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martes, 13 de diciembre de 2016

Formación de Km 0

Hace unos días volvimos a hacerlo. Con premeditación y toda la alevosía de la que fuimos capaces, reservamos una aula del centro -estas cosas mejor hacerlas en clase-  y allí que nos fuimos el claustro al completo, decididos a repetir una vez más. Y fue muy bien, la verdad. Fue una horita intensa que pasó volando y de la cual salimos todos la mar de satisfechos. Para los despistados, estamos hablando de formación del profesorado. ¿Qué os pensábais?

Pero no se trata de una formación cualquiera. Como ya comentamos en Formación interna: ¡sí, se puede!, en nuestro centro llevamos un par de años haciendo sesiones periódicas de formación interna y, además, visitando centros de nuestro entorno para descubrir nuevas formas de hacer ante necesidades similares (o distintas, ¡qué mas da!) Al final se trata de hacer trabajo en red, tanto en el propio centro como en la etapa educativa, más si cabe en formación de adultos, donde el olvido administrativo es notorio y palpable. (Véase Profes en red, centros en red: ¿por qué colaborar con otros centros?)

Así que un servidor y una compañera explicamos durante una hora algunos aspectos de nuestro trabajo durante este trimestre: un par de herramientas, algún proyecto y una dinámica sobre la que estuvimos hablando, reflexionando y proponiendo ideas en un excelente ambiente de trabajo. Lo dicho, una hora que se hizo cortísima y que no pudimos prolongar por las cosas de la burocracia...

Y es que cada vez valoro más las experiencias de la gente de mi entorno y de mi etapa. Y especialmente de mi centro, por supuesto. Eso no quiere decir que no me interesen proyectos de fuera, en absoluto, pero conocer cómo trabajan mis compañeras con nuestro alumnado y poder sumar ideas a sus proyectos y actividades (y ellas a los míos, por descontado) me parece una idea de lo más inteligente. Además, este diálogo e intercambio entre el profesorado genera un ambiente que favorece la creación de espacios comunes y el desarrollo de proyectos colaborativos entre áreas, cosa que poco a poco y, afortunamente, se está convirtiendo en una constante en nuestro centro. 

Así pues, desde aquí quisiera destacar las ventajas de la formación de Km 0, la formación entre iguales, la formación con los propios compañeros de centro. En esta época de adoración a los gurús educativos de turno, ¿qué tal si preguntas a tu compañero/a qué hace con su/tu alumnado en el aula? ¡Lo mismo te llevas alguna sorpresa!



lunes, 14 de noviembre de 2016

Resquebrajando el graduado en ESO: un ejemplo de trabajo en red

En las últimas semanas he tenido la suerte de compartir con un puñado de compañeros la elaboración de una comunicación para el IV Congreso Internacional de Aprendizaje a lo Largo de la Vida. El objeto de estudio ha sido una de las enseñanzas troncales de la educación permanente: el graduado en educación secundaria. Se trata, sin duda, de la formación estrella de los planes de estudio de los centros de adultos. Si bien es cierto que cada centro tiene su propia realidad socioeconómica, me atrevo a decir que una gran parte de nuestros estudiantes acuden a los centros de personas adultas para obtener el graduado en educación secundaria, salvoconducto indispensable (o casi) para prolongar su itinerario formativo y/o para acceder al mercado laboral.

No obstante, siendo una enseñanza como digo troncal, existe una sensación generalizada entre el profesorado de los centros de adultos de que, en muchos aspectos, presenta un notable margen de mejora. Y es precisamente aquí donde entra nuestra reflexión. Después de un proceso de análisis y de trabajo colaborativo, proponemos un decálogo para transformar el graduado en educación secundaria en una formación adaptada a los nuevos tiempos y necesidades de nuestro alumnado. Hemos titulado la comunicación "Resquebrajando el Graduado en Educación Secundaria para personas adultas: propuestas para un nuevo GES". Como puedes ver, las sutilezas no van con nosotros. Si eres profesor/a de adultos te pediría que lo leyeras con calma y que aportes tus ideas (o que critiques las nuestras, faltaría más). Y si eres de secundaria, lo mismo te digo. Creo que muchas de las propuestas son aplicables también en tu etapa.

Aunque más allá de las propuestas e ideas de cambio reflejadas en el documento, su verdadero valor radica, en mi opinión, en cómo han sido elaboradas. Docentes de distintos territorios (Madrid, Cataluña, Baleares) y de centros muy diversos en cuanto a composición y estructura organizativa hemos buscado la manera (¡y el tiempo!) de compartir nuestras inquietudes y reflexiones sobre alternativas a los modelos establecidos, en este caso el del GES para personas adultas. Una propuesta elaborada desde nuestra experiencia que seguro que (re)abre la veda para nuevas colaboraciones y trabajos. Y es que no es la primera vez que hablamos aquí de la importancia y de los beneficios del trabajo en red. En SOMOS Escuela de personas adultas, Colaborando sabe mejor... o en Profesores en red, centros en red, ¿por qué colaborar con otros centros? ya hemos reflexionado ampliamente sobre ello. Así pues, ¿te animas a dar el salto?

NOTA: Como es obvio, el enriquecimiento personal y profesional en estas últimas semanas ha sido enorme, así que solo me queda agradecer a los compañeros Josep Miquel Arroyo, Max Alcañiz, Javier Iñiguez, Quim Balaguer y Diego Redondo y a la compañera Anna Tur por dejarme aprender con vosotros. ¡Seguimos!


viernes, 16 de septiembre de 2016

Ahora que empezamos...

Ahora que empezamos (los centros de adultos, al menos en Cataluña, inician las clases una semana más tarde que el resto de etapas) un servidor se propone los siguientes objetivos o líneas de trabajo para este curso:
  • "Hacer cosas" en el aula y fuera de ella. Es decir, llevar el currículo al mundo real.
  • Trabajar de manera colaborativa con mi alumnado y, sobre todo, con mis compañeras. Con "las que se dejan" es facilísimo, claro. Con las otras, seguir intentandolo.
  • Aprovechar espacios de aprendizaje fuera del aula (analógica y virtualmente)
  • Recordar que no solo enseño sino que también aprendo.
  • Seguir trabajando el concepto de evaluación para centrarnos en los procesos y no tanto los resultados (idea acorde a mi concepción del tinglado educativo, por supuesto).
  • Priorizar el aprendizaje por encima de la metodología. Es decir, ajustar la una a lo otro, no a la inversa.
  • Perseverar en la visibilización de la educación de personas adultas y potenciar todavía más el trabajo en red con otros centros educativos.
  • Atender debidamente las distintas capacidades y habilidades presentes en el aula.
  • Potenciar la reflexión por encima de la memorización.
  • Meternos a menudo en problemas para tratar de buscar soluciones.
  • Investigar y seguir practicando con el juego en el aula.
  • Ser accesible y tratar de ponerme en el lugar de todo el mundo. Poco a poco vamos mejorando...
  • Reforzar la presencia de elementos de reflexión crítica y social en los proyectos implementados.
  • Y, por último (y sobre todo), tratar de conocer lo máximo posible a mi alumnado para intentar ayudarles en aquello que necesiten
Pues eso, que ya empezamos. ¿Compartes por aquí tus objetivos para el nuevo curso? ¡Que vaya bien!


 

lunes, 29 de agosto de 2016

"Para todo lo demás, betacamp"

Existen cursos y formaciones de todo tipo y condición. Congresos, conferencias, seminarios, charlas y talleres. Cursos presenciales, semipresenciales y a distancia donde aprender desde infinidad de lenguas extranjeras hasta el manejo de herramientas TIC, pasando por el coaching, el marketing docente, la creatividad o la programación. Cursos caros, baratos e incluso gratuitos de e-learning, m-learning, b-learning y (pon la letra que quieras)-learning. En definitiva, mil y una opciones y posibilidades de formarte como docente. Y luego está el betacamp

Seguro que os acordáis de aquella campaña de publicidad de Mastercard. "Hay cosas que no tienen precio -venían a decir desde la entidad financiera-, para todo lo demás puedes usarnos". Uno tiene la sensación de que con el betacamp pasa un poco lo mismo. Podríamos decir que hay cosas que no se pueden encontrar fácilmente en otras propuestas formativas, para las cuales el betacamp resulta una excelente opción. ¿Ejemplos?  

Para convivir durante días con tu tribu docente.

Para sentirte... ¡Qué coño! Para ser un high teacher (aunque sea por unos días).

Para aprender jugando y jugar sin dejar de aprender.

Para autoproclamarte un "docente salvaje" y huir como de la peste de la rigidez organizativa.

Para estudiar (y divagar) sobre el sentido de la educación en un camarote atestado de gente.

Para reflexionar (y divagar también) sobre la evaluación y sus entresijos.

Para descubrir la relación entre sandías, huevos, preservativos y gravedad.

Para alcanzar la motivación extrema a finales de agosto.

Para descubrir dónde se orina y (sobre todo) dónde no debe hacerse.

Para disfrutar solo, con amigos, en pareja o en familia. En litera, furgoneta o acampando.

Para escuchar historias de hamsters asesinos y cohetes valientes.

Para ver/hacer música en/de todas partes.

Para alucinar con narraciones (infantiles o no).

Para equivocarse, aprender, dudar, sentir nervios y, sobre todo, ponerse en el lado del alumnado.

Para sermonear y ser sermoneados (cómo nos gusta dar la chapa, malditos).

Para ver Saturno (sí, ver Saturno) y volver a la consulta de tu astrónomo de cabecera.

Para disolver los problemas en humor y jugar con la literatura.

Para soñar con robots arqueólogos y tesoros escondidos.

Para encerrar a noventa personas en una carpa llena de puertas y ventanas.

Para aprender sobre proactividad y autonomía. 

Para llevar a la iglesia a muchos ateos y sacar de fiesta a otros tantos muermos.

Para obligarnos a escuchar al otro y dejar de mirarnos el ombligo.

Para "hacer cosas", que diría aquél.

Para ilusionarte y emocionarte.

Para sufrir el lumbago en silencio (o casi).

Para cantar recetas (o casi) una vez más.

Para sólo  ver horizonte y olvidarte del vértigo de las jerarquías.

Para compartir recursos, inquietudes, dudas y aprendizajes mil.

Para descubrir a excelentes profesionales que hacen cosas excepcionales en sus centros.

Así pues, recuerda: para todo esto y, sobre todo, para TODO LO QUE TÚ QUIERAS Y ESTÉS DISPUESTO A HACER, betacamp.


PD: Como siempre, mil gracias al grupo impulsor por vuestro trabajo. Algún día daremos el paso de agradeceros todo el esfuerzo a echaros un cable. I promise! ;)
PD2: Y, sobre todo, gracias también a ti, Sonia!


jueves, 7 de julio de 2016

Claustros, cuadernillos de verano, evaluaciones y otras historias

Informamos de nuevas entradas en la página Diccioadultos. Recuerda que puedes hacer llegar tus aportaciones por distintas vías: twitter, comentarios, mail y tal. Para leer el resto de conceptos haz clic aquí.


C

Claustro:
1. Ese espacio de trabajo donde encuentras apoyo, reflexión e implicación para con el alumnado y los procesos de enseñanza-aprendizaje. 2. Ese espacio de trabajo donde encuentras desidia, quejas perpetuas y apatía para con el alumnado y los procesos de enseñanza-aprendizaje.


Cuadernillo (de verano, of course):  Recurso didáctico olvidado en los centros de adultos. Una lástima teniendo en cuenta sus magníficos resultados en otras etapas educativas tanto en términos de aprendizaje como de cohesión familiar durante la canícula.


E

Evaluación: Estimación de los conocimientos, aptitudes y rendimientos del alumnado. Del alumnado, he dicho. 


T

TrabajoPrincipal preocupación de los españoles y, por ende, de los estudiantes de los centros de adultos. Motivo central del absentismo presente en esta etapa educativa.


V

VacacionesLos profesionales de los centros de adultos también tenemos muchas, claro. Tres largos meses en los que nos tocamos las narices mientras el resto de mortales levanta España. ¡Gracias a todos!



lunes, 20 de junio de 2016

Visitas que merecen la pena

Desde hace poco más de un año en nuestro centro educativo nos vamos de vez en cuando de excursión. No hablo de las salidas más o menos habituales con el alumnado, que también las mantenemos, por supuesto. Me refiero a excursiones que hacemos todo el equipo docente a otros centros para conocer nuevas experiencias y proyectos. Le hemos dado formato de actividad periódica, "Dando una vuelta por los centros de adultos" le llamamos, y nos hemos propuesto llevarla a cabo, por lo menos, una vez cada curso.

Éste ha sido un año excepcional, cierto, donde hemos tenidos recursos (excepcionales) para descubrir el funcionamento de otros centros educativos de nuestra etapa (véase Profes en red, centros en red: ¿Por qué colaborar con otros centros? o Colaborando sabe mejor). Así pues, hemos conocido los entresijos y las claves de interesantes proyectos de centros de Barcelona, Valencia, Madrid y Bilbao. Todo un lujo y un placer, la verdad, además de un aprendizaje impresionante.

El viernes pasado tocó aprender de los compañeros del CFA Can Serra de l'Hospitalet, un centro de personas adultas con una amplia experiencia en el desarrollo de proyectos de aprendizaje-servicio. En la visita pudimos descubrir proyectos muy interesantes (véase CFA Can Serra: projectes educatius d'escola) que tienen como eje central la vinculación del alumnado con el centro y de la comunidad educativa con su entorno social. En definitiva, proyectos que contribuyen a fortalecer los lazos entre profesorado y alumnado y entre el centro y la comunidad.

Pero más allá del innegable valor de los proyectos presentados por el equipo del CFA Can Serra y de las ideas que de ellos se derivan, este tipo de encuentros merecen la pena por muchos otros motivos. Primero, porque fortalecen a los equipos, tanto a los visitantes como a los visitados. A estos últimos por el orgullo de explicar el propio proyecto y a los primeros por el contraste y comparativa con las propias prácticas. Segundo, porque te permite contrastar y compartir problemas, inquietudes (también soluciones) las cuales si nos encerrados en nuestros centros pueden enquistarse o simplemente adolecer de una visión más general. Y, tercero, porque te das cuentas de que no estás solo y de que existen numerosas personas deseando trabajar en red y compartir y colaborar para continuar fortaleciendo la educación para personas adultas como un espacio de segundas oportunidades.

Así pues, muchas gracias a los compañeros del CFA Can Serra y a los del resto de centros visitados en los últimos tiempos (CFA Palau de Mar, CEPA Sierra Norte, EPA Iturribide, FPA Malvarrosa) por abrirnos las puertas de sus escuelas y ayudarnos a aprender y a crecer como centro educativo. Lo dicho, ¡visitas que merecen la pena!


lunes, 13 de abril de 2015

Parecidos razonables

Tenía por ahí en borradores una entrada pendiente titulada Parecidos razonables. En ella pretendía explicar las muchas similitudes que veo entre alumnos y profesores, aunque unos y otros nos empeñemos en ponernos en distintos lados de la trinchera. Me da la sensación que compartimos muchos comportamientos y actitudes que, para más inri, acostumbramos a afearles a diario (los profesores a los alumnos, se entiende).

Y es que en las salas de profesores también se aprecia un uso del móvil cuando menos discutible, también hay profesores que no somos un ejemplo de puntualidad, la actitud hacia el trabajo cooperativo no siempre es la mejor y no digamos ya el interés que mostramos hacia el resto de materias y ámbitos de conocimiento, el cual es, en muchas ocasiones, prácticamente inexistente. Ahora, eso sí, queremos que nuestro alumnado no whatsapee en clase, sea puntual y respetuoso con la normativa de centro, sepa trabajar en grupo y, por supuesto, muestre interés por todas las materias que cursa. Muy congruente todo...

Decía que tenía un borrador con cuatro ideas al respecto cuando leí la entrada Alumnos Vs Profesde Javier Fernández Panadero. En ella se detallan con mucha perspicacia e ironía un carrusel de similitudes entre profesorado y estudiantes. Como diría Bernd Schuster: "No hace falta decir nada más". Bueno sí, que no te vayas sin leer el post de Javier y que la próxima vez que rajemos de nuestro alumnado en el centro levantemos la cabeza para echar un vistazo a nuestro alrededor. Lo mismo descubrimos algún que otro parecido razonable.

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domingo, 29 de marzo de 2015

Juntas de evaluación y el fin del Cante Jondo

Nuestra última junta de evaluación fue un experimento. Frente al cante (jondo) de notas y calificaciones habitual, decidimos reflexionar conjuntamente sobre nuestro trabajo en el aula y sus resultados generales sin demasiados números de por medio. Así pues, abolimos la tradicional sesión de Bingo de final de trimestre y la sustituimos por una jornada de trabajo mucho más productiva y enriquecedora. Seguro que muchos otros centros lo llevan haciendo ya mucho tiempo, pero nosotros lo pusimos en práctica esta última semana. Y la verdad es que no estuvo nada mal.

Tampoco es que fuera demasiado complicado, la verdad. Simplemente se trataba de dejar de lado la típica cantinela de aprobados y suspensos para pasar a hablar de metodologías, sistemas de evaluación, actividades, enfoques y, por supuesto, alumnos pero, eso sí, sin notas de por medio. Nada de Fulano, siete, Mengano, cuatro. Prohibido. Hablamos de alumnos pero en términos de evaluación, que siempre es mucho más interesante que la simple calificación. 

¿Y cómo lo hicimos? Pues la sesión en cuestión era de graduado en educación secundaria, así que lo que planteamos fue un repaso de cada uno de los módulos desarrollados durante el trimestre donde cada profesor detallaba un mapa de la asignatura parecido a esto: metodología(s), sistema de evaluación, actividades de interés desarrolladas, resultados generales y, obviamente, evolución del alumnado. Así pues, estuvimos un par de horas hablando sobre nuestro día a día del último trimestre, compartiendo problemáticas, aciertos y, por supuesto, también errores. La sesión finalizó con la creación de un sencillo documento compartido donde se reflejan las conclusiones generales de la sesión de evaluación y los aspectos más relevantes planteados en ella, a fin de tenerlos en cuenta para posteriores módulos. 

Es cierto que lo reducido del claustro facilita enormemente el tinglado, claro. Pero hasta ahora no lo habíamos planteado así. ¿Ventajas? Conocemos mejor el trabajo de nuestros compañeros, compartimos experiencias positivas y errores cometidos y, sobre todo, tenemos una perspectiva general de la evolución del alumnado alejada de un número, de una cifra concreta. Porque evaluar debe ser algo más que asociar personas y números. Además, nos sirve para abrir un poco el aula y dar a conocer experiencias de éxito o, al contrario, prácticas que no han funcionado por diversos motivos. ¿Inconvenientes? Pues que parece que el fin del cante jondo se acerca, y los que entienden de esto aseguran que se trata de "puro sentimiento". Lástima...






lunes, 2 de marzo de 2015

El "caloret" docente

La señora Barberá la lió bien el otro día en la Cridà. Achispada o no, le pegó unas buenas patadas al valenciano, lengua de la tierra donde la edil lleva ejerciendo casi un cuarto de siglo como alcaldesa de Valencia. Leí por ahí que la "anécdota" (sic) en cuestión -así la han calificado en el seno del PP- es una clara muestra del abandono del valenciano por parte del Partido Popular. En fin, no se trata de una respuesta que me sorprenda demasiado viniendo de donde viene.

En cualquier caso, parecen evidentes la desidia y el pasotismo mostrados por la señora Barberá en el desempeño de sus funciones. Porque es de esperar que una profesional de la política, 24 años (¡!) después de acceder al cargo, sea capaz de elaborar un discurso elemental en la lengua de su tierra. Llamadme exigente, pero creo que un episodio como el de la Cridà no puede ser despachado con unas excusas a la carrera argumentando que se quedó en blanco debido a un exceso de preparación. Nivelón.

Pues claro, el día siguiente todo el mundo descojonándonos del asunto. Y con razón. Menudo ridículo, vaya metedura de pata, hay que ser torpe... (nótese lo suave de los eufemismos seleccionados). El episodio del caloret mostró a una profesional de la política derrapando en el ejercicio de sus funciones de una manera brillante, memorable incluso. "Hacerse un caloret", pues, puede ser considerado a partir de ahora como sinónimo de chapucear, de no dar la talla, de improvisar y, por qué no decirlo, de hacer el ridículo, vamos.

Llegados a este punto, y sin ánimo ni voluntad de defender o justificar a la señora Barberá, pensaba yo en mi último caloret particular. Porque, ¿acaso no tenemos nuestros propios "calorets docentes"?, ¿no derrapamos a menudo en nuestro trabajo al más puro estilo Barberá (o casi)? Aquí van algunos posibles casos de caloret docente presentes en las salas de profesores de la geografía universal:
  • Cuando damos al alumnado toda la responsabilidad de "sus" malos resultados.
  • Cuando "nos" agenciamos al completo la de los buenos.
  • Cuando no nos interesa lo que hace el compañero de al lado.
  • Cuando reproducimos en la sala de profesores los comportamientos que criticamos al alumnado en el aula: falta de interés y motivación, uso del móvil, etc.
  • Cuando hace siglos que no hacemos un curso de formación ni un lectura relacionada con nuestra profesión.
  • Cuando hablamos mal del alumnado: "son tontos, cortos, no se enteran de nada"... 
  • Cuando consideramos nuestras materias más importantes que las del resto de compañeros.
  • Cuando ponemos etiquetas y prejuzgamos al alumnado.
  • Cuando blindamos el aula y nuestro trabajo en ella.
  • Cuando priorizamos la calificación por encima del aprendizaje.
En fin, que es muy fácil ver el caloret en el ojo ajeno y no en el propio. E insisto, sin que sirva de disculpa hacia la señora Barberá (por favor, haga un esfuerzo, que son 24 años...), echemos un vistazo a nuestro comportamiento y erradiquemos el caloret de los centros educativos. ¡Porque una escuela sin caloret es posible!

PD: Por cierto, nunca he ido a Fallas así que si tienes un cuartillo libre por Valencia estos días, ya sabes... ¡Nos apañamos con poco! Además, seguro que se te ocurren más casos de caloret docente. ¡Compartelos en comentarios!

Para más entradas sobre profesorado clica en los siguientes enlaces:

 

jueves, 12 de febrero de 2015

Planes de futuro

En nuestro centro seguimos trabajando en la elaboración del plan estratégico para los próximos años. Alejados del postureo administrativo, desde el mes de septiembre hemos iniciado un proceso de trabajo para definir las líneas de actuación de la escuela del próximo lustro (que se dice pronto). Estamos invirtiendo tiempo, la verdad, pero en estos pocos meses ya se aprecian cambios significativos. Todo ello es posible, sin duda, gracias a la implicación de todo el equipo. Seguramente simplicar los procesos y desburocratizar al máximo las dinámicas de trabajo han permitido que pensemos en nuestro plan como algo útil, no como trabajo extra o, directamente, como una pérdida de tiempo. 

Y es que estamos ordenando nuestras prioridades y nuestras líneas de trabajo. Empezamos definiendo qué somos y qué queremos ser como centro, hacia dónde pretendemos evolucionar (véase El punto de partida) Una vez realizado este paso, que parece sencillo pero que requiere de un trabajo de reflexión intenso, analizamos nuestra situación interna y externa. Teniendo en cuenta todo el panorama (nuestras fortalezas y debilidades, las principales amenazas pero también las oportunidades, de dónde venimos y hacia dónde queremos ir) hemos definido tres grandes objetivos que pretendemos que marquen nuestra agenda en los próximos años.

El primero, por obvio, quizá sea el más importante: la mejora de resultados. Y no se trata solo de perseguir una mejora de resultados académicos. O, al menos, no solo de eso. Consiste, sobre todo, en perseguir la mejora de los procesos de enseñanza-aprendizaje que van a permitir atender mejor a todo el alumnado y hacer frente a la diversidad con mayores garantías de éxito. Se trata, pues, de analizar qué debemos modificar (o mantener o complementar) para mejorar nuestro rendimiento como centro y para permitir un mejor aprovechamiento de nuestro trabajo por parte del alumnado.

El segundo, contribuir a la cohesión social de la comunidad educativa. En la situación actual los centros educativos pueden convertirse en un espacio de referencia para generar dinámicas de cohesión social y de intercambio muy interesantes. Pretendemos reforzar el trabajo y la atención social y favorecer el empoderamiento de nuestro alumnado mediante el desarrollo de diversas estrategias de participación. Trabajazo por delante, pues.

Y, por último, en un contexto laboral como actual y en el ámbito de la educación permanente, pretendemos contribuir a la mejora de las expectativas socioprofesionales de nuestro alumnado. Para ello trataremos de estrechar vínculos con el tejido productivo y de potenciar líneas de formación que favorezcan una mejora de la ocupabilidad del alumnado o, cuando menos, la adquisición de competencias profesionales básicas.

Parece evidente que tenemos faena. El siguiente paso será definir las estrategias y concretar las actuaciones para ejecutarlas. Seguimos en ello.

PD: Para el desarrollo de nuestro trabajo contamos con el fantástico apoyo del equipo de profesionales del curso  de verano "Liderazgo y autonomía para el éxito educativo de todo el alumnado". Para más información sobre planificación estratégica podéis consultar la "Guia per elaborar i aplicar un pla estratègic" elaborada por el Departament d'Educació de la Generalitat de Catalunya.

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jueves, 20 de noviembre de 2014

¿De qué se habla en los claustros?

Vaya preguntita. Pues habrá de todo, claro. Los centros educativos son habitados por especímenes diversos (perdón por la licencia), por lo que es de suponer que los intereses y preocupaciones del personal docente de turno serán muchos y variados. Cada centro es un mundo y, por tanto, es lógico que en cada escuela los temas de discusión y de trabajo respondan a su propia realidad y situación internas.

No obstante, estaremos de acuerdo (¡o no!) en que, independientemente de la situación específica de uno u otro centro, los temas estrellas de los claustros deberían centrarse en  metodologías de trabajo, modelos de aprendizaje, enfoques didácticos o estrategias para socializar nuestro trabajo en el aula. En definitiva, todos aquellos aspectos que atañen al proceso de aprendizaje de nuestro alumnado y a la búsqueda permanente de la mejora de resultados. Con esto no niego la importancia de los espacios de comunicación personal e informal, faltaría más, pero sí destaco la importancia de poner cada cosa en su sitio: estamos en la escuela para prestar un servicio a nuestro alumnado, el cual se merece (entre otras cosas) un esfuerzo de actualización, revisión de estrategias y empatía por nuestra parte como profesionales de la educación.

Pues bien, no sé si se trata de la tónica habitual. Uno tiene la sensación que en muchos claustros (no todos, por supuesto) reina una inercia peligrosa en relación a las estrategias de innovación pedagógicas. Y no me refiero a "hacerse el moderno" con las TIC y las TAC, sino simplemente a establecer un compromiso serio con la profesión mediante la revisión de las propias estrategias y convicciones docentes. Es cierto que buena parte del colectivo se está poniendo manos a la obra, pero no lo es menos que existen también importantes resistencias. Me temo que en algunos claustros todavía se habla más de los horarios personales, del sueldo o de lo tontos que son los alumnos que de las claves de la propia profesión.

Ángel Santamaría, en su obra Heducación se escribe sin h,  señala que esta especie de escepticismo y superficialidad que innunda el espacio educativo y que afecta al profesorado es, hasta cierto punto, lógica. Las deficiencias del sistema son muchas, el interés y la implicación por parte de las administraciones es escaso y la presión sobre el profesorado es notable. En este contexto, culpabilizar de todos los males del sistema al profesorado es fácil y, desgraciadamente, bastante recurrente por parte de determinados medios y plataformas. A pesar de todo, estoy de acuerdo con Santamaría en que los docentes, como parte responsable del sistema educativo, deben huir de este "mal entendido corporativismo que no valora suficientemente la innovación, la dedicación, la formación y los resultados y que tiende a igualar a todos por abajo, desmotivando al docente innovador".

Así pues, serán los docentes quienes deban situar el debate pedagógico en el centro de la actividad del claustro. El papel de los equipos directivos, la administración y otros agentes educativos puede (y debe) ser, también, importante en el proceso, pero es el conjunto del profesorado quien debe tomar la palabra en los claustros para hablar de lo sustancial, de lo importante. Porque para bien, y para mal, el poder del claustro es inmenso. ¿Lo aprovechamos?

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