestro trabajo. Y cuando esto ocurre, nos gusta también que se nos reconozca. Todos nos sentimos agradecidos y reforzados cuando alguien valora positivamente nuestro esfuerzo. Esto no significa que necesitemos siempre la aprobación externa, ni mucho menos. Vivir instalados en la necesidad de alabanza y ensalzamiento constante sería de lo más peligroso. Simplemente se trata de tener nuestro momento de reconocimiento hacia el esfuerzo realizado, ni más ni menos. Así pues, como docentes, queremos que alumnado, familias, compañeros y equipo directivo agradezcan y reconozcan nuestro trabajo y empeño profesional. No se trata, como digo, de trabajar pensando en el reconocimiento del otro, pero trabajamos con gente y, por supuesto, nos gusta que se reconozca nuestra labor diaria.

Pues esto que nos pasa a nosotros, le pasa también a nuestro alumnado, claro. Hay alumnos que lo tienen fácil. Puede que sean buenos (o muy buenos) en tal o cual asignatura, o que sean tranquilos, callados y siempre respetuosos. Puede que tengan habilidades especiales para tal o cual deporte o que sean participativos y siempre estén dispuestos a echar un cable en lo que se les necesite. En cualquiera de estos casos, no va a ser difícil que el profesorado, en su conjunto, reconozca públicamente cualquiera de estos aspectos. No se trata de quitarles mérito, ni mucho menos, pero sí de echar un vistazo y de tener presentes también a "los otros".

Porque hay otro alumnado que lo tiene crudo para acercarse al éxito. Hace tiempo nos referimos por aquí a ellos como los ovejas negras. Por ser tímidos y callados o, al revés, movidos y excesivamente nerviosos; por tener dificultades con las mates o con la historia; por no ser puntuales y estar, además, dormidos en clase hasta mediodía; por ser respondones y estar siempre en todos los fregados; por ser torpes con la pelota en los pies o excesivamente lentos en la carrera. En definitiva, que hay un montón de chicos y chicas que lo tienen verdaderamente difícil para vivir su momento de gloria, su espacio de reconocimiento por nuestra parte o, incluso, por parte de sus compañeros.

No pasa siempre, claro, pero en muchas ocasiones, especialmente en los cursos de graduado en educación secundaria y en los cursos de preparación para las pruebas de acceso, sobre todo a grado medio, el perfil general del alumnado de los centros de adultos coincide con el descrito en el párrafo anterior. Se trata de jóvenes (cada vez más) que por una cosa o por otra no tuvieron un paso por el sistema educativo demasiado productivo, por decirlo de algún modo. Se trata de chicos y chicas que, bien quedaban al margen de cualquier dinámica colectiva, bien vivían instalados en la disrupción perpetua. Podríamos decir, pues, que al menos académicamente (en muchos casos también a nivel personal), hablamos de un alumnado que no ha experimentado en demasiadas ocasiones el reconocimiento y apoyo público por parte de la comunidad educativa.

Se trata, pues, de romper con esta dinámica y de tratar de ofrecer oportunidades de éxito para todos, también para aquellos con mayores dificultades. En nuestras programaciones y proyectos de aula, pero también en el día a día y en los espacios más sociales de nuestros centros. Un refuerzo positivo sincero y constante puede acabar con dinámicas de autoexclusión e inseguridades plenamente consolidadas. Y es que en esto, modestia a parte, en los centros de educación de personas adultas tenemos alguna que otra experiencia.


lunes, 6 de febrero de 2017

Año III and remember

Pues ya hace tres años que publicábamos por aquí el primer post de De vuelta. Desde entonces, casi 200 publicaciones, muchísimas visitas (alucinante la cifra, teniendo en cuenta las expectativas iniciales) y varios centenares de comentarios. Pero lo de menos son los números, claro. Lo más importante, sin duda, es todo el aprendizaje adquirido y, sobre todo, toda esa gente que se ha ido cruzando en nuestro camino y que nos ha ayudado a ser mejores profesionales y, tiraremos de tópico, mejores personas. Pues nada, que seguiremos por aquí algún tiempo más. 

La verdad es que no ha sido un año nada fácil. Es cierto que un servidor ha vivido infinidad de momentos fantásticos, en lo personal y en lo profesional, pero no lo es menos que los malos han sido de los peores que a uno le pueden pasar.  También los buenos, todo hay que decirlo. En cualquier caso, seguir por aquí un año más publicando un post semanal supongo que es una buena noticia. Así pues, para celebrarlo, aquí os dejo algunos de los textos más significativos de estos años (para un servidor, claro). No te cortes en criticarlos (con cariño, eso sí) o en buscar algún otro. Ah, y como siempre, ¡gracias por la lectura!
Y, sobre todo:


martes, 31 de enero de 2017

Asaltantes educativos

Los muros son lo que son, obras de albañilería verticales que cierran o delimitan un espacio determinado. Los hay de todo tipo, condición y materiales, por supuesto. No obstante, su función elemental, sea cual sea su grado de elaboración, es la misma: impedir el acceso o la salida libre de un recinto o espacio en concreto. Metafóricamente, el concepto de muro ya es otra historia. Los maratonianos se refieren al muro como aquel momento, aproximadamente hacia el kilómetro treinta, en el cual los corredores populares piensan que quizá no ha sido una buena idea tratar de recorrer los 42 kilómetros y pico de marras. No existe, en este caso, una barrera real, física, sino que todo está en la mente (y en el organismo, por supuesto), del pobre runner de turno, el cual deberá hacer un esfuerzo por tratar de superar ese angustioso momento.

Ante el muro (metafórico, of course), básicamente, puedes hacer dos cosas: tratar de franquearlo o renunciar a ello. Ambas opciones, con sus matices, significan opciones y actitudes opuestas ante la vida. La primera implica apreciar los obstáculos como retos con los cuales crear y crecer; la segunda, me temo que se trata de una alternativa un pelín menos optimista.

Hay muchas maneras de renunciar a cruzar un muro. Uno puede sentarse contra él y esperar a que, milagro mediante, el muro se derrumbe permitiéndonos el paso. Otra opción es negarse de buenas a primeras a cruzarlo: "nunca nadie lo hizo", "es imposible", "si está ahí, por algo será" son algunas de las frases con las cuales podemos tranquilizar nuestra conciencia ante tal renuncia. Incluso puede ser que utilicemos estas frases como proclamas para convencer a nuestro entorno de la imposibilidad de cruzar el muro. "No lo intentéis, es imposible". Por otro lado, hay gente que tiene un don innato para detectar muros infranqueables en cualquier sitio y momento. Podrían estar en medio de la inmensa estepa americana y seguirían viendo muros y obstáculos insalvables.

Del mismo modo, hay muchas maneras de salvar un muro. Así, por ejemplo, se puede cruzar por la puerta (es raro que no haya ninguna), o se puede abordar de manera salvaje e inconsciente. También puede intentar escalarse o excavar un túnel por debajo, al modo del cine carcelario más clásico. Puede abordarse de manera individual o cooperando con otros, incluso se puede derribar a lo buldócer, esto es, a saco. No obstante, sea cual sea la estrategia seleccionada, intentar salvar el muro lo convierte automáticamente en un reto, en un objetivo. Así pues, podemos equivocarnos en la elección del modo, pero querer pasar al otro lado ya implica la voluntad de movernos, de buscar alternativas para cambiar de escenario.

Supongo que hay quien nace predispuesto a saltar un muro tras otro y quien prefiere mantenerse a este lado de la tapia. Hay gente para todo, claro. Eso sí, no podemos permitir que los muros nos paralicen y nos inmovilicen para siempre en nuestro espacio particular, más todavía en un contexto tan lleno de obstáculos como es el ámbito educativo. Así pues, es genial estar rodeado de gente dispuesta a escalar y saltar muros, por muy altos que estos sean. De vez en cuando nos pegamos algún que otro porrazo, pero el aprendizaje es tal, que volvemos a la carga con el siguiente. Quizá llega el momento de actualizar el currículum para proclamarnos auténticos asaltantes educativos profesionales. Y tú, ¿(a)saltas o no?


martes, 24 de enero de 2017

Educación en venta: "Me lo quitan de las manos"

En una era en la que se comercializa con todo (y cuando digo todo es todo) me temo que la educación no es una excepción. No se trata de ponerse estupendamente progresistas simplistas y negar al ámbito educativo la capacidad de generar espacios de negocio. Nos gustará más o menos, pero es lo que hay. Vivimos en una sociedad de mercado en la cual la educación supone un gran pastel de millones de euros en posibles beneficios. No parece casualidad, pues, el desembarco (al olor de la sardina) de grandes multinacionales en el sector de la educación. Si bien es cierto que esto no es novedad, de un tiempo a esta parte uno tiene la sensación de que este "mercadeo educativo" se ha intensificado de manera notable llegando a producir extraños compañeros de viaje e impregnando todos y cada uno de los niveles del entramado educativo.

Ya no nos sorprendre (o casi) ver a bancos y cajas impartir educación financiera en los centros educativos, o ver a grandes compañías del sector de las telecomunicaciones promover y dirigir sin reparo alguno proyectos de innovación educativa. La última tendencia, aunque quizá tampoco sea tan novedosa, parece la creación de un modelo de "star-system docente" donde (seguro que grandes) profesionales se ponen al servicio de tal o cual empresa y grupo editorial para vender libros-métodos-modelos de negocio a veces totalmente alejados del mundo educativo.

Es genial (imprescindible, diría) que profesionales del ámbito salgan del aula para dar a conocer ya sea su práctica docente, colectiva e individual, bien su experiencia con modelos de gestión que puedan inspirar y ayudar a otros compañeros y centros. Quien dice salir del aula, dice publicar libros, conceder entrevistas, participar en foros... Hacerse presentes, vaya. Y, todo sea dicho, deben cobrar por ello, faltaría más. Cuando viene un tallerista a nuestro centro, además de agradecérselo públicamente nos gusta pagarle por el trabajo, por supuesto.

Por otro lado,  resulta también muy interesante abrir la puerta a ideas y propuestas de otros ámbitos profesionales, ajenos aparentemente al mundo educativo. La escuela y el mundo de la educación en general deben estar en contacto con infinidad de agentes que forman parte de nuestra realidad cotidiana. Quizá no sea mala idea, pues, recoger enseñanzas y propuestas de otras realidades profesionales como la psicología, la neurociencia, el marketing, el coaching y tantos otros. Además, para nuestro trabajo en el aula y en la gestión diaria, precisamos de un sinfín de recursos y herramientas que numerosas empresas pueden poner a nuestra disposición. Nuevas vías de colaboración que, a su vez, generan nuevas perspectivas y oportunidades de negocio, en este caso bien entendido.

Ahora bien, quizá se nos ha ido un pelín de las manos. Sin ánimo de juzgar a nadie, uno ve ciertas cuentas de twitter y blogs educativos y piensa automáticamente en tiendas de todo a cien. Todo está en venta: desde libros y aplicaciones infinitas, hasta juegos de mesa y manuales virtuales de educación emocional. Los programas de afiliados es lo que tienen. Aunque esto, sin duda, es lo de menos. Solo una pequeña parte de la educación se encuentra presente en las redes sociales. El verdadero problema, quizá, radique en un concepto totalmente mercantilista de la educación, donde los centros compiten por posicionar su marca en el territorio y, sobre todo, donde las administraciones educativas están haciendo dejación de funciones y favoreciendo alegremente la entrada de intereses privados en la educación pública, especialmente en los espacios de formación al profesorado.

En fin, que se nos multiplican los chiringuitos educativos. Y a ritmo frenético, además. El miedo que tiene un servidor es que esta creciente presencia del capital privado en lo educativo debilite a un sector ya bastante castigado por los recortes en los últimos años. Bien harían las administraciones en no mirar para otro lado y en reforzar las estructuras educativas del sector público. Me parece que un sector educativo público fuerte y cohesionado podrá aprovechar mucho mejor los recursos y propuestas del sector privado sin el peligro de generar desigualdades y competencia entre centros. Aunque seguro que hay otras maneras de verlo, claro. ¿Cuál es la tuya?

martes, 17 de enero de 2017

Evaluación en movimiento

No es la primera vez que uno escribe por aquí sobre evaluación. De hecho, es uno de los temas recurrentes de este blog y, lógicamente, no es casualidad. En la evaluación se centran muchos de los posts de De vuelta porque es uno de los temas que más me preocupan y en los cuales, hay que reconocerlo, uno se siente más inseguro. Así pues, por aquí hemos reflexionado sobre modelos de evaluación en ¿Big Mac o Guía Michelin?, Y tú, ¿cómo evalúas?, sobre la (no) autoevaluación del profesorado en ¿Autoevaluqué?, o sobre Juntas de evaluación (y el fin del cante Jondo). En fin, que la evaluación ocupa gran parte de mis (por otra parte enormes) Dudas docentes. 

Y es que en mis clases, de un tiempo a este parte, evaluamos en movimiento. ¿Qué quiero decir? Pues que tratamos de no fiarlo todo a la foto-fija del examen/trabajo final e intentamos que la evaluación sea más flexible, dinámica y, sobre todo, más participativa. Se trata de ceder más espacio al alumnado para promover aquello del "aprender a aprender" y de estar atentos a los procesos de aprendizaje en casi todo momento, no solo al final de cada unidad.  Esto, que hay docentes que lo llevan practicando siglos, uno lo está aplicando en los últimos cursos y los resultados son (moderadamente) satisfactorios. Claro, genera bastante más trabajo pero, en mi opinión, permite una aproximación mucho más real y eficaz a los procesos de aprendizaje de cada alumno/a.

Pero, ¿en qué se concreta todo esto? Básicamente en dos aspectos novedosos respecto métodos de evaluación más tradicionales usados por un servidor tiempo atrás. Por un lado, en el uso de nuevas herramientas de evaluación más variadas y, por el otro, en un enfoque mucho más participativo por parte del alumnado, el cual se ve obligado a tomar decisiones en relación a la evaluación de su trabajo.

Respecto a las herramientas, hemos incorporado el uso de rúbricas de evaluación (¡sencillas!) y mayoritariamente elaboradas por/con el alumnado, el portafolio digital, los diarios de reflexión y de aprendizaje o la coevaluación y la evaluación entre pares, los cuales combinamos también con pruebas de validación más o menos tradicionales (individuales o grupales). Al final se trata de adaptar los mecanismos de evaluación a las nuevas dinámicas de trabajo de una manera sencilla y eficaz. Si trabajamos desde un paradigma que se escapa al modelo tradicional de enseñanza-aprendizaje, no tiene demasiado sentido aplicar estrategias de evaluación vinculadas a tal sistema. En este sentido, no parece mala idea que evaluación y metodología vayan de la mano.

Y en lo que se refiere a la actitud del alumnado ante la evaluación, la idea es que esta sea mucho más participativa, que el alumno deba responder de su trabajo. Además, se pretende también ofrecer espacios para que no solo analice su actividad, sino que también pueda valorar críticamente el trabajo y las propuestas del profesorado. En este sentido, la realización de un diario de reflexión, encuestas de valoración y, sobre todo, las entrevistas individuales son elementos de notable ayuda para fomentar la autocrítica y el intercambbio de información entre alumnado y profesorado.

¿Dudas? Sigue habiendo muchas, por supuesto. Ya hablaremos sobre ellas en futuras publicaciones. No obstante, moderneces varias al margen, creo que evaluar más allá de la foto-fija puede ofrecernos excelentes resultados y, sobre todo, la posibilidad de acercarnos de manera más eficaz y personalizada a los distintos perfiles que, sin duda, pueblan nuestra aula. Seguiremos en movimiento, pues.



martes, 10 de enero de 2017

Hooligans, negacionistas y navajas suizas

Hace unas semanas preparaba unas notas para un encuentro con otros profesores de educación de personas adultas sobre metodologías activas de aprendizaje, concretamente sobre el trabajo por proyectos. Al montar todo el tinglado, reflexionaba sobre el posicionamiento del profesorado, así a lo bruto, respecto a lo que se entiende como metodologías innovadoras de aprendizaje. El adjetivo da un poco de grima, lo sé, pero ya me entendéis: aquellas metodologías que van más allá de la transmisión de conocimientos por parte del profesorado y su evaluación mediante una prueba escrita más a menos tradicional. 

Digo que reflexionaba sobre cómo nos posicionamos ante estas metodologías de aprendizaje innovadoras activas y me salieron tres "especímenes docentes" en función de sus percepciones sobre la utilidad (o no) de tales prácticas metodológicas. Aquí te los dejo y te invito a que completes y/o añadas otros tipos en base a tu experiencia personal.

En primer lugar, tenemos a los hooligans. Los hooligans son fans absolutos de la innovación. No solo no pueden parar de innovar, sino que se encargan de hacerlo público constantemente. Cualquier canal es bueno para iluminar al resto de la comunidad educativa universal con la luz de la innovación. Los reconocerás fácilmente en las redes sociales por su vehemencia y omnipresencia. El ABP, la flipped, la gamificación, la neuroeducación (o cualquier otra práctica molona y moderna) han venido para solucionar los problemas de la educación mundial y los hooligans se van a encargar de que te enteres de ello. No se te ocurra hacer pública tu disconformidad con tal o cual metodología pues corres el riesgo de ser atacado sin contemplaciones por hordas de hooligans violentos que escribirán comentarios desafiantes en tu blog o te enviarán MD amenazadores. Que conste que yo te he avisado.

Por otro lado, están los negacionistas. Los negacionistas, como puedes imaginar, no pueden innovar. Mejor dicho, no es que no puedan, es que se niegan. Pero no se niegan por pereza o por desconocimiento. Se niegan porque no funciona. El ABP (o la flipped, o la gamificación o lo que sea) no funciona en su aula, con sus estudiantes, con su materia, en su centro... Ya se ha probado antes y no funciona. Y si no se ha probado, da igual, no funciona, ellos lo saben. Además, a sus estudiantes no les gusta la innovación, disfrutan y gozan con sus clases magistrales. Nunca se ha documentado un choque en las redes entre hooligans y negacionistas ya que estos últimos no acostumbran a asomarse por "el internet". En los claustros sí que se han producido algunos enfrentamientos y escaramuzas en los cuales la pasión hooligan ha sufrido una derrota sin paliativos ante la condescendencia negacionista. No obstante, se han dado casos de negacionistas contagiados por el espíritu del hooliganismo innovador, aunque sin duda se trata de excepciones que confirman la regla.

Por último, encontramos a las navajas suizas. Las navajas suizas ven cualquier metodología como una oportunidad para conseguir herramientas nuevas con las cuales desarrollar su trabajo. Como buena navaja suiza, intentan incorporar cuantos más gadgets mejor para tener más recursos y más variados. Ese pragmatismo ilimitado les lleva a acumular recursos sin fin. Da igual si usarán tal o cual herramienta, ellas la incorporan y luego ya veremos qué. Las navajas suizas acostumbran a estar presentes en las redes sociales. Admiran en secreto la pasión hooligan pero son incapaces de zambullirse por completo en los procelosos mares de la innovación educativa. Se acercan, pues, con interés manifiesto pero manteniendo claramente las distancias, ¡que ellas no se casan con nadie!

En definitiva, estos son los tres fenotipos docentes que he definido en base a mi experiencia en las aulas y en las redes. Como puedes ver, todo muy científico y documentado. Seguro que tu tienes alguno más, ¿lo compartes en comentarios?

PD. Mensaje para los hooligans: quizá me he excedido un poco con vosotros, así que tenedlo en cuenta en los comentarios al post. ¡Gracias!

miércoles, 4 de enero de 2017

El poder y la alegría de aprender

El poder y la alegría de aprender. Este es el lema propuesto por la Asociación Europea para la Educación de Adultos (EAEA) para el Año Europeo para el aprendizaje de las personas adultas que justo acaba de empezar. Con el objetivo de visibilizar el impacto y los beneficios de la educación de personas adultas, desde la EAEA se invita a organizaciones de todo tipo que trabajen en la educación permanente a sumarse a las celebraciones que se llevarán a cabo por toda Europa durante el año 2017. Una propuesta ambiciosa que supuestamente movilizará a decenas de miles de personas en un gran de número de países.

Pero, ¿es necesario organizar un Año Europeo para la educación de personas adultas? La respuesta es sí, sin lugar a dudas. La educación permanente, a pesar de su importancia y de su enorme potencialidad transformadora, sigue siendo la gran ausente de las agendas educativas de las distintas administraciones de nuestro país. Así pues, la celebración de un evento de estas características puede contribuir a poner en el centro del debate las necesidades de una etapa educativa desatendida y olvidada por unos y otros.

En la celebración de este Año Europeo toma especial relevancia el Manifiesto para la educación de adultos en el siglo XXI. Se trata de un documento publicado por la EAEA y traducido a dieciocho lenguas europeas donde se definen siete ámbitos de actuación en los cuales la educación permanente puede ejercer una notable influencia transformadora en la ciudadanía. Parece evidente que en un contexto tan dinámico a nivel social, económico, político y mediambiental como es la Europa del siglo XXI, la educación de personas adultas puede proporcionar herramientas muy útiles para la adaptación de gran parte de la ciudadanía a estos crecientes cambios. ¿Cuáles son, según el manifiesto, estos desafíos a los que hacemos frente desde la educación de personas adultas?

En primer lugar, hablamos de conceptos tan necesarios en el panorama político actual como los de ciudadanía activa, democracia y participación. La educación permanente puede (y debe) jugar un papel fundamental en la promoción de ciudadanos concienciados, críticos y participativos. De hecho, en no pocos países de Europa (y España es un claro ejemplo de ello) la fundación de centros de adultos ha sido un logro de movimientos emancipadores impulsados desde distintos colectivos. Además, tal y como señala el Manifiesto, existen estudios que establecen una clara correlación entre la confianza en las instituciones y la eficacia política con los niveles de competencias. Cuanto más bajo es el nivel de competencias básicas, más baja es la confianza en las instituciones y, por tanto, más fácilmente estamos expuestos a discursos simplistas y populistas que generan confrontación y conflicto.

Un segundo desafío se establece en el ámbito de las habilidades para la vida de las personas. La participación en programas de formación permanente contribuye a la mejora de las habilidades sociales de las personas participantes. Pero no solo eso. Pueden representar, además, una mejora de las competencias básicas, generar nuevas perspectivas profesionales, promover el aprendizaje de idiomas y de nuevas culturas, establecer estilos de vida más sanos y sostenibles o posibilitar el apoyo de padres y madres a los procesos formativos de sus hijos e hijas. No parece una mala inversión, pues.

Además, la educación permanente contribuye a la cohesión social, la equidad y la igualdad. Siempre se habla de la educación de personas adultas como un espacio de segundas oportunidades. Añadíria de terceras, de cuartas... pero no para el alumnado, sino para el propio sistema. Los países deben dotarse de estructuras educativas que favorezcan la cohesión social y la igualdad y, en este sentido, los centros de adultos pueden jugar un papel relevante en la mejora de las oportunidades de grandes colectivos de personas y en el favorecimiento de su inclusión social.

Un cuarto reto se centra en el empleo y la digitalización. Son numerosos los estudios que establecen una clara correlación entre niveles de formación superiores y tasas de paro más reducidas. Es decir, mejoremos la formación de la ciudadanía para mejorar sus opciones de ocupabilidad. Pero no solo eso. La educación de personas adultas debe ser sensible también a los procesos de cambio tecnológico y, por tanto, promover la competencia digital como una más de las competencias básicas. En un mundo cada vez más digitalizado, la competencia digital se torna requisito imprescindible para un inclusión ciudadana plena. Todo ello, por supuesto, sin abandonar la dimensión social que reclama una sociedad europea en transformación.

Por otro lado, la educación para las personas adultas es una herramienta enormemente eficaz en la gestión de la migración y el cambio demográfico. No solo como proveedora de mecanismos para la formación e integración de las personas recién llegadas, sino también como espacio para la relación intercultural y, por tanto, para el fomento de actitudes de tolerancia y respeto favorables a la integración de los inmigrantes. Además, a nivel demográfico, una formación a lo largo de la vida asegura ciudadanos más activos y sanos a edades avanzadas.
En un contexto energético y mediambiental tan específico como el actual, la educación para la sostenibilidad se convierte en otro de los pilares de la educación permanente. En este sentido, la educación de personas adultas puede aportar interesante información para la promoción de nuevos estilos de vida más sostenibles y creativos.

Por último, el Manifiesto establece que la educación de adultos contribuye al desarrollo e implementación de importantes estrategias en las políticas europeas en términos de crecimiento, ocupabilidad y empleo, innovación, equidad, cohesión social, reducción de la pobreza, cambio climático o ciudadanía activa. Así pues, la educación permanente debe convertirse en un elemento central en las políticas educativas de los países miembros de la UE.

¿Cómo contribuir a la campaña? Pues muy sencillo. Desde la EAEA nos invitan a compartir nuestros eventos relacionados con cualquiera de los ejes definidos por el Manifiesto. La idea es hacer una agenda compartida de actividades para visibilizar el trabajo realizado por los centros de adultos durante todo el año. Para ello se ha creado un hashtag (#YearAE2017), además de otras posibilidades de colaboración.

Animamos, pues, a las instituciones educativas del país a que se hagan eco de esta iniciativa. Invitamos, así mismo, a los centros de personas adultas a aprovechar esta potente agenda europea para potenciar y visibilizar los excelentes trabajos e iniciativas que ya se están llevando a cabo y a generar nuevas actividades y propuestas. De esta manera podremos crear un mapa europeo de experiencias que ponga de manifiesto el poder y la alegría de aprender que constituyen parte esencial del ADN de los centros de adultos. Quizá así 2017 nos sirva de estímulo para recuperar el terreno perdido. Un terreno que ya va siendo hora de conquistar.

Puedes leer más colaboraciones con INED 21 aquí.


viernes, 30 de diciembre de 2016

Crónica de un año que acaba (versión deberes pendientes)

Hace unos días nos pusimos estupendos y publicamos por aquí la Crónica de un año que acaba (versión happy) donde explicamos los distintos proyectos, personales y colectivos, emprendidos durante el año que está a punto de finalizar y que llegaron a buen puerto. La verdad es que ha sido, en general, un año enormemente positivo tanto a nivel personal como colectivo. No obstante, no es oro todo lo que reluce así que toca arremangarse y ponerse el mono de la autocrítica para valorar los "deberes pendientes" del 2016. Ya es una tradición esto de señalar las cosas que no funcionan en mi aula y en mi actividad profesional. ¡Lo mismo hasta nos sirve para mejorar alguna cosa! Así pues, vamos al lío.

A nivel de centro, es cierto que llevamos tiempo implementando propuestas de trabajo de manera transversal entre los distintos ámbitos curriculares. Hemos potenciado la comunicación entre los miembros del claustro y reforzado la figura de los equipos docentes donde intercambiamos información importante sobre nuestro alumnado. Además, desarrollamos propuestas de formación interna de manera periódica. No obstante, el ritmo es lento y todavía nos cuesta crear de manera colaborativa proyectos transversales que impliquen cooperar entre todas las áreas de trabajo. Es cierto que el tiempo apremia pero debemos intentar ser más ágiles en este sentido. Además, todavía debemos superar algunos posicionamientos tópicos en nuestra visión de la relación profesorado-alumnado. En ello estamos. Por otro lado, quizá abordamos más proyectos de los que un claustro pequeño puede hacer frente con garantías de éxito. Así pues, seguramente debemos reorganizar nuestro calendario de actividades y propuestas desde una óptica más realista que nos permita trabajar más desahogados y cómodos. 

En el ámbito del aula, la verdad es que uno siempre tiene dudas sobre distintos temas, especialmente en relación a la evaluación de los proyectos realizados. Unas veces por exceso, otras por defecto, servidor tiene siempre la sensación de no acabar de afinar en este sentido. Es verdad que estamos trabajando nuevas dinámicas evaluativas en consonancia con estas nuevas formas de trabajo más activas. Esto se traduce en el uso de herramientas de evaluación alternativas a las más tradicionales que nos permiten realizar, a mi juicio, una evaluación más completa y rica en la cual el alumnado es sujeto activo de la misma. No obstante, tengo mis dudas sobre su verdadero impacto sobre el aprendizaje del alumnado. Así pues, deberemos ajustar su uso para conseguir una evaluación más dinámica, menos atropellada y, sobre todo, más útil para nuestros estudiantes.

Otro aspecto a mejorar es el de ligar la realidad, el día a día, con los contenidos curriculares. A pesar de tratar de hacer un notable esfuerzo en este sentido los resultados no son siempre los deseados. A veces por escasez de tiempo, otras por dificultad para diseñar planteamientos más creativos e innovadores, no siempre se consiguen propuestas motivadoras que consigan dar respuesta a preguntas que se realizan nuestros estudiantes. Aunque en nuestra descarga debemos señalar que el modelo social que genera los referentes y define los intereses de gran parte de nuestro alumnado tampoco es que resulte de gran ayuda en este sentido. A pesar de todo, no hay excusa, así que habrá que seguir intentándolo.

Por último, seguimos tratando de abrir el centro con diferentes propuestas aunque nos sigue costando "sacar" el aprendizaje y los trabajos realizados al exterior. Muchas propuestas siguen quedándose en el ámbito interno del aula (o como mucho, del centro) y esto, en mi opinión, resta mucho potencial a los proyectos implementados. Enlazar el trabajo en el aula con la comunidad debe ser, pues, otra de las líneas de trabajo a desarrollar en los próximos meses. En este aspecto, tenemos ideas y propuestas que se irán materializando a lo largo del curso.

En definitiva, muchos deberes pendientes y mucho trabajo por delante. Aunque lo verdaderamente importante es tener la fuerza de afrontarlos con ilusión y ganas. Con esta actitud y trabajando en equipo seguro que los resultados más tarde o más temprano llegarán. ¡Seguimos, pues! 



jueves, 29 de diciembre de 2016

Crónica de un año que acaba (versión happy)

Ahora que acaba el año uno no puede evitar echar la vista atrás para hacer balance del trabajo realizado durante este 2016. La verdad es que, como siempre, tengo la sensación de haber dejado muchas actividades y propuestas en el tintero, pero, por otra parte, han sido muchos los proyectos llevados a cabo a nivel personal y, sobre todo, en nuestra escuela. Aquí van algunos de los que considero más relevantes y de interés. Es decir, aquí va la versión guay del 2016. En pocos días espero publicar otra versión menos autocomplaciente, así que perdón por el autobombo (personal y colectivo) que se te viene encima si sigues leyendo.

El año empezó con el Projecte Ocupa't. Preocupados por las altas cifras de paro entre nuestro alumnado y en consonancia con el plan estratégico elaborado por el equipo de centro hace dos años, en enero de 2016 iniciamos el Projecte Ocupa't, un conjunto de iniciativas destinadas a mejorar la ocupabilidad de nuestros estudiantes. Charlas profesionales, visitas a empresas, formaciones y talleres específicos, gestión de una bolsa de trabajo y presentación de recursos formativos y preofesionales de la zona han sido algunas de las líneas de trabajo implementadas. Además, tenemos todo a punto para el desarrollo del plato fuerte del proyecto: un programa de prácticas profesionales insertado dentro del marco curricular del curso de graduado en educación secundaria. Muy buenas sensaciones y muy contentos de acercar nuestro centro de adultos al tejido productivo y empresarial de la zona.

Por otra parte, hemos seguido trabajando en red y aprendiendo de otros centros educativos. En este sentido, participamos de la actividad colaborativa de lectura conjunta de fragmentos de El Quijote promocionada por la Comunidad de docentes de centros de personas adultas, de la cual, además, servidor tiene el orgullo de ser uno de los miembros fundadores. Se trata de un espacio que trata de poner en contacto a profesionales de la educación permanente y la verdad es que en poco más de medio año se han generado dinámicas de trabajo muy interesantes que seguro que tendrán continuidad en el futuro. Además, continuamos con nuestras visitas a centros educativos para aprender de nuevas experiencias de trabajo. Este año visitamos el CFA Can Serra de l'Hospitalet, donde nos presentaron varias propuestas de Aprendizaje Servicio muy interesantes.

Además, a nivel docente, hemos llevado a cabo proyectos muy interesantes en el ámbito de las ciencias sociales. O bueno, al menos a mí me lo parecen. Es un placer ver cómo chicos y chicas deshauciados por el sistema años (o meses) atrás pueden darle un vuelco a la situación y ofrecer dinámicas de trabajo y resultados tan interesantes. Han sido muchos los proyectos realizados así que es difícil destacar alguno. Quizá, por lo que tiene de de denuncia social hacia una situación desconcertante e inadmisible como es el drama de las migraciones en el Mediterranéo destacaría el Projecte Mediterràniament, a partir del cual el alumnado ha creado un mapa colaborativo de las tragedias vividas en el Mediterráneo a lo largo de los últimos meses y años. También ha sido muy interesante el proyecto "Esto lo hago yo", donde un alumnado normalmente muy alejado del pensamiento artístico entra en contacto con los procesos de creación y de análisis crítico del arte. Ensayamos también algunas propuestas de gamificación en el aula con el alumnado como creadores de juegos de mesa sobre el Antiguo Régimen y la Cultura Clásica. En fin, hay más proyectos y propuestas que puedes consultar en nuestro blog de aula.

Y, por último, a nivel personal han sido también numerosas (a veces demasiadas), las actividades desarrolladas: tutorización de cursos de formación en línea; cocreación y dinamización de la Comunidad de docentes de centros de personas adultas, la cual seguirá dando guerra (sin duda) durante el 2017; coredacción de una comunicación con varios compañeros de etapa para el IV Congreso Internacional de Aprendizaje a lo largo de la vida sobre la necesidad de modificar el currículum del graduado en educación secundaria para personas adultas; algunos cursos y propuestas de formación en centros y a compañeros; y todo ello manteniendo con vida el blog con aproximadamente una publicación semanal y todas las interacciones derivadas de ello, además de publicaciones puntuales en otros medios y revistas como INED 21 o El Diari de l'Educació. En definitiva, un montón de actividades en un año, además, de importantes vaivenes familiares con ausencias y novedades igualmente inolvidables.

En fin, lo dicho, esta es la versión happy del 2016. En breve llegará otra algo menos autocomplaciente aunque, siendo sinceros un servidor está más que contento del trabajo realizado y, sobre todo, de los mimbres afianzados para los nuevos proyectos que están por llegar. Así pues, nos preparamos para el análisis crítico de antes de fin de año pero, eso sí, poniendo el valor todo el trabajo realizado durante los últimos doce meses en una etapa educativa, la educación de personas adultas, la cual uno tiene la sensación que poco a poco empieza a recuperar el espacio que merece. Seguiremos, pues, trabajando para ello en la medida de nuestras humildes posibilidades. 


jueves, 22 de diciembre de 2016

Out of the office

Pues nada, desconectamos unas semanas. ¡Nos vemos a partir del 9 enero! Disfrutad mucho estos días de vacaciones. ¡En breve estamos DE VUELTA!

sábado, 17 de diciembre de 2016

Apología de los Centros de Educación Permanente

"Imagínese un centro educativo dónde se permita que aquellas personas que no pudieron estudiar en su momento consigan hacerlo; donde aquellas personas que abandonaron sus estudios consigan culminarlos; donde aquellas personas que no han tenido acceso a las TIC consigan competencia digital; donde aquellas personas que no tuvieron educación lingüística aprendan lenguas extranjeras; donde aquellas personas que son marcados socialmente como "inmigrantes" sean recibidos simplemente como "estudiantes"; donde las mujeres que han tenido menos oportunidades que sus parejas puedan encontrar un espacio de desarrollo y formación; donde aquellas personas que están fuera del sistema económico vean incentivado su espíritu emprendedor.

¿Sabe usted dónde ocurre todo eso? Estas son las funciones de los Centros de Educación Permanente.

Y ahora le hago otra pregunta: ¿cree usted que estas funciones son importantes? Sí. Pues esa es la importancia de los Centros de Educación Permanente.

Sin embargo, tengo la impresión de que no se les da la importancia que tienen; tengo la impresión de que no tienen los recursos que necesitan; tengo la impresión de que no reciben la atención que merecen. Creo que eso dice mucho de nuestro país, no solo desde una perspectiva ética, sino también económica.

Conclusión [tercera]: si queremos cambiar el modelo productivo y mejorar nuestra competitividad y productividad, si queremos fomentar la cohesión social, si queremos mejorar los resultados académicos de nuestros adolescentes, una de las claves es la Educación Permanente. Una sociedad que desatiende la Educación Permanente está olvidando la raíz de su propio bienestar".

NOTA: Fragmento del fantástico libro Propuestas para una escuela del siglo XXI (Catarata, 2012) del maestro Fernando Trujillo. ¡Gracias por poner en valor la Educación Permanente!



martes, 13 de diciembre de 2016

Formación de Km 0

Hace unos días volvimos a hacerlo. Con premeditación y toda la alevosía de la que fuimos capaces, reservamos una aula del centro -estas cosas mejor hacerlas en clase-  y allí que nos fuimos el claustro al completo, decididos a repetir una vez más. Y fue muy bien, la verdad. Fue una horita intensa que pasó volando y de la cual salimos todos la mar de satisfechos. Para los despistados, estamos hablando de formación del profesorado. ¿Qué os pensábais?

Pero no se trata de una formación cualquiera. Como ya comentamos en Formación interna: ¡sí, se puede!, en nuestro centro llevamos un par de años haciendo sesiones periódicas de formación interna y, además, visitando centros de nuestro entorno para descubrir nuevas formas de hacer ante necesidades similares (o distintas, ¡qué mas da!) Al final se trata de hacer trabajo en red, tanto en el propio centro como en la etapa educativa, más si cabe en formación de adultos, donde el olvido administrativo es notorio y palpable. (Véase Profes en red, centros en red: ¿por qué colaborar con otros centros?)

Así que un servidor y una compañera explicamos durante una hora algunos aspectos de nuestro trabajo durante este trimestre: un par de herramientas, algún proyecto y una dinámica sobre la que estuvimos hablando, reflexionando y proponiendo ideas en un excelente ambiente de trabajo. Lo dicho, una hora que se hizo cortísima y que no pudimos prolongar por las cosas de la burocracia...

Y es que cada vez valoro más las experiencias de la gente de mi entorno y de mi etapa. Y especialmente de mi centro, por supuesto. Eso no quiere decir que no me interesen proyectos de fuera, en absoluto, pero conocer cómo trabajan mis compañeras con nuestro alumnado y poder sumar ideas a sus proyectos y actividades (y ellas a los míos, por descontado) me parece una idea de lo más inteligente. Además, este diálogo e intercambio entre el profesorado genera un ambiente que favorece la creación de espacios comunes y el desarrollo de proyectos colaborativos entre áreas, cosa que poco a poco y, afortunamente, se está convirtiendo en una constante en nuestro centro. 

Así pues, desde aquí quisiera destacar las ventajas de la formación de Km 0, la formación entre iguales, la formación con los propios compañeros de centro. En esta época de adoración a los gurús educativos de turno, ¿qué tal si preguntas a tu compañero/a qué hace con su/tu alumnado en el aula? ¡Lo mismo te llevas alguna sorpresa!



jueves, 8 de diciembre de 2016

Este no es otro post sobre PISA

Como intuyo que si estas leyendo estas líneas es que a estas alturas estás harto de la cantinela PISA y de analizar qué cojones narices ha supuesto el último informe para nuestro sistema educativo, aquí te dejo con un poquito de música de la buena. Se trata de la banda sonora del film Into the wild, una de mis películas preferidas, compuesta por el gran Eddie Vedder. 

Pues eso, que te invito a que te relajes un poco y te olvides aunque sea por un rato de excels, gráficos y triunfalismos y decepciones educativas patrias. Lo dicho, ¡que lo disfrutes!