jueves, 14 de julio de 2016

Out of the office

Pues nada, cerramos el chiringuito! Descansad mucho y disfrutad del verano, que os lo habéis ganado! ;) 

Nos vemos en septiembre DE VUELTA!


viernes, 8 de julio de 2016

Echando el cierre

Un poco tarde, el cierre de curso y la ingente burocracia mandan (véase ¿(Hiper)documentados?), llega el momento de hacer balance del año que queda atrás. Un curso complicado pero, en líneas generales, de lo más productivo tanto a nivel de aula como de gestión de centro. Un año con muchos deberes hechos pero, como no puede ser de otra manera, también con muchos proyectos e ideas que han quedado en el tintero. Así pues, "a lo antiguo", se adjunta la relación de deudas y logros del curso que recién acaba. Perdonéseme el optimismo, pero es que queda muy poquito para las vacaciones y uno se viene arriba.

Como principales logros quedan, entre otros:
  • Ligar el trabajo en el aula con el mundo real. En este sentido, hemos tenido en cuenta la actualidad tanto local como nacional para abrirnos, en la medida de lo posible, a la realidad. Aun teniendo todavía trabajo por delante, la valoración general es positiva.
  • Diversificar los sistemas de evaluación, incorporando la coevaluación, pruebas orales, rúbricas elaboradas por el alumnado, evaluación mediante juegos, pruebas colaborativas... Partiendo de propuestas sencillas y combinando distintos elementos, la sensación es muy positiva, aun siendo conscientes de que queda mucho margen para la mejora.
  • Como diría Rajoy, hemos "hecho cosas". Ha sido un año en el que hemos trabajo mucho de manera práctica y el alumnado (y un servidor) lo ha valorado muy positivamente. Hemos realizado vídeos, presentaciones, obras de arte, mapas colaborativos, rutas turísticas, podcasts, excursiones, juegos de mesa, guías de viaje y un montón de cosas más. Podéis ver detalles del trabajo diario en Mare Vostrum, nuestro blog de aula, o escribirme por aquí para cualquier duda o aclaración.
  • Hablar (cada vez más) con el alumnado. Y cuando digo hablar me refiero a todos, no solo yo. De hecho, yo cada vez menos. Hemos consensuado muchos aspectos, hemos redefinido proyectos y fechas, propuesto soluciones ante los problemas que iban surgiendo... En definitiva, hemos tratado de trabajar como un equipo.
  • Hablar (cada vez más) con el resto de profesorado. Nos hemos explicado qué hacemos (Formación interna, sí se puede), hemos contrastado ideas, propuestas, soluciones... Nos hemos discutido y vuelto a empezar y hemos planificado conjuntamente el nuevo curso. En definitiva, muy buen trabajo de equipo.
  • Jugar y divertirse. Que alumnado, a priori, no demasiado interesado (por decirlo suavemente) en temas como la herencia clásica o el antiguo régimen haya elaborado juegos y haya disfrutado y aprendido con ellos es una evidencia muy clara de que quizá estamos en el camino correcto. En este sentido, Kahoot nos ha ayudado enormemente durante todo el curso. De justicia es decirlo.
  • Seguir descubriendo nuevas maneras de trabajar. Hemos continuado con nuestras visitas a centros. Ya sea para explicar lo que hacemos (Hay plan en Ibiza) o, mucho más interesante, para que nos expliquen qué hacen (Visitas que merecen la pena). Un lujo, como siempre, aprender de los compañeros de otras escuelas de adultos.
  • Generar nuevos servicios. Hemos iniciado proyectos estratégicos para el centro y para nuestro alumnado. Es el caso del Projecte Ocupa't, con el cual pretendemos acercarnos al mercado laboral para favorecer las opciones de ocupabilidad de nuestro alumnado. Paso a paso, el proyecto va creciendo y tenemos planificadas importantes novedades para el año que viene.
Y decíamos, también, que quedan deudas pendientes:
  • Afinar los sistemas de evaluación para atender a los diferentes perfiles y competencias de manera efectiva y justa y para generar más espacios de valoración directa con el alumnado. Deberíamos ser capaces de evaluar con mayor precisión y calidad para convertir la evaluación en un recurso de aprendizaje para el alumnado, no en una etiqueta (más).
  • Potenciar el trabajo transversal con el resto del profesorado. Esa creciente comunicación debería traducirse en la aparición de proyectos transversales. Tenemos ya varios proyectos en mente para el curso que viene que nos deben permitir dar el salto y empezar a romper el aislamiento de los módulos y asignaturas tradicionales.
  • Formarnos en la detección y atención del alumnado con necesidades educativas especiales. Debe ser un tema estratégico para los próximos años debido, por una parte, al creciente volumen de alumnado con NEE que aterriza en los centros de adultos  y, por la otra, al auténtico pasotismo que la administración muestra en este sentido para con nuestra etapa educativa. Así pues, o nos ponemos nosotros manos a la obra o no se atisban demasiadas soluciones al respecto.
  • Dotar al centro de una infraestructura informática decente. No nos lo están poniendo fácil, la verdad, pero insistiremos.
  • Perseverar en la educación emocional. Primero, por supuesto, vía formación del profesorado y después en su traslado al aula (y al claustro, por supuesto).
Y muchas cosas más, cierto. Pero ya es hora de recogerse y desconectar hasta septiembre. Muchas gracias a todos los que pasáis por aquí, a los compañeros del centro por todo el trabajo que realizáis y al alumnado por su implicación y buena predisposición general. Un abrazo bien fuerte y sentido. Nos vemos (o no) en septiembre DE VUELTA!

jueves, 7 de julio de 2016

Claustros, cuadernillos de verano, evaluaciones y otras historias

Informamos de nuevas entradas en la página Diccioadultos. Recuerda que puedes hacer llegar tus aportaciones por distintas vías: twitter, comentarios, mail y tal. Para leer el resto de conceptos haz clic aquí.


C

Claustro:
1. Ese espacio de trabajo donde encuentras apoyo, reflexión e implicación para con el alumnado y los procesos de enseñanza-aprendizaje. 2. Ese espacio de trabajo donde encuentras desidia, quejas perpetuas y apatía para con el alumnado y los procesos de enseñanza-aprendizaje.


Cuadernillo (de verano, of course):  Recurso didáctico olvidado en los centros de adultos. Una lástima teniendo en cuenta sus magníficos resultados en otras etapas educativas tanto en términos de aprendizaje como de cohesión familiar durante la canícula.


E

Evaluación: Estimación de los conocimientos, aptitudes y rendimientos del alumnado. Del alumnado, he dicho. 


T

Trabajo:  Principal preocupación de los españoles y, por ende, de los estudiantes de los centros de adultos. Motivo central del absentismo presente en esta etapa educativa.


V

Vacaciones: Los profesionales de los centros de adultos también tenemos muchas, claro. Tres largos meses en los que nos tocamos las narices mientras el resto de mortales levanta España. ¡Gracias a todos!



lunes, 20 de junio de 2016

Visitas que merecen la pena

Desde hace poco más de un año en nuestro centro educativo nos vamos de vez en cuando de excursión. No hablo de las salidas más o menos habituales con el alumnado, que también las mantenemos, por supuesto. Me refiero a excursiones que hacemos todo el equipo docente a otros centros para conocer nuevas experiencias y proyectos. Le hemos dado formato de actividad periódica, "Dando una vuelta por los centros de adultos" le llamamos, y nos hemos propuesto llevarla a cabo, por lo menos, una vez cada curso.

Éste ha sido un año excepcional, cierto, donde hemos tenidos recursos (excepcionales) para descubrir el funcionamento de otros centros educativos de nuestra etapa (véase Profes en red, centros en red: ¿Por qué colaborar con otros centros? o Colaborando sabe mejor). Así pues, hemos conocido los entresijos y las claves de interesantes proyectos de centros de Barcelona, Valencia, Madrid y Bilbao. Todo un lujo y un placer, la verdad, además de un aprendizaje impresionante.

El viernes pasado tocó aprender de los compañeros del CFA Can Serra de l'Hospitalet, un centro de personas adultas con una amplia experiencia en el desarrollo de proyectos de aprendizaje-servicio. En la visita pudimos descubrir proyectos muy interesantes (véase CFA Can Serra: projectes educatius d'escola) que tienen como eje central la vinculación del alumnado con el centro y de la comunidad educativa con su entorno social. En definitiva, proyectos que contribuyen a fortalecer los lazos entre profesorado y alumnado y entre el centro y la comunidad.

Pero más allá del innegable valor de los proyectos presentados por el equipo del CFA Can Serra y de las ideas que de ellos se derivan, este tipo de encuentros merecen la pena por muchos otros motivos. Primero, porque fortalecen a los equipos, tanto a los visitantes como a los visitados. A estos últimos por el orgullo de explicar el propio proyecto y a los primeros por el contraste y comparativa con las propias prácticas. Segundo, porque te permite contrastar y compartir problemas, inquietudes (también soluciones) las cuales si nos encerrados en nuestros centros pueden enquistarse o simplemente adolecer de una visión más general. Y, tercero, porque te das cuentas de que no estás solo y de que existen numerosas personas deseando trabajar en red y compartir y colaborar para continuar fortaleciendo la educación para personas adultas como un espacio de segundas oportunidades.

Así pues, muchas gracias a los compañeros del CFA Can Serra y a los del resto de centros visitados en los últimos tiempos (CFA Palau de Mar, CEPA Sierra Norte, EPA Iturribide, FPA Malvarrosa) por abrirnos las puertas de sus escuelas y ayudarnos a aprender y a crecer como centro educativo. Lo dicho, ¡visitas que merecen la pena!


jueves, 9 de junio de 2016

Diccioadultos

Abro una nueva página en este blog con una idea que llevaba tiempo rondándome por la cabeza. Se llama, en un alarde de originalidad, Diccioadultos y en ella podréis encontrar toda una serie de conceptos e ideas sobre la educación de personas adultas que considero relevantes o simplemente de interés. 

Seguro que se os ocurren más o simplemente no estáis de acuerdo con las definiciones que os presento y queréis redactar vuestra propia acepción. Para ello, podéis contactar conmigo a partir del formulario de contacto del blog, de mi cuenta de twitter (@monparaiso) o simplemente dejando una nota en comentarios.

Así pues, que nadie se ofenda (o sí, vosotros mismos) con lo que pueda leer y realizad vuestras propias aportaciones. La idea es ir ampliando el glosario poco a poco. Seguro que la cosa va a dar bastante de sí. 

Empezamos, pues. ¡Espero vuestras aportaciones!



lunes, 30 de mayo de 2016

Revolución emocional e innovación

Escribo este texto desde (me temo) un analfabetismo emocional pronunciado. No obstante, que uno no tenga las herramientas emocionales engrasadas correctamente no significa que no sea consciente de su importancia. Una importancia creciente,  de hecho, en una sociedad y en un sistema educativo que demandan una capacidad de adaptación y de flexibilidad cada vez mayores. Y aunque quizá sea una línea de trabajo cada vez más tenida en cuenta desde los centros educativos, me temo que todavía tenemos mucho campo por recorrer en este sentido.

Leo artículos y textos varios sobre el asunto elaborados por expertos en la materia y me aparece un enorme listado de tareas pendientes dirigidas a mejorar la propia inteligencia emocional. En breve caerá un post al respecto. Entiendo por inteligencia emocional (insisto que uno está más pez de lo que quisiera en estos temas) la capacidad para reconocer, expresar, regular y utilizar las emociones propias y del entorno para adaptarse a las diferentes situaciones que enfrentamos a diario y, sobre todo, para sentirnos bien. Pues eso, que se dice pronto. Que una cosa es aprender la teoría y otra hacer gala de solvencia en la gestión de habilidades emocionales en nuestra práctica diaria. Lo dicho,  tenemos faena.

Por otro lado, percibo que en los últimos tiempos el asunto de la innovación educativa está en boca de todos. Ya sea postulándose a favor o en contra, proponiendo la introducción de las TIC o su erradicación absoluta, con o sin flipped classroom, autoproclamándose paladines de la innovación o huyendo del sustantivo como de la peste, proliferan por la red innumerables artículos y noticias sobre innovación educativa. Incluso un servidor se ha atrevido con el tema en alguna ocasión (véase entre otros los recientes Innovación y competición en educación o ¿Jugamos? Reflexiones de un novato sobre las ventajas de jugar en el aula). Percibo, además, una notable tensión en el ambiente cuando se habla acerca de innovación educativa. Me da la sensación de que se trata de un debate que en muchas ocasiones, demasiadas en mi opinión, se torna demasiado grueso y tenso.

Y yo me pregunto si la verdadera innovación, o al menos la base sobre la cual deba edificarse cualquier otra, no estará en el terreno de la educación emocional. Si no será necesario impulsar una verdadera revolución en el terreno de las emociones que nos convierta en profesionales y en centros más atentos a las personas que a los contenidos y a las metodologías. Una revolución que erradique los prejuicios y etiquetas tan presentes en los claustros, las reprimendas y discursos tópicos, que genere espacios de escucha, que nos convierta en profesionales empáticos que busquen resolver los conflictos desde el diálogo y no desde la imposición, que nos motive y nos haga felices en nuestro trabajo. En definitiva, que nos haga más competentes emocionalmente.

Habrá quien diga que para que todo esto resulte la sociedad deberá acompañar a la escuela en este camino y no le faltará razón. Considero que el éxito, tanto en este ámbito como en tantos otros, o será colectivo o no será. Pero no es menos cierto que los centros educativos podemos jugar un papel importantísimo en este proceso y que para eso debemos creérnoslo y mover ficha. Habrá que echarle sentido común, realismo y ponerse las pilas para amarrar el timón bien firme y abrir vía. Porque uno tiene la sensación de que desde el marco actual tenemos mucho campo por recorrer. ¿Quién se anima?

miércoles, 18 de mayo de 2016

Y tú, ¿qué puedes hacer por la educación?

A menudo nos quejamos de los numerosos problemas que nos encontramos día a día en nuestro desempeño como profesionales de la educación. Ratios imposibles, urgencias varias, burocracia creciente, recursos menguantes, exceso de trabajo, poca implicación de las familias o desmotivación del alumnado son algunos de los motivos de queja más habituales. Muchas veces esta queja la verbalizamos así, a lo grande, contra el Sistema Educativo (con mayúsculas). Y no es que nos falte razón, en absoluto. De hecho, nos sobran motivos para la queja. Tenemos un sistema educativo que, por decirlo de manera suave, no siempre se ajusta a las necesidades de nuestro alumnado y de los centros educativos. Eso es así.

El día de su investidura como presidente de los Estados Unidos, John F. Kennedy pronunció uno de los grandes discursos de la historia. En él, exhortaba a los ciudadanos americanos a preguntarse no qué podían hacer los Estados Unidos por ellos, sino qué podían hacer ellos por los Estados Unidos. En su proclama, pues, el presidente norteamericano instaba al pueblo a tomar un papel protagonista en los años que estaban por venir. Más allá de la retórica política de turno, creo que podríamos establecer un paralelismo claro en relación al panorama educativo. Me parece que resultaría una postura inteligente y, sobre todo, constructiva. ¿Qué podemos hacer nosotros por mejorar el sistema? Dentro de los márgenes, más o menos limitados que podamos tener, ¿cómo organizarnos mejor para ser más eficientes?, ¿cómo atender mejor a nuestro alumnado?

Y esto no significa abandonar la crítica, ni mucho menos. Debemos continuar presionando a la administración para hacer llegar nuestras quejas, necesidades y propuestas de mejora. No obstante, considero que no podemos quedarnos paralizados por la crítica y que las debilidades y déficits del sistema no pueden servirnos como excusa para no afrontar la parte de responsabilidad que nos pertoca en este tinglado. De hecho, considero que ésta es la tónica en la gran mayoría de centros, donde miles de profesionales se esfuerzan por sacar adelante sus proyectos y en generar aprendizaje en su alumnado a pesar de las dificultades diarias.

Pienso todo esto a raíz del éxito de mis compañeros del CEPA Pitïuses de Ibiza, flamantes ganadores del premio Edublogs Espiral con su blog colaborativo Trencadís. Aunque lo de menos es el premio, claro. En mi opinión, el auténtico éxito radica en, a pesar de estas dificultades, perseverar en el trabajo y mantener la ilusión para generar nuevos retos y proyectos. Ellos son un claro ejemplo de ello. Muchas felicidades a todos.

Pues eso. Propongo que la próxima vez, después del desahogo que genera la crítica en mayúsculas (me temo que no sirve para mucho más), nos preguntemos qué podemos hacer nosotros por la educación. Intuyo que tenemos respuestas de muchísimo valor.

lunes, 9 de mayo de 2016

¿Jugamos? Reflexiones de un novato sobre las ventajas de jugar en el aula

Las últimas sesiones del módulo de Historia II del curso de graduado en educación secundaria para personas adultas las hemos dedicado a jugar. No se trata de un hecho aislado. A menudo usamos juegos de todo tipo para repasar (o introducir) conceptos trabajados (o por trabajar). Últimamente tiramos mucho de Kahoot, aunque tenemos también otras opciones más tradicionales como dinámicas grupales de todo tipo y condición o el típico tablero (con dado gigante, eso sí) y pruebas variadas. Normalmente son actividades que funcionan bastante bien. Levantar el culo del asiento y romper la dinámica habitual de trabajo suele ser bien recibido, la verdad. La novedad en este caso es que ha sido el propio alumnado el encargado de elaborar los juegos y, como era de esperar, el resultado ha sido fantástico.

De hecho, la dinámica de trabajo ha sido bastante sencilla. El tema era el (apasionante) Antiguo Régimen. Dedicamos una primera sesión a trabajar los contenidos elementales de la unidad. Troceamos el temario en tres grandes ejes (sociedad, política y economía) y dividimos la clase en grupos, los cuales debían hacer una síntesis de su contenido para explicarla a sus compañeros. Con las explicaciones de cada grupo elaboramos un mapa conceptual genérico donde se recogían las principales características de la etapa. Una vez elaborado el esquema general y clarificadas todas las dudas llegó el momento de elaborar los juegos. Durante las siguientes dos sesiones el alumnado (de manera individual o en grupos) ha trabajado en el diseño de sus prototipos y en las dos últimas nos hemos dedicado a jugar y a evaluar los juegos de cada compañero. Para ello hemos utilizado una sencilla rúbrica consensuada entre todo el grupo (ver aquí).

¿Resultados? Desde mi punto de vista geniales. Hemos tenido de todo, desde una adaptación del "Quién quiere ser millonario", hasta el típico Pasapalabra, una Oca del Antiguo Régimen, la Ruleta de la Historia, juegos de cartas, etc. Lo mejor de todo ha sido comprobar la creatividad absoluta del alumnado y como se han apropiado de los contenidos de una manera distinta y divertida. Pensando sobre los resultados de la actividad (y desde mi desconocimiento de los fundamentos teóricos de la gamificación o del aprender jugando, que lo mismo me da) me sale el siguiente listado de ventajas de usar el juego en el aula:
  • Promueve la creatividad del alumnado en sus diversas manifestaciones.
  • Permite un acercamiento distinto y alternativo a los contenidos curriculares.
  • Favorece un mayor dinamismo en el desarrollo de las sesiones.
  • Genera expectativas e ilusión en  el alumnado (y en el profesorado).
  • Permite la creación de materiales que podrán reciclarse y reutilizarse con otros grupos.
  • Promueve el trabajo colaborativo, la toma de decisiones conjuntas y el intercambio entre el alumnado.
  • Facilita la atención a los distintos ritmos de aprendizaje.
  • Genera una mayor motivación en el alumnado.
¿Aspectos a mejorar? También los hay, por supuesto. Hay algún grupo que se ha atascado con la elaboración de sus juegos, otro que se ha complicado en exceso la vida y algunos que no han tenido demasiado presente la rúbrica con los criterios de elaboración en la creación de sus prototipos. Tomamos nota. No obstante, la valoración final es muy positiva.

Pues eso, que hemos jugado, aprendido y pasado un buen rato. Además, a los amantes del esfuerzo les diría que estén tranquilos, que también hemos trabajado mucho. ;) Por aquí encontrarás alguna info más sobre la unidad. Para cualquier consulta o sugerencia sobre la actividad no dudes en darme un toque. Lo segundo se agradecerá especialmente. ¡Seguimos!



domingo, 8 de mayo de 2016

Zascas educativos (III)

"La frase no hay soluciones mágicas debe de ser una de las más repetidas en el mundo educativo, además de producir efectos devastadores sobre la moral ya decaída de muchos docentes. No sé quién la usó por primera vez, pero caló. Y sin embargo es falsa: sí hay soluciones mágicas, pero recordemos que la magia consiste en aprender números de magia y, una vez aprendidos, ensayarlos y perfeccionarlos hasta mecanizar su aplicación y que parezcan eso: mágicos. El profesor [pues] puede ser un mago. [...]

El punto de partida para aprender numeros de magia didáctica es el optimismo: inyectarnos una buena dosis de fe en lo que hacemos, pensando que se pueden conseguir las metas perseguidas. Frente a la actitud de desánimo fatalista que a menudo se instala en el mundo educativo ("esto va cada vez pero", "no hay nada que hacer"), podemos inspirarnos en la actitud del mundo científico, que nos da ejemplos de persistencia para seguir investigando sin desmayo soluciones a problemas aparentemente irresolubles."

Joan Vaello Orts, Cómo dar clase a los que no quieren, Graó, 2011



martes, 3 de mayo de 2016

¿Política? ¡Sí, gracias!

No, no me he vuelto loco y sí, yo también estoy un pelín saturado de la política en sus múltiples manifestaciones (léase local, autonómica y estatal). Desde el respeto absoluto a todas las opiniones, me resulta bastante decepcionante el panorama político actual, tanto en lo que se refiere a representantes de uno y otro bando como, sobre todo, a los (no) discursos sobre educación que (no) nos llegan desde todas y cada una de las trincheras políticas. Insisto, seguramente me equivoco, pero me parece que vivimos un tiempo en el cual se habla más de educación que nunca donde, por contra, existe poco debate real sobre educación. Y cuando existe, además, no resulta demasiado educativo que digamos.

Escuché hace unas semanas a Joan Subirats reflexionar sobre la necesidad de politizar el debate educativo. La jornada en cuestión versaba sobre centros de adultos. Como es sabido, una de nuestras principales preocupaciones como docentes de esta etapa radica en visibilizar nuestras necesidades y, por supuesto, en destacar la importancia de los centros de adultos como espacios generadores de segundas oportunidades formativas y educativas. Ante esta preocupación sobre el escaso eco mediático de la educación permanente, proponía Subirats una politización del debate educativo. Es decir, llevar al terreno político (el cual, nos guste o no, es el espacio donde se toman las decisiones) el debate sobre el presente y el futuro de los centros de adultos. Ahí queda eso.

Y pienso yo que no solo los centros de adultos estamos fuera del debate político. Tengo la sensación de que a menudo el debate educativo queda relegado a cuatro o cinco ideas o mantras que unos y otros se lanzan porque toca, es decir, sin demasiada reflexión al respecto. Unos defendiéndose desde un lado de la trinchera, los otros intentando ganar terreno a cualquier precio. Y con esto no digo que todos los discursos sobre educación de los distintos partidos políticos sean iguales, ni mucho menos. Lo que destaco es que en la clase política, a mi entender, no existe un debate en profundidad sobre la cuestión educativa y ese es un tema que me preocupa. No recuerdo que la educación jugara un papel importante en los múltiples cara a cara previos a las elecciones del 20D. Y ahora que tenemos nuevos comicios en el horizonte me temo que la situación no va a ser demasiado distinta.

Quizá el papel que nos toca como ciudadanos y como profesionales de la educación sea ése, llevar al terreno político nuestras demandas, necesidades y preocupaciones para que exista un verdadero debate que genere cambios más allá de la cosmética educativa propuesta por unos y de las barbaridades cometidas por otros. Así pues, propongo una politización del debate educativo desde una voluntad de entendimiento y de trabajo colectivo. Porque es evidente que para conseguir avances significativos se requiere un consenso que va más allá de políticas partidistas. Quizá solo así evitemos aquello de "entre todos la mataron y ella sola se murió".  






lunes, 25 de abril de 2016

Qué es y qué no es la formación de personas adultas en 8 ideas

La semana pasada, por motivos varios, tuve la oportunidad de charlar un buen rato con compañeros  de otras etapas educativas, básicamente de infantil, primaria y secundaria. Siempre me resultan encuentros muy interesantes -es fantástico aprender de realidades que no son la propia- pero también un poco frustrantes. Y es que uno detecta como, en la gran mayoría de casos, todavía perduran muchos prejuicios sobre lo que representa la educación de personas adultas. Y que esos prejuicios los tengan mis amigos que trabajan en la construcción tiene un pase, pero cuando vienen de compañeros de profesión la cosa se vuelve un pelín más preocupante. Así pues, aquí van 8 puntos que pretenden aclarar qué es y qué no es la educación para personas adultas (modestia a parte, por supuesto).

La formación de personas adultas no es una etapa educativa estanca, sin relación con etapas educativas anteriores o posteriores. Nuestro alumnado procede (o no) de los centros de secundaria a los que vuelve (o no) para cursar otras formaciones. Muchos de ellos también acceden a la Universidad, tienen hijos que estudian y a los que echan un cable... En definitiva, no estamos aislados dentro del sistema educativo.

La formación de personas adultas es algo más que enseñar a leer y escribir a personas mayores, cosa que también nos ocupa (y nos encanta, por cierto). La educación permanente ha cambiado muchísimo en los últimos años y hoy en día realizamos formaciones muy diversas que contemplan perfiles de alumnado muy variados.

En los centros de adultos no se vive muy bien. O sí, pero no porque nos toquemos las narices y todo sea una balsa de aceite. También tenemos problemas muy serios. Como podéis imaginar, nos faltan personal, recursos humanos, económicos y materiales y, además, muchas veces tenemos la sensación de no ser comprendidos ni por la administración ni, como digo, por los compañeros de otras etapas educativas.

La formación de personas adultas es un espacio generador de segundas oportunidades para personas que por distintas circunstancias no han podido finalizar sus estudios. También es un espacio perfecto para la reorientación profesional, para el reciclaje. Gran parte de nuestro alumnado busca un giro profesional, complementar su formación o, simplemente, el placer de formarse para aprender cosas nuevas y relacionarse e integrarse en su comunidad.

La formación de personas adultas no es una etapa alejada de la innovación educativa. O, como mínimo, no más que el resto de etapas educativas del sistema. Existen una infinidad de proyectos que demuestran la creatividad, originalidad y esfuerzo desempeñados por el profesorado y alumnado de los centros de adultos. Que no se nos acostumbre a ver por los congresos y jornadas presentando nuestros proyectos no significa que no existamos.

Quizá como reacción ante este "olvido administrativo", los centros de adultos demuestran, cada vez más, muchas ganas de colaborar entre ellos, de tejer redes de intercambio y de promover una visibilización real de su práctica educativa. Existen numerosas muestras de ello en forma de jornadas específicas y de iniciativas individuales y colectivas que nos acercan y nos posicionan en un paradigma más colaborativo.  

Los centros de adultos no son (o no deberían ser) reproductores de modelos tradicionales de aprendizaje. Podemos (y debemos) afrontar el aprendizaje desde nuevas perspectivas que se adapten a las necesidades de nuestro alumnado. ¿Lo hacemos siempre? Ni mucho menos, pero me consta que se están moviendo muchas cosas en el ámbito de la educación permanente.

Los centros de adultos no son (o no deberían ser) cementerios de elefantes docentes (que se enfade quién quiera) donde reposar los últimos años antes de la ansiada jubilación. Si esa es tu idea te animo a que te vayas por donde has venido. De hecho, tenemos infinidad de compañeros y compañeras con mucha experiencia que demuestran con su ejemplo diario la fuerza y las ganas con las que necesitamos afrontar el trabajo en los centros de adultos. Lo dicho, si vienes de paseo, ¡Go Home!

Pues eso, que la cosa no es tan sencilla como parece. Si ejerces la docencia en esta etapa educativa seguro que tienes más ideas para definir lo que significa para ti la educación para personas adultas. En ese caso, te animo a que añadas tus propuestas en los comentarios. Por otra parte, puedes conocer más sobre el día a día de los centros de adultos visitando la Comunidad de docentes para la formación de personas adultas en Facebook o siguiéndonos en @fadultos. Echa un vistazo y nos cuentas.



miércoles, 20 de abril de 2016

Manifiesto contra la obsolescencia docente

Leo que Apple reconoce que los iPhones están pensados para funcionar correctamente un periodo de tres años. La compañía norteamericana admite también que la vida esperada para sus ordenadores es de cuatro años y de otros tres para sus relojes (ver artículo en el Diari Ara). Sé que la noticia no es ninguna sorpresa. Es de sobras conocido que muchas marcas, no solo Apple, elaboran sus productos dando la espalda a la durabilidad como criterio básico de producción. 

Así pues, compramos teléfonos, impresoras, lavadoras, bombillas y ordenadores con fecha de caducidad fijada de antemano. Objetos, herramientas y utensilios que sabemos que van a dejar de funcionar de manera correcta en un tiempo predeterminado. Y es aquí donde me pregunto, ¿puede pasar lo mismo con algunas profesiones?, ¿puede la profesión docente quedarse desfasada por los cambios educativos (y sociales) vividos en los últimos años?

Y es que el debate sobre el papel del profesorado en el contexto educativo actual está sobre la mesa. Parece evidente que el paradigma educativo ha cambiado de manera sustancial y que todos, especialmente los docentes (aunque también el resto de miembros de la comunidad educativa), debemos hacer un esfuerzo para no caer en la obsolescencia propia del sistema productivo imperante. ¿Cómo no volvernos prescindibles?, ¿cómo evitar no encallarnos en un modelo pedagógico que ha sido superado por las circunstancias? Aquí van algunas posibles ideas y propuestas. Alguno las leerá y dirá "qué fáciles de redactar y qué complicadas de ejecutar". Pues eso, que no le falta razón.
  • Superar la mera transmisión de conocimientos y promover la creación de contextos o situaciones de aprendizaje.
  • Abrir el aula a los recursos y posibilidades que nos ofrece el entorno con el objetivo de ligar aprendizaje y realidad.
  • Romper los roles tradicionales y acercarnos a los intereses y preocupaciones del alumnado: la empatía como prioridad.
  • Educar (y formarnos) también en lo emocional superando el modelo de enseñanza vertical.
  • Promover el trabajo colaborativo, en el aula y en el claustro a través de proyectos liderados desde los equipos directivos pero con la implicación de todo el profesorado.
  • Echar un vistazo "ahí fuera" para descubrir nuevos proyectos e ideas y compartir públicamente los nuestros: enredarse como una forma de crecer profesional y personalmente.
  • Buscar y encontrar tiempos y espacios donde compartir reflexiones y trabajo con los compañeros desde la autocrítica y el deseo de conocer nuevas fórmulas de enseñanza y aprendizaje.
  • Resaltar y compartir con el alumno aquello en lo que somos buenos: aficiones, conocimientos, valores…
  • Implicarse al cien por cien con los alumnos. Ellos deben ser la prioridad sobre todas las demás cosas pese a horarios, cambio de asignaturas o normativas, premios o cualquier otra cuestión no relacionada con el aula.
  • Mantener un alto nivel de autoexigencia profesional siendo consecuente con lo que exigimos a alumnos y compañeros.
La suerte que tenemos, a diferencia de las bombillas, es que los docentes podemos dejar de ser halógenos y convertirnos en bombillas solares con vida perpetua, depender de nosotros mismos y caducar tan sólo por dejadez propia. La obsolescencia docente no está prohibida por ley pero si debiera ser obligado tener junto a nosotros un “Pepito Grillo” que nos recuerde la necesidad de actualización constante. Eso sí, que los medios y la organización escolar también nos acompañen.

PD: Esta entrada ha sido redactado conjuntamente con el compañero Oscar Boluda, con quien de vez en cuando perpetramos algún que otro texto. Te recomiendo que visites su blog, Efepeando.



lunes, 11 de abril de 2016

Cosas que no funcionan en mi aula

Listado de cosas que, a menudo (más de lo que uno quisiera), no funcionan en mi aula y reflexiones y/o autoflagelaciones varias:
  • Los agrupamientos: cómo hacerlos; cómo conseguir grupos de trabajo cohesionados y que trabajen de modo más o menos equilibrado; cómo evitar la convivencia de los profesionales del escaqueo con perfiles más responsables y solidarios.
  • La evaluación: cómo adaptarla para ser justo; cómo fomentar la participación sin burocratizarlo todo (y sin volverme loco); cómo huir de los números con sus comas y tal y ofrecer espacios de evaluación más reales y eficaces. Es decir, cómo orientarla hacia lo verdaderamente importante, el aprendizaje. Todo ello sin tiempo, por supuesto.
  • Las estrategias de motivación: cómo generar interés, cómo vincular el currículum con la realidad del alumnado; cómo intentar romper sus prejuicios con respecto a mis materias; cómo activar el interés por el aprendizaje (sea el que sea); cómo motivarme a mí mismo ante la desmotivación.
  • Problemas TICnológicos varios: cómo puñetas conseguir una semana sin incidencias con las cosas de la red.
  • El trabajo transversal: cómo vincular a otros compañeros en proyectos transversales; cómo sacar tiempo para la reflexión conjunta; cómo concretar actuaciones entre los distintos ámbitos; cómo "enredar" a los "clásicos" y "enredarse" con los "liantes".
  • Ellos y sus cosas de alumnos: la queja perpetua, el "no tengo tiempo", el "prefiero un examen", el "profe, qué rollo", el "esto para qué sirve", el "prefiero no hacer un examen"...  Siempre ha sido así.
  • Y, sobre todo, yo mismo: cómo generar situaciones de aprendizaje que contemplen todos y cada uno de los perfiles presentes en el aula; cómo atender al alumnado de manera completa y justa; cómo evitar las (eternas) etiquetas y los prejuicios; cómo evitar la repetición, la comodidad de lo ya realizado...
En fin, paro ya. Recomiendo la lectura del post de Jordi Martí, "De ficciones educativas y otros cuentos". Porque no es oro todo lo que (en twitter y por ahí) reluce. Porque, al menos a mí me pasa, tengo la sensación de equivocarme más de lo que acierto. Porque, como uno ha leído por ahí, "unas veces se gana y otras se aprende". Pues eso, aprendiendo mucho, aunque a veces dé mucha rabia.


lunes, 4 de abril de 2016

Welcome to the jungle

Recuerdo mi primer día como profesor para el Departament d'Ensenyament de la Generalitat de Catalunya. Año 2007, eran los tiempos de la sexta hora. La escasez de maestros con los que cubrir de manera adecuada la ampliación horaria programada por el Departament nos permitió a muchos profesores de secundaria dar (o perpetrar, como gustéis) nuestros primeros pasos en el mundo de la educación.

El recuerdo, como digo, es muy nítido. Estaba citado a las 9 de la mañana de un lunes de febrero en un centro de infantil y primaria de la comarca del Baix Llobregat. Así pues, a las 9 menos cuarto allí estaba yo, limpito y aseado, con mi credencial en mano a punto para que alguien (quien fuera) me indicara cuál iba a ser mi cometido durante los quince días que iba a durar mi estancia en la escuela. Después de unos primeros instantes de desconcierto (al parecer nadie tenía claro qué narices hacía un licenciado en historia por allí a aquellas horas de la mañana de un frío día de febrero), a las 9 en punto apareció una maestra con un peluche y un cuento de la osita Bimba, me acompañó a la clase de "Les tortugues" de P-5 y me vino a decir, eso sí, con muy buenas palabras y un tonillo de lo más musical, que me buscara la vida hasta la hora del receso. Recuerdo que cuando se cerró la puerta del aula tras de mí me vino a la mente como un flechazo el tema de los Guns and Roses "Welcome to the jungle". Y es que no era para menos.

El caso es que este inicio se repitió, con alguna que otra variante, durante todos los meses que duró mi etapa como interino. En algunos casos topabas con algún maestro o maestra de lo más profesional que facilitaba enormemente tu trabajo dejando en su taquilla valiosas anotaciones con ejercicios, apuntes y/o materiales varios, mientras que en otros buscarse la vida y espabilar era requisito imprescindible para poder trabajar de manera mínimamente decente. En fin, una experiencia fantástica para aprender y coger tablas como docente pero, sobre todo, una chapuza de dimensiones siderales desde el punto de vista organizativo y académico.

Quizá sea esa experiencia como docente interino itinerante (y, por otra parte, infiltrado en una etapa educativa que no era la propia y para la que, evidentemente, no estaba preparado) la que ha hecho que como director dé una importancia notable al proceso de acogida del nuevo profesorado que llega a nuestro centro. Es cierto que el tamaño del mismo, muy pequeño, lo facilita, pero independienteme de esto último se trata de un aspecto que creo que cabe cuidar al detalle. Integrar de manera rápida y eficaz a los nuevos profesionales que forman el equipo me parece fundamental para poder trabajar de manera coordinada y dar respuestas y soluciones a las neccesidades del alumnado y del propio centro. Más todavía cuando el profesorado nuevo aterriza en una etapa educativa en la cual no tiene ninguna experiencia, como se da a menudo en los centros de adultos.

Es por ello por lo que nos hemos puesto a revisar nuestro plan de acogida al profesorado con la intención de crear una especie de "manual de instrucciones básicas" para esas primeras semanas y meses. Un documento útil y funcional que recoja la información elemental necesaria para afrontar la integración de los nuevos profesionales que llegan al centro, pero también un calendario de reuniones y entrevistas, su secuenciación, responsables, informaciones generales de etapa... En definitiva, un protocolo de actuación sencillo y funcional destinado a ejercer como malla de seguridad para esas primeras fechas en las que todo se nos hace un mundo y donde cualquier ayuda es poca. Y es que me parece que incluso lugares tan peligrosos como la jungla, con manual de instrucciones, resultan espacios más sencillos para vivir.




miércoles, 30 de marzo de 2016

Zascas educativos (II)

"[A los estudiantes] no hay que verlos como un simple auditorio, sino como un elemento integrante de una comunidad con preocupaciones compartidas, en las que uno espera poder participar constructivamente. Es decir, no debemos hablar a, sino hablar con. Eso es ya instintivo en los buenos maestros, y debería serlo en cualquier escritor o intelectual. Los estudiantes no aprenden por una mera transferencia de conocimientos, que se engulla con el aprendizaje memorístico y después se vomite. El aprendizaje verdadero, en efecto, tiene que ver con descubrir la verdad, no con la imposición de una verdad oficial; esta última opción no conduce al desarrollo de un pensamiento crítico e independiente."

Noam Chomsky (2001), La (des)educación, Crítica, Barcelona





domingo, 20 de marzo de 2016

Out of the office

Nos vamos de descanso unos días. Nos vemos DE VUELTA después de Semana Santa. Desconectad y cargad las pilas que la recta final del curso promete! Un abrazo!


martes, 15 de marzo de 2016

Profesores, mentores, grandes palabras y tal

Recupero unas notas que tenía por ahí de cuando leí El elemento de Ken Robinson. En ellas apuntaba el papel que Robinson asigna a los mentores, a aquellos profesores (o no) memorables con los que, con un poco de suerte, uno topa en su camino y te ayudan a dar un giro al asunto cuando más lo necesitas. El autor británico destaca, por encima de todo, cuatro grandes características que, sí o sí, reúnen los mentores de manual. Vamos a ellas.

En primer lugar, los mentores son reconocedores. Es decir, reconocen tus verdaderas aptitudes y talentos individuales. Detectan tus puntos fuertes y reconocen la chispa que activa tu interés y tu capacidad. Es por ello que su apoyo puede resultar clave para conectar tus habilidades y capacidades con los componentes específicos de la disciplina que constituye tu pasión.

Una segunda característica es que son motivadores, estimuladores. Esta capacidad permite que los verdaderos mentores nos lleven a creer que podemos conseguir logros que sencillamente considerábamos imposibles. Su consejo y su apoyo nos aportan, pues, una dosis extra de confianza en nuestras habilidades. Confianza que, sin duda, nos hace crecer y nos permite afrontar nuevos retos y adversidades.

En tercer lugar, los mentores son facilitadores que pueden ayudarnos a llegar a conseguir nuestros logros y objetivos, también a descubrir nuestras verdaderas pasiones. Su apoyo es incondicional, pero esto no significa que simplemente nos allanen el camino, al contrario. A veces pueden sumirnos en la duda y la vacilación para hacernos crecer y a aprender de nuestros errores.

Y, por último y a pesar de todo lo señalado anteriormente, son exigentes. Señala Robinson que los mentores eficaces nos empujan más allá de lo que nosotros consideramos posible. Por un lado, no nos dejan sucumbir a la falta de confianza en nosotros mismos mientras que, por otro, nos impiden que hagamos menos de lo que podemos. En fin, palabra de Robinson.

Leo todo esto y pienso que los mentores robinsonianos no lo tienen nada fácil en el sistema educativo español. Tampoco es que crea que los profesores de los centros educativos deban cumplir este rol, ni mucho menos. No obstante, me parecen características que conviene tener presentes en nuestra práctica profesional. La verdad es que no estaría nada mal que, así, como quien no quiere la cosa (es un decir, claro), reconociéramos por sistema el talento de nuestro alumnado, estimuláramos sus capacidades y facilitáramos su progreso siendo, a la vez, exigentes con el cumplimiento del trabajo y de las obligaciones que corresponda. Vamos, creo que firmaríamos todos.
  
Sin embargo, digamos que no desarrollamos nuestra labor en las mejores condiciones para cumplir con estos requisitos. Ni las ratios, ni la burocracia inabarcable, ni la (cuestionable) formación y preparación del profesorado, ni la rigidez organizativa de todo el tinglado parece que sean grandes aliados para transformarnos y dar el salto propuesto por Robinson. Mientras tanto, creo que no nos irá mal si nos esforzamos por estar cerca de nuestro alumnado, atentos a sus necesidades e intereses y abiertos a colaborar con las familias y el resto de compañeros. Me parece que no es poca cosa. Y ya, si eso, nos ponemos con los elementos y tal...


martes, 8 de marzo de 2016

Sobre motivación y tiempo en educación

Hablaba el otro día con el compañero Jordi Font y me explicaba que, en los últimos meses, dos conceptos se han convertido en sus principales preocupaciones como docente: la motivación y el tiempo. ¡Cuánta razón!

Motivación para sacar lo mejor de nosotros mismos como docentes y, sobre todo, para generar motivación e implicación en nuestro alumnado. Motivación para fomentar el trabajo activo, el aprendizaje real y contextualizado, para dar respuesta a las necesidades e intereses verdaderos del grupo  y, por qué no, también nuestros. Motivación para generar cambio e interés renovado, para no estancarnos ni estancarlos, para no hacer siempre lo mismo, para innovar. ¡Qué rápido se dice y qué difícil resulta! No obstante, escuchando a Jordi hablar de su Laboratorio Matemático (las mayúsculas son intencionadas)  no me queda duda alguna de que por esas aulas de mates corre a chorro motivación de la buena. Quién la hubiera pillado en mis años de secundaria, por otra parte.

Y tiempo, claro. Tiempo para no hacer actividades a medias, para no correr siempre, para no tener la sensación de abarcar demasiado y no apretar nada. Tiempo para poder detenerte en la noticia del día sin tantos remordimientos, para trabajar aspectos más allá de lo puramente curricular, para establecer otro tipo de relación con nuestro alumnado (y de paso con nuestros compañeros, oiga, que tampoco estaría nada mal). Tiempo para pensar y desarrollar proyectos, para detectar necesidades reales. Tiempo para la reflexión, para el análisis. En fin, paro ya que me deprimo.

Y es precisamente lo contrario de lo que debería. Porque es un lujo escuchar experiencias y descubrir actitudes así, que le contagian a uno las ganas de ponerse a trabajar con ese entusiasmo. Y lo mejor es que no se trata de casos excepcionales. La batalla de la motivación, de hecho, creo que la tenemos ganada. Ahora, lo del tiempo me temo yo que nos va a costar algo más. Pero bueno, ¡algo se nos ocurrirá!

Para todo lo demás, #betacamp!


sábado, 5 de marzo de 2016

SOMOS Escuela de Personas Adultas

Advertencia: artículo escrito desde el subidón. Si piensas que la educación de adultos es como el Vietnam para los americanos, un infierno sin salida, no vale la pena que leas las siguientes líneas porque te vas a enfadar. Conclusiones más sosegadas y tal, ya si eso la semana que viene...

Vengo de la I Trobada d'Educació de Persones Adultes celebrada en la Universidad Autònoma de Barcelona y organizada bajo el paraguas del Institut de Ciències de l'Educació de la citada universidad. Seguramente no se trate del primer encuentro de este tipo (compañeros veteranos así lo afirmaban), ni el programa contaba con grandes gurús educativos ni proyectos mediáticos. El que los busque los encontrará sin problema en otros foros, dicho sea de paso. No obstante, el encuentro de hoy, en mi opinión, ha tenido un inmenso valor para los profesionales de la educación para personas adultas por varios motivos.

Primero, por la necesidad de vernos, de tocarnos (ya se me entiende), de poner caras y voces a compañeros con nuestros mismos problemas, necesidades e inquietudes. Gentes muy diversas procedentes de contextos y de centros totalmente distintos pero con una conexión fortísima  que parte de un concepto de la profesión muy particular y específico, seguramente condicionado por una situación administrativa (digamos, siendo generosos) peculiar.

Segundo, porque se detecta entre el profesorado necesidad y muchas ganas de cambio. Hay ganas de caña, de trabajar en red, de visibilizar nuestro trabajo y eso (al menos así lo espero) puede abrir una vía interesante a un nuevo paradigma en nuestra relación como profesionales, pero también como centros. Interdependencia, trabajo en red, compartir han sido palabras que hemos escuchado y repetido insistentemente a lo largo de la jornada.

Y tercero, porque hay gente muy válida, proyectos muy interesantes (ejecutados y por ejecutar), ganas de trabajar y savia nueva (y no tanto). En definitiva, grandes profesionales que a pesar de las dificultades intrínsecas de la etapa educativa y de los cambios sociales vividos en los últimos años se dejan la piel para buscar soluciones y los mejores recursos y oportunidades para nuestro alumnado. Y de ahí solo pueden salir cosas buenas. 

Decía Joan Subirats en la conferencia inaugural de las jornadas que en los últimos años muchos movimientos sociales han dado el salto de la crítica hacia la acción, del "salvemos" al "somos". Y quizá por ahí van los tiros, quizá ése sea el paso que debamos dar. No dejemos de criticar y de presionar a la administración, por supuesto, faltaría más. Alcemos nuestra voz para que se recojan nuestras propuestas e ideas, pero hagámoslas. Constituyamos un movimiento cohesionado y fuerte, trabajemos juntos, creemos foros de cooperación, de creación de materiales, de plataforma para visibilizar nuestro trabajo. Pero hagámoslo juntos. Tengo la sensación que en breve podremos decir bien alto: SOMOS Escuela de Personas Adultas.

PD: Muchas gracias al equipo impulsor por el trabajazo de organización. Desde aquí uno se ofrece para echar un cable en lo que haga falta para las II jornadas. Y muchas gracias a los compañeros Quim, Javier, Josep Miquel, Jaume y Ángel por compartir un día fantástico. N'aprenc molt de vosaltres, freaks! Ens veiem aviat!

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martes, 1 de marzo de 2016

Zascas educativos (I)

"La escuela es una institución construida sobre el axioma de que el aprendizaje es el resultado de la enseñanza. Y la sabiduría institucional continúa aceptando este axioma, pese a las pruebas abrumadoras en sentido contrario. Todos hemos aprendido la mayor parte de lo que sabemos fuera de la escuela. Los alumnos hacen la mayor parte de su aprendizaje sin sus maestros y, a menudo, a pesar de estos".

Illich, I., La sociedad desescolarizada. Barcelona: Barral (1974)

#NoHaseFaltaDesirNadaMas