lunes, 27 de abril de 2020

Anatomía del feedback educativo en 11 ideas clave

Me (pre)ocupa mucho la cuestión del feedback educativo, es decir, aquella información que hacemos llegar al alumnado para favorecer su mejora y, por tanto, el aprendizaje. Me (pre)ocupa siempre, pero todavía más en este nuevo contexto de emergencia educativa en el que estamos inmersos. Además, hace poco he leído un fantástico capítulo dedicado al feedback en "¿Cómo aprendemos?" de Héctor Ruiz Martín y, tomando ideas de aquí y de allá, me propongo apuntar algunas ideas clave sobre la retroalimentación para tenerlas bien presentes en mi práctica docente (estos días telemática pero también, cuando llegue, de manera presencial). Cualquier desviación de las ideas propuestas por el autor corre de mi cuenta, faltaría más. Aquí van:
  1. Se trata de una obviedad pero, mejor retroalimentar dentro de una relación sana. Si mi alumnado no me soporta y no aprecia en mí un agente positivo de cambio (o al menos neutro) dar un feedback rico seguramente va a ser una tarea difícil, por no decir imposible. Es importante, por tanto, construir relaciones sanas y cordiales con el alumnado. No solo por el feedback, obvio. Siempre va a haber excepciones o simplemente chavales (y docentes, por supuesto) que no están en el momento adecuado. No pasa nada, pero debemos hacer el esfuerzo de acercarnos a ellos desde la positividad.
  2. El feedback ha de ser una cosa viva. Si solo doy feedback al final del proceso su impacto va a ser mucho menor que si lo incoporo de manera coherente a lo largo del camino. De hecho, la retroalimentación debería permitir al alumnado saber en qué parte del camino se encuentra en relación con los objetivos de aprendizaje. Resulta obvio que si solo lo proporcionamos al final del proceso el margen de mejora y de aprendizaje que ofrecemos es mucho menor.
  3. Relacionado con esto último, la idea sería potenciar el conocimiento del alumnado de cuáles son los objetivos de aprendizaje de cada propuesta. Ello proporciona un "mapa" de trabajo que va a convertir nuestras indicaciones en material de mucho más valor. De lo contrario se nos viene encima de manera irremediable el "profe, ¿esto para qué sirve?"
  4. No me importa tanto la herramienta como el contenido del feedback. Escrito, grabado, en vídeo, en vivo y en directo, combinando recursos... Me da lo mismo. La idea es que llegue al alumnado y, eso sí, que sea rico y completo (ver punto 9). Sin rechazar ninguna aplicación ni recurso, creo que lo importante es el contenido, no la forma.
  5. Adaptar el feedback al tipo de alumnado. No deberá ser idéntica una retroalimentación para un alumnado novel que para otro experto, incluso dentro del mismo grupo clase. Para ello, quizá mejor ofrecer feedback en positivo para los primeros y "negativo" en los segundos. Negativo en el sentido de señalar los puntos débiles de su desempeño y aportando indicaciones para superarlos, por supuesto. Aunque bueno, en este sentido existen muchas otras variables a tener en cuenta (situación personal, materia específica, contexto concreto, etc.)
  6. Conviene dirigir el feedback hacia el proceso de trabajo, no hacia las habilidades del estudiante o incluso al resultado de la tarea. Existen estudios que demuestran que el feedback que apela al esfuerzo favorece la creación de mentalidades de crecimiento en los alumnos y, por tanto, una cultura de aprendizaje más positiva.
  7. El feedback debe ser sostenible. Para el alumnado, por supuesto, pero también para el profesorado. Lo que no podemos hacer es sepultarnos/los en constantes retroalimentaciones que nos saturen a ambos, docentes y alumnos. Escoger los tiempos y momentos adecuados debería ser uno de los grandes retos de la planificación del feedback que aportemos.
  8. La retroalimenación debe ser coherente en el tiempo. Es decir, ni demasiado frecuente ni demasiado escasa. Existen estudios que señalan que a medida que el estudiante se vuelve más competente el feedback debe reducirse para evitar su dependencia. En fin, sentido común y... feedback ongoing.
  9. El feedback debe ser rico y superar ampliamente el terreno de la calificación numérica. Comentarios, sugerencias de mejora, críticas constructivas, preguntas para la reflexión, etc. pueden ser elementos que enriquezcan nuestras retroalimentaciones. Para ello (volver al número 5) deberemos tener en cuenta el perfil del alumando. Seguramente a un alumnado experto podemos proporcionarle un feedback más reflexivo y "evocador" que un pefil más novel, donde quizá puede ser más interesante aplicar una retroalimentación más instructiva y/o directa. Eso sí, en cualquier caso debemos evitar comentarios demasiado genéricos que no aporten información concreta para la mejora, así como simplemente centrarnos en la nota final del trabajo.
  10. Debemos intentar convertir la retroalimentación en un elemento motivador para el alumnado. Si el alumnado tiene miedo a recibir el feedback, mal. Si no lo considera necesario, casi peor. En cambio, si lo percibe como un espacio de aprendizaje y le genera motivación, sin duda, la victoria está más cerca.
  11. Y, por último, recoger SU feedback. Su opinión sobre los procesos de trabajo, sobre el feedback recibido y, en definitiva, sobre el resto de elementos que intervienen en la acción educativa. Al final, si ellos son el centro de todo, deberemos estar bien atentos a su valoración para mejorar nuestras propuestas de retroalimentación.
Pues eso, seguro que hay más ideas interesantes sobre la retroalimentación. ¿Te animas y las compartes en comentarios?



jueves, 23 de abril de 2020

¿Por qué no funciona la educación on line?

Si trabajas en un centro donde:
a) Tenéis integrado el uso de las TIC en vuestro día a día, tanto en aula como en el posible trabajo en casa que realice la chavalada.
b) En vuestro centro, TODO el alumnado dispone en casa de acceso a dispositivos electrónicos y conexión a la red.
c) Trabajáis de manera coordinada en equipos docentes (o cualquiera que sea vuestra unidad organizativa de referencia para trabajar el nivel).

Cierra la ventana y huye sin mirar atrás, este post no es para ti. (Pero bueno, ya que estás, antes de cerrar, pásate por comentarios y comparte la experiencia de estos días de trabajo. Seguro que resultará interesante leerte).

Si, por contra, no cumples como mínimo dos de los tres condicionantes anteriores, seguramente estarás más o menos de acuerdo en que la dinámica de "formación a distancia" que estamos desarrollando a lo largo de las últimas semanas no funciona. Y escribo "formación a distancia" entre comillas porque, desde luego, lo que estamos haciendo no tiene nada que ver con la formación a distancia real. Me refiero a propuestas formativas diseñadas ex profeso para ser implementadas on line. Y que no funcione es lógico, claro. Hemos iniciado el curso con un reparto de cartas y unas instrucciones precisas y, a mitad de curso, nos cambian la mano y nos dicen que las reglas del juego son otras. Prefiero, pues, hablar de "formación de emergencia", un concepto que he leído por ahí (perdón, no recuerdo dónde ni a quién) y que creo que se ajusta mejor a lo vivido estos días.

No obstante, creo que además de lo arriba mencionado, existen tres factores clave que permiten afirmar que el trabajo desarrollado estas semanas va a tener, como mínimo, un impacto limitado en el aprendizaje perseguido con las propuestas que se nos están llevando horas y horas de trabajo.

En primer lugar, está el propio perfil del alumnado. Durante los últimos años he tutorizado decenas de formaciones a distancia y, en general, he experimentado un porcentaje de abandono significativo en casi todas las propuestas desarrolladas (y el perfil de público ha sido de lo más diverso, os lo puedo asegurar). Alguien podría pensar que soy un pésimo tutor de formación on line (lo cual seguramente es cierto), pero os aseguro que los porcentaje de abandono de mis grupos han ido siempre en consonancia con los de mis compañeros/as tutores/as. Dicho sea de paso, sorprendentemente (o no), las formaciones con más abandono/absentismo que he tutorizado son las dirigidas a docentes. Pero bueno, a lo que iba. Si en propuestas dirigidas y planteadas en origen para ser desarrolladas a distancia, en general, nos encontramos con tasas de abandono importantes, ¿qué podemos esperar de una formación desarrollada en etapas obligatorias con alumnado adolescente? No sé cuál será vuestra experiencia estos días, pero los grupos de bachillerato están respondiendo en participación y trabajo mucho mejor que los de la ESO. Son 3-4 años de diferencia en los que la madurez y la responsabilidad adquiridas ofrecen un plus de compromiso que puede significar un impacto mayor en términos de aprovechamiento y de aprendizaje. O no.

Otro motivo por el que podría no funcionar esta modalidad on line sobrevenida es el tipo de propuestas de aprendizaje planteadas. Y es que ha habido un guirigay importante en términos de diseño de trabajos on line. Ya hablamos de ello por aquí. En muchos casos se ha querido/debido improvisar modelos y plataformas nuevos donde no había una dinámica de trabajo previa en este sentido. Y claro, generar nuevas modalidades con medio grupo conectado, un tercio desaparecido y el otro en babia pues se torna de lo más complicado. Si le añades que la coordinación entre el equipo docente no sea el punto fuerte del centro y le sumas las dosis propias de estrés y tensión de una situación como la actual, pues ahí tienes un caldo de cultivo estupendo para cocinar un fantástico derroche de recursos al dente.

Y, por último, otro elemente clave quizá sea en la formación docente. Estamos formados (o deberíamos estarlo) para la formación presencial. Somos docentes de aula. Si bien es cierto que el mundo actual requiere de competencias digitales y que deberíamos integrarlas en lo posible en nuestra práctica diaria, estamos acostumbrados a programar y diseñar propuestas para el trabajo en clase. El paradigma de formación on line es muy distinto, por cuestiones obvias, al presencial. En la incapacidad de muchos docentes para transitar de uno a otro seguramente radique también una de las claves del asunto.

Pero, en cualquier caso, no nos engañemos. Las claves de este supuesto fracaso de la "formación de emergencia" que estamos llevando a cabo está en los tres puntos arriba mencionados. Si como docentes no tenemos integradas las TIC en nuestra práctica diaria, si no trabajamos de manera coordinada con el resto del equipo y, sobre  todo, esto es de perogrullo, nuestro alumnado no está conectado pues todo este castillo de apps y plataformas multicolor que hemos montado va a servir entre poco y nada. Aunque aquí niego la mayor, si ha servido para acercarnos al menos a parte de nuestro alumnado y ofrecer algo de calor y proximidad en estos días complicados pues oye, seguiremos intentándolo. Al final, sin duda, lo de menos estos días sea lo académico. Ahora bien, ¡que no nos vendan motos ni nos engañen, que nos digan la verdá!


domingo, 19 de abril de 2020

La hora de los maestros (otra vez en verano)

Leo esto de Ignasi Aragay, director adjunto del Ara, y aunque es domingo, estoy de muy buen humor y, en definitiva, no tengo ningún motivo para sentirme aludido, no puedo evitar que aflore en mi confinado ser cierto sentimiento de rabia y decepción. Aunque teniendo en cuenta la línea editorial del Diari Ara en temas educativos lo mismo no debería sorprenderme demasiado. No quisiera personalizar las siguientes líneas en la figura del señor Aragay, el cual se ha mostrado de lo más educado en el debate en las redes sociales. Lo digo sin ironía alguna. Por eso, por no personalizar, digo, hablaremos de "el autor" para así referirnos a todas aquellas voces que en los últimos tiempos usan los argumentos empleados por el director adjunto del Ara emplazándonos al "esfuerzo veraniego docente".

Primero, presentamos la tesis de "el autor". Aragay viene a decir que este verano nos toca a los maestros arrimar el hombro. Como tenemos (los de la pública) trabajo asegurado, sueldos dignos y mucho descanso ("no solo durante los meses de calor"), considera que este verano deberíamos sumarnos a la causa para echar un cable a las familias y, sobre todo, a las criaturas que lo están pasando peor.

"El autor" olvida que un porcentaje importantísimo de trabajadores de la escuela pública son interinos y viven en una situación de precariedad importante. Dan tumbos de centro en centro, NO tienen trabajo asegurado y pueden ser enviados muy lejos de casa de un día para otro.

"El autor" olvida también, o desconoce (casi es peor), que los docentes estamos trabajando duro estos días. Ayer sábado a las 8 de a tarde estaba resolviendo dudas a mis estudiantes de segundo de bachillerato. Y yo, como comprenderá Ignasi, no soy ninguna excepción. De hecho, hoy me tocará conectarme un buen rato para preparar la semana que entra, devolver unas tareas y acabar de organizar unos materiales. No lo digo con pesadumbre, ni con el afán de colgarme no sé qué medalla. He desarrollado muchos trabajos (algunos no demasiado agradables) a lo largo de mi vida como para no sentirme un auténtico privilegiado por realizar la labor que puedo ejercer hoy en día. Además, tampoco quiero darme aires de grandeza ni sobrevalorar nuestro trabajo en estos tiempos complicados. Soy consciente que nuestra labor, siendo importantísima, queda relegada a un segundo plano por la ejercida por otros colectivos que están en primera línea ofreciendo servicios esenciales. Pero de ahí, a dar la sensación de que desde la escuela no se está trabajando o de que somos auténticos privilegiados hay un trecho inmenso. Nos ganamos el sueldo como cualquier trabajador que se precie.

"El autor" no sabe, o no quiere saber (casi es peor, again), que esta circunstancia horaria no es excepcional en tiempos de confinamiento. Quiero decir, es cierto que con la nueva situación nuestro horario ha saltado por los aires. Pero no lo es menos que esto no es nada extraño, es una característica inherente de nuestra profesión. Cuando accedo a trabajar en un centro de enseñanza lo hago sabiendo las condiciones laborales de trabajo, horarios y sueldo. Si me las cambian a mitad de la partida lo mínimo que espero son argumentos sólidos y propuestas con sentido, no generalidades banales e incoherentes.

"El autor", como es habitual, no precisa en qué va a consistir ese "verano educativo". Y esto es un hecho común entre las propuestas de este tipo. Que alguien concrete, por favor, quién va atender al alumando, en qué condiciones, qué planes se van a desarrollar, cómo se va a compaginar eso con la planificación del siguiente curso, en qué espacios, con qué recursos... Dando respuesta a todos estos interrogantes lo mismo nos podemos sentar a hablar.

Y, por último, considero que "el autor", antes de analizar la llegada de "la hora" de otras profesiones, podría reflexionar sobre si no ha llegado "la hora" de la suya, del periodismo (mi vocación frustrada, por otra parte).  Y es que lo mismo ha llegado la hora de hacer un periodismo serio y riguroso, que afronte los debates de manera sosegada y responsable. Que aporte análisis y puntos de vista amplios y con recorrido. Vamos que lo mismo "ara també és l'hora del periodisme".




jueves, 16 de abril de 2020

Movimiento en la formación de personas adultas: 8 conclusiones del primer educhat

Estas semanas está habiendo movimiento importante en la comunidad de docentes de formación de personas adultas. La semana pasada realizamos un encuentro virtual entre varios docentes de la etapa (aunque un servidor está en "excedencia") sobre los retos a los que los centros de formación de personas adultas se enfrentan en la actualidad. Fueron cerca de dos horas de charla on line que más de treinta personas siguieron en directo haciendo aportaciones de verdadero interés. Si eres docente de formación de personas adultas (o de cualquier otra etapa, los contenidos debatidos en muchos casos son totalmente transferibles a otros ámbitos de la educación) puedes ver la charla más abajo.


Por otro lado, hace unas horas hemos llevado a cabo desde @fadultos el primer educhat (#fadultoschat1) sobre educación de personas adultas. La idea era debatir sobre los siguientes ejes...
... ¡y vaya si lo hemos conseguido! 75 participantes y más de mil tuits en la hora escasa de debate. Aquí tienes acceso al debate (casi) completo (ver cadena de tuits).

No obstante, me gustaría resaltar 8 grandes conclusiones que un servidor extrae de ambos encuentros.
  1. La clave, ahora mismo, está en el acompañamiento al alumnado. Lo académico es secundario. Se trata, pues, de estar ahí para ofrecer el apoyo necesario a las familias que se dirigen a los centros. Y, eso sí, cuando las circunstancias lo permitan, profundizar en el aprendizaje con las estrategias y recursos que tengamos a mano. Pero lo primero es lo primero: toca apoyar.
  2. La diversidad de situaciones y de casuísticas que tienen lugar en los centros de adultos no es óbice para que las administraciones no aborden la problemática de los CEPAS de una manera integral, ofreciendo respuesta a las distintas realidades. Una vez más, la práctica totalidad de las administraciones se ha olvidado de la situación de los centros de adultos.
  3. La brecha digital está castigando especialmente a los centros de adultos, sobre todo a las personas de mayor edad. Aunque no únicamente. El colectivo inmigrante también sufre una brecha que, no lo olvidemos, tiene mucho de desigualdad socioeconómica. Las administraciones tienen tarea, pues, también en ese campo.
  4. Trabajar con el entorno va a resultar fundamental para dar respuesta a las necesidades de la comunidad educativa en los centros de adultos. El trabajo transversal con ayuntamientos e instituciones va a ser un asidero clave para resolver situaciones ciertamente comprometidas con el alumnado adulto.
  5. Debemos poner en el punto de mira lo digital. Esta crisis ha puesto de manifiesto la existencia de centros (y docentes, si se me apura, de "dos velocidades). Hay que estar preparados para ofrecer altenativas on line, aunque sin olvidar que hablamos de centros presenciales y que la verdadera fortaleza de los centros de adultos se halla en el contacto con las personas e instituciones del entorno,
  6. Mejor trabajar en equipo que ser un francotirador docente, un forajido. El trabajo en red siempre ofrece mejores resultados que la suma de trabajos individuales. Para ello, propongo directrices muy claras y una planificación ambiciosa pero pragmática desde los equipos directivos.
  7. Los docentes de la educación de personas adultas (y de cualquier etapa, de hecho) debemos dar un paso al frente. No siempre la pelota está en tejado ajeno. Esta situación de crisis ha puesto de manifiesto las carencias que tiene el sistema, pero también las nuestras como docentes. Se trata, pues, de un momento excelente para analizar nuestra práctica y mejorar como profesionales.
  8. Hay ganas de marcha. En la educación de personas adultas se detectan muchas ganas de crear red y de compartir el trabajo realizado (y el que está por venir). Pues eso, ahí estaremos a título personal y como @fadultos. Sin duda.
Seguro que tú has sacado tus propias conclusiones. Te animo a dejarlas aquí en el apartado de comentarios o a compartirlas en #fadultoschat1 en Twitter. ¡Un abrazo!


sábado, 11 de abril de 2020

8 tipos docentes que han surgido durante el confinamiento (y alguno más, a petición popular)

La crisis del coronavirus ha puesto a todo el sistema de vuelta y media. No hay sector que no haya sufrido las restricciones del confinamiento (ya sea por exceso o por defecto) y, en este sentido, la educación no ha sido ninguna excepción. Del análisis y experiencia personal en las redes a lo largo de estas últimas semanas, me atrevo a elaborar 8 perfiles de tipos docentes que han surgido durante el confinamiento. Vamos a ello.

Los primeros días-semanas fueron las de los docentes motivados. El docente motivado es una especie que se hace fuerte ante la incertidumbre. Fueron los primeros en innundar las redes con mensajes positivos, compartir sus elaborados materiales, pintar arcoiris por doquier y afirmar insistentemente que todo iría bien. Últimamente se les ve actuar con cierta pesadumbre y desespero, cierto. Aparecen despeinados y en pijama en sus últimas selfies pero, qué queréis, mantener la motivación en picos tan altos durante más de un mes es tarea casi imposible incluso para un verdadero docente motivado.

Esos primeros días también fueron ecosistemas cómodos para el docente descreido. El docente descreido no pone en valor la opinión de las autoridades médicas ni de las decisiones políticas. Él sabe que todo esto es un invento de China (o de Trump, o de China y Trump) para acabar con la hegemonía mundial de Estados Unidos (o de China, o de Estados Unidos y de China). Que no le engañan... Fácilmente identificable por sus perpetuas críticas a políticos, periodistas y cualquier autoridad que se precie.

Un tercer tipo es el docente solidario. Siempre dispuesto a ayudar y a dejarse la piel, el docente solidario te va a ofrecer su ayuda incondicional, sus trabajos y recursos varios y hasta su hombro para llorar en él. No habrá día que no tuitee o postee su voluntad de ayuda para con la comunidad universal y para con la docencia, en particular. Solidarízate con él/ella y déjate ayudar, anda, le vas a hacer un favor.

El docente desaparecido es el cuarto fenotipo descubierto. Se trata de una categoría identificada, como puedes imaginarte, por su ausencia. Igual que en el centro, claro. ¿Sabes ese docente que desaparece en la guardia, salida y/o tarea compartida durante el curso? Pues igual ahora. No lo busques en las redes porque no, te aseguro que no lo vas a encontrar.

El videoconferenciante docente sería el quinto modelo identificado. Jitsi, Meet, Zoom... no hay aplicación de videoconferencia que se le resista. A lo largo de las últimas semanas ha hablado más con su alumnado que con los familiares con los que se encuentra confinado a los cuales, por supuesto, también se dirige mediante videoconferencias de habitación en habitación. Desde aquí solicito especial atención para con este tipo de cara a los próximos meses. Y es que, viviendo como pez en el agua en el mundo de la docencia on line, al videoconferenciante docente la vuelta a la presencialidad le va castigar de lo lindo...

Otro tipo son los docentes en formación. Son gentes comprometidas e implicadas que, disfrutando del tiempo libre de las últimas semanas, han decidido formarse en distintos ámbitos para crecer profesionalmente. Sin duda, docentes muy profesionales y, también sin duda, solteros/as o sin niños y niñas que les entretengan con sus adorables travesuras durante todo el puto el día.

Por contraste, tenemos al docente en barbecho. A diferencia del desaparecido, el docente en barbecho sí que se encuentra presente pero ha decidido tomarse estas semanas-meses para oxigenarse. Total, si el curso está perdido. El docente en barbecho va a hacer como ese ciclista reventado que sube el último repecho para dejarse ir cuesta abajo sin pedalear. Pues eso, a oxigenarse.

Y, por último, se encuentra el docente legalista, el cual se preocupa por mantener la legalidad del chiringuito, incluso en tiempos de confinamiento. Los contenidos y la evaluación son los principales caballos de batalla del docente legalista. ¿Cómo dejar de dar contenidos?, ¿cómo dejar de evaluar el tercer trimestre? Si quieres provocar una reacción alérgica de magnitudes colosales en un docente legalista, acerca sigilosamente tus labios a su oído y susúrrale suavemente las siguientes palabras: "aprobado general"... Vas a ver lo que es bueno. Además, según @aquímonroy, el docente legalista está preocupadísimo/a por no usar ninguna aplicación que no haya implementado su propia administración. Como las de la administración no funcionan y hasta el mail es pecado, este tipo de docente no tiene contacto con su alumnado pero, eso sí, es muy legal.

Pues estos son los fenotipos que un servidor ha encontrado. Seguro que vosotros habéis detectado alguno más. ¿Alguien se atreve a seguir con la clasificación?

PD.: viendo lo brillante de vuestras sugerencias, las voy incorporando al artículo.

  • El docente renacido/desaparecido (por @Jaimejoalon): el que en el instituto no se relaciona, se escaquea, pasa de todo... Y ahora no para de participar en el grupo de WhatsApp, de mandar correos por doquier, de preocuparse por la legalidad... Especie poco común, por otro lado.
  • El docente analógico (por @mizqart): "pues yo no tengo Internet en casa, que me lo pague la Consejería; pues yo no tengo ordenador en casa, que me lo dé el colegio; pues yo no tengo smartphone para la app del centro, que me las envíen por correo postal".
  • El docente liante (en honor a @diegoredondo13): que no solo no tiene suficiente con el trabajo extra generado por la nueva situación, sino que además encuentra tiempo y ganas de liar a los amiguetes en mil y un saraos educativos.
  • El docente veleta (por @alecava2001): Indica la dirección de lo que se puede hacer, pero no se mueve de su sitio.
  • El docente jubilado (por y en honor a @peralias):  aquellos docentes que nos hemos reactivado y hacemos clases virtuales con nuestros nietos y sus amigos, una gran experiencia durante el confinamiento que nos tiene activos en nuestra vocación docente.
  • Los docentes New Age (por @followero): variantes del motivado, que se relacionan con su alumnado a través de montajes de vídeo preciosos a los que atribuye verdadero poder sanador del tremendo estrés de los pobrecitos nenes y arrastran al resto del claustro para hacer sus vídeos.
  • El docente superempático (por @followero): que no manda actividades aunque el niño, aburrido como una ostra, se las pida, pero que mantiene su acompañamiento haciendo vídeo-quedadas con los alumnos. Con los que tienen internet, claro. 
  • El docente autoinmolado (por @followero): que si antes trabajaba 10 horas, ahora trabaja 15 haciendo vídeos didácticos en la vana esperanza de que los alumnos vean en esto una oportunidad, no una crisis.
  • MI FAVORITO, el docente bloguero 🙋 (por @jordi_a): no se sabe qué hace salvo escribir en su blog sobre lo que hacen los demás docentes, a menudo para criticarlos, a veces irónco y divertido, otras amargo.
  • El docente desconcertado (por @salvaoret): que hace lo que puede.
  • El docente alquimista (por @eztabai): siempre buscando la piedra filosofal, experimentando cada día, mezclando técnicas, experiencias que recoge de Twitter, consejos de amistades, propuestas del alumnado, mezclando, aleando, uniendo reactivos, exponiéndose a explosiones varias.
  • El docente bombero o apagafuegos (por @joanpadros): docente metido a tareas directivas (que quién le mandaba a él) que se pasa el día intentando descifrar los enigmáticos códigos que envia la administración y resolviendo los pollos que le montan algun@s compañer@s de claustro. 


jueves, 9 de abril de 2020

Lo que de verdad importa: la situación de los sanitarios ¡Denuncia!

Comparte un amigo por whatsapp ,el comunicado publicado ayer por el comité de empresa del hospital de El Vendrell, hospital de referencia de nuestra zona de residencia. El documento muestra a las claras la situación límite que está viviendo el personal sanitario en esta localidad en concreto pero seguro que también a lo largo y ancho del país: sin controles ni prevención en condiciones y sin material de protección para hacer frente a la atención a un volumen de población creciente además durante estos días de Semana Santa (quedaos en vuestra puta casa, de verdad). 50 profesionales están de baja y, si no cambian las tornas, el número se va a ir incrementando.

Está en catalán, pero se entiende a la perfección. Os invito a leerlo (clic en la imagen).




El documento acaba así: "Nosotros no os abandonaremos, no permitáis que nos abandonen a nosotros". Pues eso, comparte, denuncia, protesta... No lo podemos permitir ni lo podemos normalizar. Cuando todo esto acabe va a llegar el momento de que nos pongamos las pilas y salgamos a apretar para que desde la política se priorice lo verdaderamente importante. ¡Un abrazo a todos los que estáis trabajando fuera de casa estos días y, sobre todo, a los sanitarios!

domingo, 5 de abril de 2020

Algunas propuestas desde la trinchera para el tercer trimestre (modestia aparte)

Leo últimamente en las redes reflexiones varias acerca de si el curso está perdido o sobre la dificultad para encontrar motivos o líneas de trabajo para los meses que nos esperan por delante. Servidor está planificando la vuelta a las aulas (es un decir) para después de las vacaciones de Semana Santa (en breve publicaremos post al respecto) y, personalmente, creo que hay muchos alicientes para retomar el trabajo después del receso vacacional. Es obvio, que en los centros educativos de toda España encontramos situaciones de lo más diversas. Mientras que algunos contextos han soportado perfectamente el test de estrés que ha supuesto el confinamiento, otros todavía están noqueados intentado entender de dónde ha venido el gancho que les ha llevado a dar de bruces con la lona.

Sea como sea, creo que no podemos hablar de curso perdido. Ni mucho menos. Con dos tercios del curso escolar cumplidos, considero que el año ha dado bastante de sí, al menos a nivel personal. Y no olvidemos que nos queda por delante, sin duda, la parte más difícil y compleja pero, por qué no decirlo, también más interesante del curso 2019-2020. En fin, que buscando motivos para volver al tajo en unos días se me ocurren cuatro grandes líneas de actuación a desarrollar desde el ámbito escolar. Me temo que no invento la sopa de ajo, pero en estos tiempos de incertidumbres no estaría mal tener claras cuatro ideas bien definidas para desarrollar nuestra labor a lo largo de los próximos meses de manera coherente.

En primer lugar, centraría los esfuerzos de todo el claustro en el acompañamiento del alumnado. Con esto no me refiero simplemente al hecho de estar en contacto con él para enviar tareas de cada materia más o menos de manera puntual. Que también, claro. Se trata, a mi modo de ver, de acompañar no solo el aprendizaje, sino también el cuidado emocional de la chavalada y, de paso, también de las familias. Podemos hacer lo que podemos hacer. Los medios que tenemos son limitados, pero con una buena coordinación en cada equipo docente y un buen trabajo de tutoría deberíamos tratar de estar lo más cerca posible de las familias. Me consta que es la línea de trabajo de la mayoría de centros. Pues vamos a reforzarla y a mantenerla.

En segundo lugar, resulta fundamental recuperar al alumnado "desconectado", sobre todo a aquel que lo está por culpa de la brecha digital. Muchos centros no tenían controlado este aspecto. Bueno, pues esta crisis nos va a permitir solventar esta situación, al menos a nivel de detección de situaciones conflictivas. Me imagino que todos los centros educativos estarán poniéndose a ello. Luego está cómo vamos a afrontar esas difíciles circunstancias de trabajo. Seguramente la respuesta venga desde la coordinación de la comunidad educativa en su conjunto. Si las administraciones educativas autónomicas no dan señales de vida en este sentido (está pasando), una vez más será comunidad educativa local la que deba encontrar soluciones para afrontar la crisis. El papel de los ayuntamientos, en este sentido, será fundamental. Me consta que muchos ya se están organizando para ofrecer el apoyo necesario. Por otro lado, también está el alumnado "desconectado" pero no precisamente por la brecha digital. Tener Internet en casa puede permitirte seguir los estudios en línea o marcarte un 24/7 de Fornite perpetuo. El apoyo de las familias en este sentido va a resultar fundamental para reconducir determinadas situaciones. Y por último tenemos la peliaguda cuestión de la atención a la diversidad, donde se nos complica todo exponencialmente. Dotar de los recursos humanos y de una organización coherente con las necesidades de cada centro no me parece una idea desdeñable, precisamente. Se dice pronto, lo sé. Pero de momento es lo que hay...

Otra línea de trabajo fundamental, a mi modo de ver, resulta la planificación de las propuestas educativas a desarrollar. Las tareas, vamos. Obviamente, aquí va a depender de la organización de cada centro. Propongo, en la medida de lo posible, coordinación entre equipos para no saturar al alumnado y para que las actividades sean coherentes tanto en volumen como en objetivos. Por otro lado, los docentes debemos adaptarnos a un nuevo esquema de trabajo donde se ha eliminado el componente presencial. Tengamos ello en cuenta para elaborar nuestras propuestas. Personalmente, considero que el contexto actual proporciona infinitas oportunidades para ligar el trabajo curricular con la realidad que estamos viviendo. No sería mala cosa, a mi modo de ver, realizar un esfuerzo de diseño en este sentido.

Y por último, me centraría en la planificación del siguiente curso. Como decía más arriba, este curso nos ha noqueado como sistema educativo. De aquí en adelante se abre un panorama de incertidumbre que nos va a obligar a trabajar en nuevos escenarios hace semanas imposibles de imaginar por muchos. Parece evidente que el componente tecnológico va adquirir una dimensión fundamental. Habrá que organizarse teniendo en cuenta todo el aprendizaje adquirido a lo largo de estas semanas (y el que vendrá, por supuesto).

Vaya, que mucho rollo para explicar lo que dije hace unas horas en Twitter. Por cierto, muchas gracias a @daniel_durantes por abrir el debate (seguramente sin voluntad de ello):
PD: Puntualización, no hablo de las administraciones educativas porque están, a mi modo de ver, todavía más noquedas que los centros y que el profesorado. Llegado el momento, considero que nos va a tocar arremagarnos y saltar al barro para exigir soluciones a muchas de las situaciones que estamos viviendo a lo largo de las últimas semanas. Pero eso, cuando todo esto pase (eh, Pac?) ¡Un abrazo y ánimo para estos días!


domingo, 29 de marzo de 2020

A vueltas con las vacaciones docentes de verano (esta vez ya en marzo): 6 consideraciones

Pues ya ha empezado el debate sobre las vacaciones docentes. Este es un tema que cada curso escolar aparece en la agenda mediática pero, en esta ocasión, el coronavirus de marras ha tenido la gentileza de servírnoslo antes de finalizar el primer trimestre del año. Sí, señores y señoras, estamos en marzo y ya se habla de las vacaciones escolares de verano.

Es cierto que el calendario escolar de este año ha saltado por los aires. Hace más de medio mes que estamos readaptando el modelo a una situación totalmente nueva. Además, el panorama no tiene pinta de volver a la normalidad en el corto y medio plazo, por lo que resulta normal (hasta sano, diría) que debatamos sobre cómo queda el calendario final y cómo nos adaptamos organizativa y temporalmente a esta situación.

No obstante, surgen voces (aquí un ejemplo) que proponen una extensión del curso escolar hasta el mes de agosto. Incluso se plantea la vuelta al curso siguiente para el 1 de septiembre. También se plantea el trabajo voluntario para hacer frente a esa ampliación del calendario. El argumento es, en este caso, que como hay sanitarios voluntarios haciendo frente a la crisis, cuando llegue verano estaría "bien que hubiera docentes voluntarios para poder aplaudirlos". 🙈

Con todo el respeto del mundo, aquí van 6 consideraciones por las cuales me parece que la simple idea de alargar el curso escolar es un absurdo y un sinsentido:
  1. Recuerdo que durante esta crisis los docentes estamos trabajando: no sé si trabajamos más (piensen, eso sí, lo que supone cambiar de un modelo de atención presencial a la situación que tenemos ahora), pero seguro que menos no. Como en todos los gremios, habrá figuras que no estén dando un palo al agua pero, como no podría ser de otra manera, la mayoría del cuerpo docente está cumpliendo su jornada laboral para atender de la mejor manera a su alumnado. Otra cosa es que a veces nos equivoquemos, pero eso es otro cantar y otro debate que ya hemos tenido por aquí.
  2. Recuerdo que durante esta crisis los docentes tambén estamos confinados: como todo el mundo, por supuesto. También nos contagiamos, así como nuestros familiares y sufrimos el mismo estrés por la situación que el resto de los mortales. Así pues, esta crisis también tiene un impacto en nosotros como en el resto de la población. Y es que uno tiene la sensación de que flota en el aire la idea de que estamos en casa tranquilamente y que cuando todo esto acabe, estaremos frescos como una rosa para afrontar un curso hasta agosto.
  3. Recuerdo que los centros donde trabajamos no están adaptados al clima de los meses de verano: he leído por ahí que eso no es una excusa, que con un buen ventilador y actividades al aire libre tema solucionado. Quiero ver yo esos "buenos ventiladores" instalados y esas actividades al aire libre (serán en la sombra) en los meses de verano. Sinceramente, todo aquel que se haya puesto delante de 30 alumnos (soy generoso) una sexta hora de cualquier día del mes de junio a intentar trabajar entenderá perfectamente lo que pasa por mi cabeza cuano leo según que cosas.
  4. Recuerdo que los cursos no se preparan solos: que a los centros públicos llegan profesores nuevos, que no conocen el funcionamientos de los centros, ni al alumnado ni siquiera, en muchos casos, las materias y o cursos con los que van a trabajar. Pensar que se puede abrir un curso escolar al alumnado el día 1 de septiembre sin el necesario trabajo organizativo previo es una clara demostración de desconocimiento de la profesión.
  5. Recuerdo que el trabajo debe ser remunerado (y de manera óptima y justa): la reflexión sobre lo que estamos viviendo con el coronavirus y nuestro sistema sanitario, a mi modo de ver, no es que tengamos que celebrar el heroismo de nuestras doctoras, enfermeras y personal sanitario, en general. Lo que tenemos que denunciar son las pésimas condiciones de trabajo de muchos de ellos y la necesidad de una mejor remuneración, tanto en el presente como en el futuro. No quiero aplausos para los sanitarios, quiero que mejoren sus condiciones de trabajo y sueldos. Igual con otros colectivos, por supuesto. Entre ellos el docente. Por aquí lo he dicho, también.
  6. Recuerdo que las administraciones no demuestran tener un plan de acción: hasta ahora, en mi opinión, la mayoría de administraciones se han visto superadas por la situación. Y que conste que me parece hasta cierto punto normal. Vivimos una situación excepcional. Sin saber cómo vamos a estar en quince días, ¿qué se supone que vamos a hacer durante los meses de verano en las escuelas e institutos?, ¿cómo va a cerrarse el curso?, ¿deberemos hacer tareas curriculares o actividades de dinamización? En fin, sin pautas ni criterios al respecto, la solución de alargarnos hasta agosto huele a parche que tira para atrás.

lunes, 23 de marzo de 2020

Compartiendo algunos proyectos de ciencias sociales #ProfesQueAyudan

Tal y como está el patio y en vista que la situación se va a alargar más de la cuenta, he pensado que la manera que un servidor tiene de contribuir y echar un cable en mi ámbito profesional es simplemente compartiendo aquellos materiales y/o proyectos que hemos desarrollado en clase a lo largo de los últimos años. No están todos los que han sido, claro, pero sí algunos de los más relevantes.

Obviamente, algunos proyectos serán de difícil aplicación durante estos días. Otros, en cambio, presentan una estructura y organización que permiten que el alumnado vaya avanzando de manera más o menos autónoma. En cualquier caso, pueden servir de inspiración para realizar propuestas propias y adaptarlas a la propia realidad de cada docente.

Espero que os sean de utilidad e interés y agradecería vuestros comentarios y/o feedback para mejorarlos y enriquecerlos. Podéis acceder a ellos y usar todos los materiales libremente pinchando en cada imagen. Añado una breve explicación de la idea general del proyecto. Están en catalán pero, vamos, no vas a tener problema en entenderlos. Para cualquier duda o consulta podéis escribir a ramonparaiso@gmail.com ¡Un abrazo y ánimo a todos!
  • Proyecto "Felicidad Interior Bruta": proyecto del área de geografia basado en la creación de un estado siguiendo unas indicaciones específicas. Los resultados fueron sorprendentes, ¡os lo aseguro!

https://docs.google.com/presentation/d/1ckFOHSFV0a-P8zLU5PiB64VBy5O_sd9ub89p7Rju6WE/edit?usp=sharing
  • Proyecto "Ciudadano extranjero": sobre movimientos migratorios. El alumnado analiza el papel de los medios de comunicación en relación con la información de procesos migratorios.
https://sites.google.com/site/ciutadaestranger/

  • Proyecto "Derechos Humanos, imágenes de la tragedia": análisis sobre el incumplimiento de los derechos humanos alrededor del mundo.  
https://sites.google.com/site/elteatredelsdretshumans/

  •  Proyecto "Cazadores de conflictos": análisis y geolocalización de los principales conflictos armados actuales a nivel mundial.
https://sites.google.com/site/esbuscaconflicte/

  • Proyecto "Un paseo por la historia": análisis y creación de materiales para la difusión del patrimonio artístico local.

https://docs.google.com/presentation/d/1FDyzZES_Jne8Ms-psw-dBgGv1CB_gKipxgm7F8DZQKc/edit?usp=sharing

  • Proyecto "Homo mediaticus": análisis y diferenciación entre mass media y medios de comunicación alternativos. 
https://sites.google.com/site/homomediaticus/

  • Proyecto "Mediterráneamente": análisis y contraste entre los dos Mediterráneos, el europeo y el de los migrantes que pretenden llegar a Europa.
https://sites.google.com/site/movmigratoris/

  • Proyecto "Tarraconeando": análisis geográfico del territorio y organización de propuestas de eventos culturales y ruta de dinamización turística.
https://sites.google.com/site/deviatgepercatalunya/

  • Proyecto artístico "¡Esto lo hago yo!": reflexión sobre el arte contemporáneo a partir de un proyecto de creación artística.
https://sites.google.com/site/projectearts/

miércoles, 18 de marzo de 2020

Lo que pone de manifiesto la emergencia del coronavirus en educación (ministra a parte)

Perdón. Estoy pesadete. Pero el confinamiento da para mucho, qué os voy a contar. Hace poco me atrevía con un decálogo docente en tiempos de coronavirus y el artículo me daba para reflexionar sobre el panorama educativo que nos ha dejado el maldito bicho. En estas estábamos cuando la ministra publica esto en Twitter 👇...


... y mi cerebro cortocircuita de manera instantánea. Yo entiendo que un simple tuit no puede condensar la compleja visión estratégica de la política educativa de la ministra, que seguro que la tiene. Lo digo sin ironía, de verdad. Imagino que en este tuit simplemente realiza un comentario sobre lo que ella considera una necesidad fundamental del futuro educativo de nuestro país. Imagino, digo. Ahora bien, se me antoja que no soy el único que, cuando leo según qué comentarios y/o reflexiones sobre las "prioridades del sistema educativo", más todavia si provienen de la ministra del ramo, me echo a temblar. 

Porque, vamos a ver, ¿en serio esta crisis demuestra que necesitamos tener un sistema robusto de educación a distancia? ¿Debe ser esa la prioridad? Siendo una meta loable, que lo es (o no), creo que previamente deben resolverse infinidad de problemas que tenemos los trabajadores de la educación a diario y que, de estar solventados, hubieran permitido una gestión mucho más eficaz de la actual crisis. Vamos con algunos.

Sí, empezamos con un clásico, las ratios. Deberíamos conseguir disminuir la ratio en las aulas para poder realizar un trabajo mucho más profundo y coherente. Imaginad ser tutores de un grupo de 15 alumnos en un contexto de crisis como el actual. Las posibilidades de acompañamiento y de apoyo serían, sin duda, mucho mayores. Pues igual pasa en el día a día. Una tutoría con las ratios actuales se convierte en un ejercicio de supervivencia y de prestidigitación. Y esto es evidente que no debería de ser así.

Luego está el currículum, claro. Se me ocurre que habría que darle un buen meneo. En mi opinión tenemos un currículum extensísimo e inabarcable. Si bien es cierto que hay maneras y maneras de afrontar el currículum desde la labor docente, no lo es menos que una reordenación y simplificación del mismo quizás ayudaría al trabajo en el aula. Leo recientemente sobre la importancia de aprender en profundidad, no en amplitud. Investigadores como Héctor Ruiz Martín señalan que "las bases que unos conocimeintos bien consolidados proporcionan para construir nuevos conocimientos sobre ellos son más sólidas cuanto mejor conectados están estos conocimientos". Esto, por supuesto, requiere de más tiempo del que habitualmente le dedicamos. Y digamos que la estructura del actual currículum académico no contribuye demasiado a ello.

Absentismo y fracaso escolar (o como lo queráis llamar) son otros de los puntos negros de nuestro sistema educativo. Las cifras de alumnado no graduado o que abandona el sistema educativo son más que preocupantes. Según datos del INE, en el año 2018 la cifra de abandono temprano de la educación-formación en España para los hombres (21,7%) es la más alta de todos los países de la UE y casi duplica la cifra de la UE-28 (12,2%). En mujeres, la cifra de España (14,0%) para el año 2018 también es más alta que la cifra de la UE-28 (8,9%), correspondiendo también a España uno de los valores más altos de abandono temprano de la educación-formación, solo superado por Malta (15,5%) y Rumanía (16,1%).

Otro elemento que considero clave radica en el tamaño de los centros. Hay centros que me resultan, no diría ingobernables, pero sí instituciones muy difíciles de dotar de un proyecto y/o personalidad propia (y no hablo de la aplicación masiva de tal o cual metodología). Centros de 5 o 6 líneas, con cerca de mil alumnos y más de un centenar de profesores se convierten en monstruos que contribuyen a despersonalizar la educación implementada en ellos. Pero poco se habla de ello. Podríamos seguir con otros puntos: dotaciones de plantillas, equipamiento e infraestructuras, calendario escolar, selección del profesorado, (inexistencia de un) plan de carrera docente, equipos directivos (melonazo, este) En fin, no sé. Me dejo mil. 

Con esto quiero decir que no podemos permitir que lo impactante de la crisis actual aleje del foco mediático los asuntos verdaderamente importantes panorama educativo. No, la emergencia no pone de manifiesto que necesitemos un sistema robusto de educación a distancia como señala la ministra. Objetivo, insisto, que no es criticable per se. La emergencia pone de manifiesto, en mi opinión, que tenemos un sistema educativo que, mal que nos pese a muchos, se sujeta con pinzas en muchos aspectos, más de los que debería. Y que eso se solventa, no con más tecnología ni formación on line, si no con una buena visión estratégica y planes de trabajo a medio-largo plazo con prioridades y objetivos claros y concisos. Ah, y con inversión, claro. Se dice, pronto, ya lo sé. Pero al menos que no nos la cuelen a las primeras de cambio.


martes, 17 de marzo de 2020

Decálogo docente en tiempos de coronavirus (modestia a parte)

Leo, a mi modo de ver, algunas barbaridades en las redes sociales sobre lo que se supone que debemos hacer los docentes durante estos días de excepcional confinamiento a causa del coronavirus de marras. Si tuviera que definir con tres adjetivos la situación general de mi claustro virtual diría que percibo (un lógico) desconcierto, (una no menos lógica) incertidumbre y (una lamentable) descoordinación. 

Obviamente, también aparecen propuestas bien paridas y que sin duda van a resultar útiles para el alumnado y sus familias pero, me sabe mal decirlo, no sé si estamos dando con la clave del asunto. Huelga decir que se nos da por descontado la mejor de las voluntades y el esfuerzo y sacrificio de la mayoría del cuerpo docente. Faltaría más. Pero me temo que deberíamos tener en cuenta una serie de criterios elementales para afrontar nuestra labor docente desde el sentido común. 

Me atrevo, pues, a intentar un decálogo básico sobre el asunto. Como no quiero enredarme demasiado, intento hacerlo picadito y al lío. Vamos a ello.
  1. Lo primero es lo primero: obviamente, lo académico pasa a un segundo plano. Primero se trata de atender situaciones personales, saber cómo y qué está viviendo cada cual para poder ajustar el posible trabajo que vayamos a programar. Si no sé cómo están mis 200 alumnos pues me parece evidente que no puedo mandarles los ejercicios 5,6,7,8 y 9 de la página 356, la lectura de la página 368 con los ejercicios del 1 al 10 (enunciados copiados, of course) y el comentario de texto de la 370 y decirles que cuentan para la evaluación final de trimestre. No tiene puto sentido. Se me objetará, lógico, que cómo narices vamos a conocer la situación concreta de todo nuestro alumnado. Cierto. Pues eso, seamos flexibles y, a pesar de la planificación, estemos abiertos a modificar nuestras propuestas en base a la realidad ajena.
  2. Dirección marca el tempo: el equipo directivo (en sus múltiples formas, variantes y estructuras) debe coordinar las acciones a desarrollar, el calendario y las propuestas de trabajo para casa. Si cada docente hace la guerra por su cuenta no vamos a ningún lado. Claro que si este trabajo no existe durante el curso, ¿qué esperas que pase en una situación como esta? Proliferan en las redes mensajes de familias quejándose de un exceso de tareas y/o situaciones inverosímiles (decenas de fichas y ejercicios sin sentido, exámenes on line a las 8 de la mañana a chavales de primero de la ESO...)
  3. Manolete, si no sabes torear...: pa que te metes. Si no has hecho una videoconferencia en tu puta vida, no tocas el proyector y el PC del aula ni con un palo y crees que sites es una nueva serie de Netflix, ¿qué pretendes hacer estos días? Relájate. Si tienes tiempo aprovecha para formarte (véase punto 9) pero olvídate de usar estos recursos tecnológicos para trabajar con tu alumnado durante estos días. De hecho, esto conecta con el punto 4.
  4. Haz lo que acostumbras a hacer: llevas, como mínimo, dos trimestres trabajando con tu alumnado de una determinada manera, usando unos determinados recursos y con una determinada dinámica. Pues chico, no sé, lo mismo tiene sentido intentar no cambiar demasiado. Aprovecha los recursos que tengáis entre manos y no experimentes a lo loco. Envía un mail con instrucciones claras y precisas y listo. 
  5. Céntrate en el feedback: (esto debería ser siempre pero) lo más importante, a mi modo de ver, durante estos días va a ser el retorno del trabajo propuesto. No tiene sentido poner mil tareas de las que no vas a sacar ningún provecho (ni tú, ni sobre todo tu alumnado). Prueba a pensar actividades que aporten aprendizaje y a las que puedas dar un retorno coherente y con sentido. NOTA: Ahora bien, si esto no cumple con el punto 4, olvídate... ¡y suerte!
  6. Acompaña: insisto en el tema. Más vale poco y con sentido que mucho y a lo loco. Mejor poner tareas coherentes en volumen y en calendario que freírlos a ejercicios y/o fichas que luego difícilmente vamos a poder corregir. Aprovechemos para estar en contacto, en la medida de lo posible, con el alumnado y las familias y resolver todas las dudas e incertidumbres que existan.
  7. Piensa a medio plazo: es probable que esto dure más de la cuenta. De hecho, es evidente que todo el curso va a quedar alterado por estas semanas/meses de ausencia. Bien, piensa en ello. Ajusta temario, revisa materiales, avánzate a la situación para estar lo más preparado posible. Para bien o para mal, nuestra jornada laboral ha saltado por los aires. Aprovechemos para estar lo más preparados para los nuevos escenarios que seguro vendrán.
  8. Habla con compañeros: con los del Twitter también pero, sobre todo, con los de tu centro. Qué están haciendo, cómo lo llevan, qué tareas han pensado/puesto/impuesto. Cuanta más información tengas mejor vas a poder ajustar lo que pasa en tu parcela de trabajo y con tu alumnado.
  9. Fórmate: ¿el puto coronavirus te ha dejado con el culo al aire en lo que se refiere a recursos tecnológicos? Pues no pasa nada. Lo mismo tu trabajo es cojonudo pero no se adapta a esta situación excepcional. Pues bueno, necesidad detectada. Vamos a ponerle remedio. Fórmate, prepárate pero, eso sí, ahora mismo olvídate de experimentos y haz aquello que sepas.
  10. Cuídate: cuídate mucho, cuida a los tuyos y, sobre todo, ¡NO SALGAS DE TU PUTA CASA!
¡Un abrazo!

lunes, 2 de marzo de 2020

Inmigracionalismo: migrantes y medios de comunicación. Una propuesta de trabajo en el aula.

Estos días proliferan en distintos medios de comunicación imágenes durísimas que muestran los intentos de entrada de colectivos de inmigrantes en distintos puntos de la frontera europea. En gran parte de estas imágenes se atisban dos mundos marcadamente diferenciados. De un lado, personas desesperadas que se lanzan al mar o a las vallas para tratar de acceder a un futuro mejor y, por el otro, la Europa insolidaria que pretende restringir este acceso de una manera a menudo soez e incompatible con la carta de derechos humanos de la que acostumbra a hacer gala. Esa división entre nosotros y ellos y la manipulación respecto a la cuestión migratoria en la que suelen caer muchos tertulianos y medios de comunicación nos ha llevado a querer trabajar el tema en clase de cultura y valores de tercero de la ESO. El objetivo de la propuesta de trabajo era doble. 

Por un lado, analizar el papel y/o enfoque general de los medios de comunicación en la información sobre procesos migratorios. A menudo, la criminalización y el alarmismo presentes en la mayoría de informaciones explican el éxito que determinados discursos racistas pueden tener ante según qué públicos. Por el otro, elaborar propuestas de información alternativas y ricas que comprendan la complejidad del proceso migratorio en toda su extensión. Según estimaciones actuales de la OIM, hay 272 millones de migrantes internacionales en el mundo (equivalentes al 3,5% de la población mundial). Si bien es cierto que el principal motivo de los movimientos migratorios actuales es el trabajo, existe una realidad muy compleja que conviene que conozcamos para evitar clichés y estereotipos muy anclados en nuestro pensamiento.

Con esta idea todo el nivel de tercero de la ESO se ha convertido en un equipo de redacción que, después de elaborar de manera conjunta un formato de entrevista integral, se ha lanzado a entrevistar a personas venidas de fuera (también a españoles que han tenido que migrar en algún momento de su vida) con el objetivo de recoger esas historias de vida. Estamos recibiendo los primeros audios a lo largo de estos días y la verdad es que el trabajo realizado hasta el momento es excelente.

Para llevar a cabo la unidad hemos utilizado materiales elaborados por Red Acoge, una Federación de 20 organizaciones surgida hace casi tres décadas para promover los derechos de las personas inmigrantes que se hallan en España. Hace unos años diseñaron la campaña "Inmigracionalismo", la cual propone una aproximación crítica a las informaciones sobre inmigración aparecidas en los medios de comunicación. Algunos de los materiales de esta campaña han sido utilizados en el desarrollo del proyecto.
Las fases del trabajo han sido las siguientes:
  1. Visionado del vídeo de motivación (no te lo pierdas justo abajo) y debate conjunto.
  2. Análisis del resultado del informe "Inmigracionalismo".
  3. Detección conjunta de malas prácticas y propuestas de mejora en relación con las informaciones sobre migraciones.
  4. Elaboración conjunta del guión de la entrevista a una persona migrante.
  5. Realización de las entrevistas a migrantes (archivos de audio) de manera individual y/o en parejas.

Por si a alguien le sirve de utilidad, adjunto la secuencia de trabajo detallada (pincha en la imagen para acceder al sites).

https://sites.google.com/site/ciutadaestranger/home

lunes, 24 de febrero de 2020

Trincherismo docente (en las redes, of course)

NOTA: Entrada exprés. No tengo mucho tiempo pero me apetecía decirlo. 

En mi centro convivimos más de 80 docentes de distinto pelaje y costumbres. Como os podéis imaginar, entre tal extensa muestra de ejemplares docentes los contrastes de todo tipo son brutales. Dejando a un lado los diferentes caracteres y actitudes ante la profesión, a nivel metodológico la disparidad también es enorme, por supuesto. Los hay que ya se han entregado, si no con pasión, sí con notable implicación a la enseñanza competencial (signifique eso lo que signifique), otros que siguen con prácticas más o menos tradicionales, los que siguen el libro de texto a rajatabla, los que hacen lo que pueden con grupos y equipos de trabajo difíciles de equilibrar... En definitiva, distintas y muy dispares prácticas docentes con, normalmente, un mismo objetivo: que la chavalada aprenda lo máximo posible en las mejores condiciones posibles.

No diré que no haya tensiones entre el claustro. Sería mentir. Que si uno se escaquea las guardias; que si la otra siempre llega tarde; que si aquella me los consiente de más, y no hay quien haga clase después de sus horas; y así hasta el infinito. O casi. Imaginad, ochenta y pico docentes y más de ochocientos alumnos en un centro colapsado a nivel de infraestructuras...

Pero a lo que iba. Entre tanta disparidad y ante tal diversidad de prácticas profesionales nunca, de ningún modo, he vivido la (vamos a llamarle) "tensión metodológica" que percibo en las redes sociales. Últimamente leo discusiones entre docentes en Twitter que me sorprenden por lo alejadas que están de la realidad de mi instituto. Admito que el debate metodológico no es uno de los puntos fuertes de mi centro, pero sí que, como comento más arriba, existen profesionales trabajando de muy diversos modos y esta disparidad no genera, ni por asomo, las tensiones que se derraman por estos lares internéticos.

Obviamente, no pretendo negar que vivimos un momento complicado en el ámbito educativo. El desembarco o, mejor dicho, la puesta en escena de ciertas prácticas metodológicas ha generado un debate mediático que se me antoja muy alejado de la realidad de gran parte de los centros educativos de mi entorno, al menos de los centros públicos. Insisto, no negaré la veracidad de los testimonios de muchos docentes que denuncian sectarismo en algunos  centros educativos por parte de determinados equipos directivos y/o colectivos docentes. Del mismo modo, tampoco negaré la existencia de docentes que torpedean de manera sistemática el desarrollo de planes y propuestas sinceras y bien trabajados destinadas a la mejora de los centros. Sin duda, existe una realidad muy compleja donde tienen cabida todos estos testimonios.

Ahora bien, hay vida más allá de nuestra experiencia. Quiero decir que el ámbito educativo va más allá de mis doce años de experiencia docente. Y de la de mi centro. Y de la de mis ochenta y pico compañeros. Y de la de los "cienes y cienes" de docentes twitteros que campan por la red del pajarito. Quizás tendríamos que relativizar un poco nuestros planteamientos y poner un poco de nuestra parte para entendernos y centrarnos en lo sustancial. Estos últimos días he visto a grandes profesionales de la educación enzarzados en discusiones estériles, casi infantiles, debatiendo la nada y cavando trincheras que, a mi modo de ver, no llevan a ningún sitio. Trincheras amplificadas por las redes que, me temo, no nos dejan en demasiado buen lugar.  

Propongo (ríanse de la ingenuidad de un servidor) un debate tenso si se quiere, pero respetuoso y, sobre todo, centrado en lo verdaderamente importante a mi modo de ver: la Política Educativa (perdón por el tópico) con mayúsculas (recursos, líneas estratégicas, búsqueda de consensos, reducción de desigualdad, etc.) De lo contrario creo que se nos va la fuerza por la boca y lo único a lo que contribuimos es a generar más y más ruido. Y no sé yo si eso nos conviene demasiado...


domingo, 3 de noviembre de 2019

Prisas y recursos en la educación de personas adultas


He tenido la suerte de, a lo largo de las últimas semanas, ejercer como tutor del curso Liderazgo pedagógico para el éxito educativo de todo el alumnado del INTEF. El objetivo básico del curso es ofrecer a equipos directivos (también al profesorado) una serie de herramientas que faciliten la consecución del citado éxito en base a criterios de planificación estratégica. Cabe señalar que gran parte de los «asistentes» al curso son equipos directivos de centros de adultos, lo cual me ha permitido volver a entrar en contacto con la realidad de una etapa educativa que me ha ocupado durante los últimos diez años.

Pero vamos al lío. Una de esas herramientas es la llamada «actividad palanca», sencillamente una acción concreta y específica que pretende promover cambios en relación con los objetivos de mejora previamente seleccionados. En una de las actividades corregidas, el compañero Quim Balaguer, con el cual he colaborado en alguna que otra propuesta (ver aquí), proponía la realización de un curso de pregraduado para aquel alumnado «de cierta edad» (mayores de 40, en general) con un bagaje y/o ritmo de aprendizaje «lento». Sería, interpreto, una especie de «pretemporada» donde este alumnado adquiriría hábitos de estudio y unos conocimientos elementales que le permitirían afrontar los dos años del curso de graduado para adultos con mayores garantías de éxito.

En mis aportaciones a su actividad, yo le sugería que un curso de estas características quizás no sería viable en muchos centros debido a: 1) las «prisas» de gran parte del alumnado por superar el curso (en la gran mayoría de casos los dos años del GES se le hacen eternos, a los cuales habría que añadir un tercero); y 2) la falta de recursos necesarios para sumar un curso de estas características a la oferta de cada centro (horas de formación, profesorado, etc.)

Quim, con mucho criterio, respondía a mis reflexiones con este post que te invito a leer. Me gustaría aclarar algunas de las ideas que subyacen en mis comentarios, no tanto para defender mi postura (creo que coincide en gran parte, si no en su totalidad con la Quim), como para generar debate en torno a la propuesta planteada por él. Como no tengo demasiado tiempo, lo hago «picadito» a partir de varias ideas concretas y, sobre todo, de mi experiencia personal:
  • Existen otras vías para trabajar con ese «alumnado sin prisas». Durante mi estancia en el CFA Dolors Paul, nosotros optamos por «itinerarios lentos» con menos asignaturas y un refuerzo tutorial muy potente, Además, en algunos casos lo combinábamos con formación on-line. No se trata de ninguna panacea pero medidas de este tipo pueden favorecer el seguimiento de este perfil de alumnado con escasos hábitos de estudio y/o conocimientos básicos.
  • Existen otros espacios que podrían servir como introducción y/o refuerzos previos al acceso al GES. Cursos específicos de cultura general, como los propuestos por el propio Quim, o cursos de formación instrumental de niveles avanzados donde desarrollar este trabajo.
  • Es necesario, como venimos demandando desde la formación de personas adultas, la necesidad de repensar el currículum del curso de graduado en educación secundaria para adaptarlo a nuevas realidades y situaciones. Una revisión de esta formación permitiría ajustarla también a perfiles como los apuntados por Quim en su propuesta de actividad. Así pues, hay que seguir presionando a las administraciones educativas de turno para repensar esta propuesta concreta y, en general, toda la etapa formativa ofreciendo espacios formativos más allá de la titulitis imperante.
  • Y, por último, considero que el hecho de que la propuesta resulte «realista» o no va a depender en gran parte de la propia realidad del centro (perfil del alumnado, profesorado, recursos disponibles...) En nuestro contexto, hubiera resultado inviable desarrollar un curso específico de preGES debido a la ausencia significativa de este perfil de alumnado y, sobre todo, de horas disponibles. Ahora bien, cada centro es un mundo y, dependiendo de su realidad, la propuesta puede tener más o menos viabilidad.
En fin, algunas reflexiones al respecto que me encantaría que compartieran el resto de compañeros de etapa. ¿Cómo lo véis? Podéis aportar vuestro punto de vista en comentarios y/o en twitter con la etiqueta #preGES.

Saludos y ¡mil gracias a Quim por iniciar el debate! ;)



lunes, 23 de septiembre de 2019

Algunas ideas prácticas sobre el proyecto de Servicio Comunitario

Después de la buena experiencia del año pasado, este año vuelvo a coordinar el Servei Comunitari de mi centro educativo. Las características del programa de Servei Comunitari (ver aquí) las determina el Departament d'Ensenyament. Se trata de un proyecto, en mi opinión, muy completo e interesante. Básicamente, se basa en que el alumnado de tercero y/o cuarto de la ESO preste diez horas de servicio a la comunidad en su entorno inmediato con el objetivo de fomentar el trabajo en equipo, desarrollar la competencia social y ciudadana y también, de alguna manera, contribuir a dar respuesta a las necesidades emergentes del entorno escolar. El proyecto, además de las horas de prestación del servicio, cuenta con diez horas de formación en centro y se plantea como una propuesta transversal que puede implementarse en varias áreas de conocimiento.

Personalmente, poder dirigir un proyecto así me resulta un caramelo difícil de rechazar. Se trata de una propuesta que te permite ligar lo que pasa en el aula con el entorno inmediato del alumnado, hecho que genera una posibilidades de aprendizaje excelentes. La experiencia del año pasado fue, en este sentido, fantástica, así que esperamos repetirla este año. Eso sí, una vez vivida la experiencia, quisiera compartir aquí algunas ideas por si fueran de utilidad a alguien.

En primer lugar, hay que decidir la temática. Nosotros somos un centro de seis líneas, con lo cual el reto de buscar distintos ámbitos de trabajo es mayúsculo. "Colocar" a 150 alumnos no es tarea sencilla, así que hay que moverse y tirar cables en muchas direcciones. En este sentido, vamos a repetir temáticas, a partir de las cuales desarrollaremos distintas actividades. Aquí van algunas de ellas:

  • Banco de alimentos: campaña de recogida de alimentos para el Gran Recapte y posibilidad de una campaña interna en el centro; recogida de alimentos en los supermercados del municipio, catalogación y gestión de los productos; diseño y ejecución de la campaña de difusión; etc.
  • Atención a la tercera edad: acompañamiento y dinamización en las residencias de la tercera edad; diseño e implementación de talleres tecnológicos para ancianos/as del municipio; encuentro intergeneracional; etc.
  • Acompañamiento en las escuelas de primaria: dinamización de actividades; apoyo en el aula; acompañamiento de proyectos de adaptación de los patios; apoyo a los servicios de comedor y/o de actividades extraescolares; etc.
  • Ámbito mediambiental: diseño y señalización de rutas naturales; mantenimiento de espacios naturales; seguimiento y control de flora y fauna autóctonas; etc.
  • Ámbito del patrimonio histórico-artístico: taller arqueológico en el yacimiento íbero del Fondo del Roig; mantenimiento de espacios patrimoniales; recuperación de cabañas de piedra seca; etc.
  • Proyecto "Hazte donante": diseño e implementación de la campaña de donación de sangre de primavera del municipio.
Partiendo de estos bloques, los alumnos quedarán distribuidos por grupos en uno de ellos para, de este modo, desarrollar los distintos proyectos a lo largo del curso escolar en función de las necesidades y/o características de cada ámbito de trabajo.

Algunas ideas importantes en relación con la organización del proyecto:
  • El proyecto se desarrolla en el nivel de tercero de la ESO, tanto en los grupos ordinarios como en los de Aula Oberta.
  • El equipo docente es uno de los espacios de información fundamentales en relación con el avance del proyecto.
  • Cada grupo desarrolla un ámbito temático. El año pasado cada alumno podía decidir su ámbito de participación y esto dificultó enormemente la programación de las horas de formación. En este sentido, se ha priorizado la gestión del programa. Valoraremos a toro pasado.
  • El proyecto se coordina desde la asignatura de Cultura i valors ètics, aunque se busca el apoyo del resto de materias (siempre ligadas al bloque temático) y, sobre todo, de las tutorías de tercero.
  • Todos los grupos de Cultura i valors ètics (de tercero) los implementa el mismo profesor (un servidor), con lo cual conoce a todo el alumnado implicado en el proyecto.
  • Las horas de formación se intentan ubicar dentro de las horas de Cultura i valors ètics y/o de tutoría. No obstante, si es necesario se pueden programar formaciones vinculadas a las materias relacionadas con la temática del servicio.
  • Las formaciones las desarrollarán, en su mayoría, asociaciones, entidades e instituciones del entorno. La idea es que la chavalada tome contacto con el tejido asociativo y con las problemáticas de su entorno inmediato. Qué mejor manera que vengan sus protagonistas a explicárselo.
  • El contacto con el Ayuntamiento es fundamental. Tenemos la suerte de contar con un Ayuntamiento que nos ofrece apoyo constante, tanto desde el área técnica como política. Volveremos a aprovecharlo.
  • Estamos valorando darle clausura con una fiesta solidaria para ayudar a alguna ONG o asociación local. A ver si lo podemos concretar.
  • El alumnado evalúa el propio proyecto, así como su experiencia a partir de una memoria de actividades.
En definitiva, un proyecto muy vasto y amplio que supone un trabajazo pero, como decía más arriba, ofrece enormes posibilidades de aprendizaje. Aquí van solo algunas de las ideas generales del proyecto. Si tenéis dudas y, sobre todo, propuestas y/o experiencias propias sería genial leéroslas en comentarios. ¡Seguimos!