lunes, 6 de febrero de 2017

Año III and remember

Pues ya hace tres años que publicábamos por aquí el primer post de De vuelta. Desde entonces, casi 200 publicaciones, muchísimas visitas (alucinante la cifra, teniendo en cuenta las expectativas iniciales) y varios centenares de comentarios. Pero lo de menos son los números, claro. Lo más importante, sin duda, es todo el aprendizaje adquirido y, sobre todo, toda esa gente que se ha ido cruzando en nuestro camino y que nos ha ayudado a ser mejores profesionales y, tiraremos de tópico, mejores personas. Pues nada, que seguiremos por aquí algún tiempo más. 

La verdad es que no ha sido un año nada fácil. Es cierto que un servidor ha vivido infinidad de momentos fantásticos, en lo personal y en lo profesional, pero no lo es menos que los malos han sido de los peores que a uno le pueden pasar.  También los buenos, todo hay que decirlo. En cualquier caso, seguir por aquí un año más publicando un post semanal supongo que es una buena noticia. Así pues, para celebrarlo, aquí os dejo algunos de los textos más significativos de estos años (para un servidor, claro). No te cortes en criticarlos (con cariño, eso sí) o en buscar algún otro. Ah, y como siempre, ¡gracias por la lectura!
Y, sobre todo:


martes, 31 de enero de 2017

Asaltantes educativos

Los muros son lo que son, obras de albañilería verticales que cierran o delimitan un espacio determinado. Los hay de todo tipo, condición y materiales, por supuesto. No obstante, su función elemental, sea cual sea su grado de elaboración, es la misma: impedir el acceso o la salida libre de un recinto o espacio en concreto. Metafóricamente, el concepto de muro ya es otra historia. Los maratonianos se refieren al muro como aquel momento, aproximadamente hacia el kilómetro treinta, en el cual los corredores populares piensan que quizá no ha sido una buena idea tratar de recorrer los 42 kilómetros y pico de marras. No existe, en este caso, una barrera real, física, sino que todo está en la mente (y en el organismo, por supuesto), del pobre runner de turno, el cual deberá hacer un esfuerzo por tratar de superar ese angustioso momento.

Ante el muro (metafórico, of course), básicamente, puedes hacer dos cosas: tratar de franquearlo o renunciar a ello. Ambas opciones, con sus matices, significan opciones y actitudes opuestas ante la vida. La primera implica apreciar los obstáculos como retos con los cuales crear y crecer; la segunda, me temo que se trata de una alternativa un pelín menos optimista.

Hay muchas maneras de renunciar a cruzar un muro. Uno puede sentarse contra él y esperar a que, milagro mediante, el muro se derrumbe permitiéndonos el paso. Otra opción es negarse de buenas a primeras a cruzarlo: "nunca nadie lo hizo", "es imposible", "si está ahí, por algo será" son algunas de las frases con las cuales podemos tranquilizar nuestra conciencia ante tal renuncia. Incluso puede ser que utilicemos estas frases como proclamas para convencer a nuestro entorno de la imposibilidad de cruzar el muro. "No lo intentéis, es imposible". Por otro lado, hay gente que tiene un don innato para detectar muros infranqueables en cualquier sitio y momento. Podrían estar en medio de la inmensa estepa americana y seguirían viendo muros y obstáculos insalvables.

Del mismo modo, hay muchas maneras de salvar un muro. Así, por ejemplo, se puede cruzar por la puerta (es raro que no haya ninguna), o se puede abordar de manera salvaje e inconsciente. También puede intentar escalarse o excavar un túnel por debajo, al modo del cine carcelario más clásico. Puede abordarse de manera individual o cooperando con otros, incluso se puede derribar a lo buldócer, esto es, a saco. No obstante, sea cual sea la estrategia seleccionada, intentar salvar el muro lo convierte automáticamente en un reto, en un objetivo. Así pues, podemos equivocarnos en la elección del modo, pero querer pasar al otro lado ya implica la voluntad de movernos, de buscar alternativas para cambiar de escenario.

Supongo que hay quien nace predispuesto a saltar un muro tras otro y quien prefiere mantenerse a este lado de la tapia. Hay gente para todo, claro. Eso sí, no podemos permitir que los muros nos paralicen y nos inmovilicen para siempre en nuestro espacio particular, más todavía en un contexto tan lleno de obstáculos como es el ámbito educativo. Así pues, es genial estar rodeado de gente dispuesta a escalar y saltar muros, por muy altos que estos sean. De vez en cuando nos pegamos algún que otro porrazo, pero el aprendizaje es tal, que volvemos a la carga con el siguiente. Quizá llega el momento de actualizar el currículum para proclamarnos auténticos asaltantes educativos profesionales. Y tú, ¿(a)saltas o no?


martes, 24 de enero de 2017

Educación en venta: "Me lo quitan de las manos"

En una era en la que se comercializa con todo (y cuando digo todo es todo) me temo que la educación no es una excepción. No se trata de ponerse estupendamente progresistas simplistas y negar al ámbito educativo la capacidad de generar espacios de negocio. Nos gustará más o menos, pero es lo que hay. Vivimos en una sociedad de mercado en la cual la educación supone un gran pastel de millones de euros en posibles beneficios. No parece casualidad, pues, el desembarco (al olor de la sardina) de grandes multinacionales en el sector de la educación. Si bien es cierto que esto no es novedad, de un tiempo a esta parte uno tiene la sensación de que este "mercadeo educativo" se ha intensificado de manera notable llegando a producir extraños compañeros de viaje e impregnando todos y cada uno de los niveles del entramado educativo.

Ya no nos sorprendre (o casi) ver a bancos y cajas impartir educación financiera en los centros educativos, o ver a grandes compañías del sector de las telecomunicaciones promover y dirigir sin reparo alguno proyectos de innovación educativa. La última tendencia, aunque quizá tampoco sea tan novedosa, parece la creación de un modelo de "star-system docente" donde (seguro que grandes) profesionales se ponen al servicio de tal o cual empresa y grupo editorial para vender libros-métodos-modelos de negocio a veces totalmente alejados del mundo educativo.

Es genial (imprescindible, diría) que profesionales del ámbito salgan del aula para dar a conocer ya sea su práctica docente, colectiva e individual, bien su experiencia con modelos de gestión que puedan inspirar y ayudar a otros compañeros y centros. Quien dice salir del aula, dice publicar libros, conceder entrevistas, participar en foros... Hacerse presentes, vaya. Y, todo sea dicho, deben cobrar por ello, faltaría más. Cuando viene un tallerista a nuestro centro, además de agradecérselo públicamente nos gusta pagarle por el trabajo, por supuesto.

Por otro lado,  resulta también muy interesante abrir la puerta a ideas y propuestas de otros ámbitos profesionales, ajenos aparentemente al mundo educativo. La escuela y el mundo de la educación en general deben estar en contacto con infinidad de agentes que forman parte de nuestra realidad cotidiana. Quizá no sea mala idea, pues, recoger enseñanzas y propuestas de otras realidades profesionales como la psicología, la neurociencia, el marketing, el coaching y tantos otros. Además, para nuestro trabajo en el aula y en la gestión diaria, precisamos de un sinfín de recursos y herramientas que numerosas empresas pueden poner a nuestra disposición. Nuevas vías de colaboración que, a su vez, generan nuevas perspectivas y oportunidades de negocio, en este caso bien entendido.

Ahora bien, quizá se nos ha ido un pelín de las manos. Sin ánimo de juzgar a nadie, uno ve ciertas cuentas de twitter y blogs educativos y piensa automáticamente en tiendas de todo a cien. Todo está en venta: desde libros y aplicaciones infinitas, hasta juegos de mesa y manuales virtuales de educación emocional. Los programas de afiliados es lo que tienen. Aunque esto, sin duda, es lo de menos. Solo una pequeña parte de la educación se encuentra presente en las redes sociales. El verdadero problema, quizá, radique en un concepto totalmente mercantilista de la educación, donde los centros compiten por posicionar su marca en el territorio y, sobre todo, donde las administraciones educativas están haciendo dejación de funciones y favoreciendo alegremente la entrada de intereses privados en la educación pública, especialmente en los espacios de formación al profesorado.

En fin, que se nos multiplican los chiringuitos educativos. Y a ritmo frenético, además. El miedo que tiene un servidor es que esta creciente presencia del capital privado en lo educativo debilite a un sector ya bastante castigado por los recortes en los últimos años. Bien harían las administraciones en no mirar para otro lado y en reforzar las estructuras educativas del sector público. Me parece que un sector educativo público fuerte y cohesionado podrá aprovechar mucho mejor los recursos y propuestas del sector privado sin el peligro de generar desigualdades y competencia entre centros. Aunque seguro que hay otras maneras de verlo, claro. ¿Cuál es la tuya?

martes, 17 de enero de 2017

Evaluación en movimiento

No es la primera vez que uno escribe por aquí sobre evaluación. De hecho, es uno de los temas recurrentes de este blog y, lógicamente, no es casualidad. En la evaluación se centran muchos de los posts de De vuelta porque es uno de los temas que más me preocupan y en los cuales, hay que reconocerlo, uno se siente más inseguro. Así pues, por aquí hemos reflexionado sobre modelos de evaluación en ¿Big Mac o Guía Michelin?, Y tú, ¿cómo evalúas?, sobre la (no) autoevaluación del profesorado en ¿Autoevaluqué?, o sobre Juntas de evaluación (y el fin del cante Jondo). En fin, que la evaluación ocupa gran parte de mis (por otra parte enormes) Dudas docentes. 

Y es que en mis clases, de un tiempo a este parte, evaluamos en movimiento. ¿Qué quiero decir? Pues que tratamos de no fiarlo todo a la foto-fija del examen/trabajo final e intentamos que la evaluación sea más flexible, dinámica y, sobre todo, más participativa. Se trata de ceder más espacio al alumnado para promover aquello del "aprender a aprender" y de estar atentos a los procesos de aprendizaje en casi todo momento, no solo al final de cada unidad.  Esto, que hay docentes que lo llevan practicando siglos, uno lo está aplicando en los últimos cursos y los resultados son (moderadamente) satisfactorios. Claro, genera bastante más trabajo pero, en mi opinión, permite una aproximación mucho más real y eficaz a los procesos de aprendizaje de cada alumno/a.

Pero, ¿en qué se concreta todo esto? Básicamente en dos aspectos novedosos respecto métodos de evaluación más tradicionales usados por un servidor tiempo atrás. Por un lado, en el uso de nuevas herramientas de evaluación más variadas y, por el otro, en un enfoque mucho más participativo por parte del alumnado, el cual se ve obligado a tomar decisiones en relación a la evaluación de su trabajo.

Respecto a las herramientas, hemos incorporado el uso de rúbricas de evaluación (¡sencillas!) y mayoritariamente elaboradas por/con el alumnado, el portafolio digital, los diarios de reflexión y de aprendizaje o la coevaluación y la evaluación entre pares, los cuales combinamos también con pruebas de validación más o menos tradicionales (individuales o grupales). Al final se trata de adaptar los mecanismos de evaluación a las nuevas dinámicas de trabajo de una manera sencilla y eficaz. Si trabajamos desde un paradigma que se escapa al modelo tradicional de enseñanza-aprendizaje, no tiene demasiado sentido aplicar estrategias de evaluación vinculadas a tal sistema. En este sentido, no parece mala idea que evaluación y metodología vayan de la mano.

Y en lo que se refiere a la actitud del alumnado ante la evaluación, la idea es que esta sea mucho más participativa, que el alumno deba responder de su trabajo. Además, se pretende también ofrecer espacios para que no solo analice su actividad, sino que también pueda valorar críticamente el trabajo y las propuestas del profesorado. En este sentido, la realización de un diario de reflexión, encuestas de valoración y, sobre todo, las entrevistas individuales son elementos de notable ayuda para fomentar la autocrítica y el intercambbio de información entre alumnado y profesorado.

¿Dudas? Sigue habiendo muchas, por supuesto. Ya hablaremos sobre ellas en futuras publicaciones. No obstante, moderneces varias al margen, creo que evaluar más allá de la foto-fija puede ofrecernos excelentes resultados y, sobre todo, la posibilidad de acercarnos de manera más eficaz y personalizada a los distintos perfiles que, sin duda, pueblan nuestra aula. Seguiremos en movimiento, pues.



martes, 10 de enero de 2017

Hooligans, negacionistas y navajas suizas

Hace unas semanas preparaba unas notas para un encuentro con otros profesores de educación de personas adultas sobre metodologías activas de aprendizaje, concretamente sobre el trabajo por proyectos. Al montar todo el tinglado, reflexionaba sobre el posicionamiento del profesorado, así a lo bruto, respecto a lo que se entiende como metodologías innovadoras de aprendizaje. El adjetivo da un poco de grima, lo sé, pero ya me entendéis: aquellas metodologías que van más allá de la transmisión de conocimientos por parte del profesorado y su evaluación mediante una prueba escrita más a menos tradicional. 

Digo que reflexionaba sobre cómo nos posicionamos ante estas metodologías de aprendizaje innovadoras activas y me salieron tres "especímenes docentes" en función de sus percepciones sobre la utilidad (o no) de tales prácticas metodológicas. Aquí te los dejo y te invito a que completes y/o añadas otros tipos en base a tu experiencia personal.

En primer lugar, tenemos a los hooligans. Los hooligans son fans absolutos de la innovación. No solo no pueden parar de innovar, sino que se encargan de hacerlo público constantemente. Cualquier canal es bueno para iluminar al resto de la comunidad educativa universal con la luz de la innovación. Los reconocerás fácilmente en las redes sociales por su vehemencia y omnipresencia. El ABP, la flipped, la gamificación, la neuroeducación (o cualquier otra práctica molona y moderna) han venido para solucionar los problemas de la educación mundial y los hooligans se van a encargar de que te enteres de ello. No se te ocurra hacer pública tu disconformidad con tal o cual metodología pues corres el riesgo de ser atacado sin contemplaciones por hordas de hooligans violentos que escribirán comentarios desafiantes en tu blog o te enviarán MD amenazadores. Que conste que yo te he avisado.

Por otro lado, están los negacionistas. Los negacionistas, como puedes imaginar, no pueden innovar. Mejor dicho, no es que no puedan, es que se niegan. Pero no se niegan por pereza o por desconocimiento. Se niegan porque no funciona. El ABP (o la flipped, o la gamificación o lo que sea) no funciona en su aula, con sus estudiantes, con su materia, en su centro... Ya se ha probado antes y no funciona. Y si no se ha probado, da igual, no funciona, ellos lo saben. Además, a sus estudiantes no les gusta la innovación, disfrutan y gozan con sus clases magistrales. Nunca se ha documentado un choque en las redes entre hooligans y negacionistas ya que estos últimos no acostumbran a asomarse por "el internet". En los claustros sí que se han producido algunos enfrentamientos y escaramuzas en los cuales la pasión hooligan ha sufrido una derrota sin paliativos ante la condescendencia negacionista. No obstante, se han dado casos de negacionistas contagiados por el espíritu del hooliganismo innovador, aunque sin duda se trata de excepciones que confirman la regla.

Por último, encontramos a las navajas suizas. Las navajas suizas ven cualquier metodología como una oportunidad para conseguir herramientas nuevas con las cuales desarrollar su trabajo. Como buena navaja suiza, intentan incorporar cuantos más gadgets mejor para tener más recursos y más variados. Ese pragmatismo ilimitado les lleva a acumular recursos sin fin. Da igual si usarán tal o cual herramienta, ellas la incorporan y luego ya veremos qué. Las navajas suizas acostumbran a estar presentes en las redes sociales. Admiran en secreto la pasión hooligan pero son incapaces de zambullirse por completo en los procelosos mares de la innovación educativa. Se acercan, pues, con interés manifiesto pero manteniendo claramente las distancias, ¡que ellas no se casan con nadie!

En definitiva, estos son los tres fenotipos docentes que he definido en base a mi experiencia en las aulas y en las redes. Como puedes ver, todo muy científico y documentado. Seguro que tu tienes alguno más, ¿lo compartes en comentarios?

PD. Mensaje para los hooligans: quizá me he excedido un poco con vosotros, así que tenedlo en cuenta en los comentarios al post. ¡Gracias!

miércoles, 4 de enero de 2017

El poder y la alegría de aprender

El poder y la alegría de aprender. Este es el lema propuesto por la Asociación Europea para la Educación de Adultos (EAEA) para el Año Europeo para el aprendizaje de las personas adultas que justo acaba de empezar. Con el objetivo de visibilizar el impacto y los beneficios de la educación de personas adultas, desde la EAEA se invita a organizaciones de todo tipo que trabajen en la educación permanente a sumarse a las celebraciones que se llevarán a cabo por toda Europa durante el año 2017. Una propuesta ambiciosa que supuestamente movilizará a decenas de miles de personas en un gran de número de países.

Pero, ¿es necesario organizar un Año Europeo para la educación de personas adultas? La respuesta es sí, sin lugar a dudas. La educación permanente, a pesar de su importancia y de su enorme potencialidad transformadora, sigue siendo la gran ausente de las agendas educativas de las distintas administraciones de nuestro país. Así pues, la celebración de un evento de estas características puede contribuir a poner en el centro del debate las necesidades de una etapa educativa desatendida y olvidada por unos y otros.

En la celebración de este Año Europeo toma especial relevancia el Manifiesto para la educación de adultos en el siglo XXI. Se trata de un documento publicado por la EAEA y traducido a dieciocho lenguas europeas donde se definen siete ámbitos de actuación en los cuales la educación permanente puede ejercer una notable influencia transformadora en la ciudadanía. Parece evidente que en un contexto tan dinámico a nivel social, económico, político y mediambiental como es la Europa del siglo XXI, la educación de personas adultas puede proporcionar herramientas muy útiles para la adaptación de gran parte de la ciudadanía a estos crecientes cambios. ¿Cuáles son, según el manifiesto, estos desafíos a los que hacemos frente desde la educación de personas adultas?

En primer lugar, hablamos de conceptos tan necesarios en el panorama político actual como los de ciudadanía activa, democracia y participación. La educación permanente puede (y debe) jugar un papel fundamental en la promoción de ciudadanos concienciados, críticos y participativos. De hecho, en no pocos países de Europa (y España es un claro ejemplo de ello) la fundación de centros de adultos ha sido un logro de movimientos emancipadores impulsados desde distintos colectivos. Además, tal y como señala el Manifiesto, existen estudios que establecen una clara correlación entre la confianza en las instituciones y la eficacia política con los niveles de competencias. Cuanto más bajo es el nivel de competencias básicas, más baja es la confianza en las instituciones y, por tanto, más fácilmente estamos expuestos a discursos simplistas y populistas que generan confrontación y conflicto.

Un segundo desafío se establece en el ámbito de las habilidades para la vida de las personas. La participación en programas de formación permanente contribuye a la mejora de las habilidades sociales de las personas participantes. Pero no solo eso. Pueden representar, además, una mejora de las competencias básicas, generar nuevas perspectivas profesionales, promover el aprendizaje de idiomas y de nuevas culturas, establecer estilos de vida más sanos y sostenibles o posibilitar el apoyo de padres y madres a los procesos formativos de sus hijos e hijas. No parece una mala inversión, pues.

Además, la educación permanente contribuye a la cohesión social, la equidad y la igualdad. Siempre se habla de la educación de personas adultas como un espacio de segundas oportunidades. Añadíria de terceras, de cuartas... pero no para el alumnado, sino para el propio sistema. Los países deben dotarse de estructuras educativas que favorezcan la cohesión social y la igualdad y, en este sentido, los centros de adultos pueden jugar un papel relevante en la mejora de las oportunidades de grandes colectivos de personas y en el favorecimiento de su inclusión social.

Un cuarto reto se centra en el empleo y la digitalización. Son numerosos los estudios que establecen una clara correlación entre niveles de formación superiores y tasas de paro más reducidas. Es decir, mejoremos la formación de la ciudadanía para mejorar sus opciones de ocupabilidad. Pero no solo eso. La educación de personas adultas debe ser sensible también a los procesos de cambio tecnológico y, por tanto, promover la competencia digital como una más de las competencias básicas. En un mundo cada vez más digitalizado, la competencia digital se torna requisito imprescindible para un inclusión ciudadana plena. Todo ello, por supuesto, sin abandonar la dimensión social que reclama una sociedad europea en transformación.

Por otro lado, la educación para las personas adultas es una herramienta enormemente eficaz en la gestión de la migración y el cambio demográfico. No solo como proveedora de mecanismos para la formación e integración de las personas recién llegadas, sino también como espacio para la relación intercultural y, por tanto, para el fomento de actitudes de tolerancia y respeto favorables a la integración de los inmigrantes. Además, a nivel demográfico, una formación a lo largo de la vida asegura ciudadanos más activos y sanos a edades avanzadas.
En un contexto energético y mediambiental tan específico como el actual, la educación para la sostenibilidad se convierte en otro de los pilares de la educación permanente. En este sentido, la educación de personas adultas puede aportar interesante información para la promoción de nuevos estilos de vida más sostenibles y creativos.

Por último, el Manifiesto establece que la educación de adultos contribuye al desarrollo e implementación de importantes estrategias en las políticas europeas en términos de crecimiento, ocupabilidad y empleo, innovación, equidad, cohesión social, reducción de la pobreza, cambio climático o ciudadanía activa. Así pues, la educación permanente debe convertirse en un elemento central en las políticas educativas de los países miembros de la UE.

¿Cómo contribuir a la campaña? Pues muy sencillo. Desde la EAEA nos invitan a compartir nuestros eventos relacionados con cualquiera de los ejes definidos por el Manifiesto. La idea es hacer una agenda compartida de actividades para visibilizar el trabajo realizado por los centros de adultos durante todo el año. Para ello se ha creado un hashtag (#YearAE2017), además de otras posibilidades de colaboración.

Animamos, pues, a las instituciones educativas del país a que se hagan eco de esta iniciativa. Invitamos, así mismo, a los centros de personas adultas a aprovechar esta potente agenda europea para potenciar y visibilizar los excelentes trabajos e iniciativas que ya se están llevando a cabo y a generar nuevas actividades y propuestas. De esta manera podremos crear un mapa europeo de experiencias que ponga de manifiesto el poder y la alegría de aprender que constituyen parte esencial del ADN de los centros de adultos. Quizá así 2017 nos sirva de estímulo para recuperar el terreno perdido. Un terreno que ya va siendo hora de conquistar.

Puedes leer más colaboraciones con INED 21 aquí.


viernes, 30 de diciembre de 2016

Crónica de un año que acaba (versión deberes pendientes)

Hace unos días nos pusimos estupendos y publicamos por aquí la Crónica de un año que acaba (versión happy) donde explicamos los distintos proyectos, personales y colectivos, emprendidos durante el año que está a punto de finalizar y que llegaron a buen puerto. La verdad es que ha sido, en general, un año enormemente positivo tanto a nivel personal como colectivo. No obstante, no es oro todo lo que reluce así que toca arremangarse y ponerse el mono de la autocrítica para valorar los "deberes pendientes" del 2016. Ya es una tradición esto de señalar las cosas que no funcionan en mi aula y en mi actividad profesional. ¡Lo mismo hasta nos sirve para mejorar alguna cosa! Así pues, vamos al lío.

A nivel de centro, es cierto que llevamos tiempo implementando propuestas de trabajo de manera transversal entre los distintos ámbitos curriculares. Hemos potenciado la comunicación entre los miembros del claustro y reforzado la figura de los equipos docentes donde intercambiamos información importante sobre nuestro alumnado. Además, desarrollamos propuestas de formación interna de manera periódica. No obstante, el ritmo es lento y todavía nos cuesta crear de manera colaborativa proyectos transversales que impliquen cooperar entre todas las áreas de trabajo. Es cierto que el tiempo apremia pero debemos intentar ser más ágiles en este sentido. Además, todavía debemos superar algunos posicionamientos tópicos en nuestra visión de la relación profesorado-alumnado. En ello estamos. Por otro lado, quizá abordamos más proyectos de los que un claustro pequeño puede hacer frente con garantías de éxito. Así pues, seguramente debemos reorganizar nuestro calendario de actividades y propuestas desde una óptica más realista que nos permita trabajar más desahogados y cómodos. 

En el ámbito del aula, la verdad es que uno siempre tiene dudas sobre distintos temas, especialmente en relación a la evaluación de los proyectos realizados. Unas veces por exceso, otras por defecto, servidor tiene siempre la sensación de no acabar de afinar en este sentido. Es verdad que estamos trabajando nuevas dinámicas evaluativas en consonancia con estas nuevas formas de trabajo más activas. Esto se traduce en el uso de herramientas de evaluación alternativas a las más tradicionales que nos permiten realizar, a mi juicio, una evaluación más completa y rica en la cual el alumnado es sujeto activo de la misma. No obstante, tengo mis dudas sobre su verdadero impacto sobre el aprendizaje del alumnado. Así pues, deberemos ajustar su uso para conseguir una evaluación más dinámica, menos atropellada y, sobre todo, más útil para nuestros estudiantes.

Otro aspecto a mejorar es el de ligar la realidad, el día a día, con los contenidos curriculares. A pesar de tratar de hacer un notable esfuerzo en este sentido los resultados no son siempre los deseados. A veces por escasez de tiempo, otras por dificultad para diseñar planteamientos más creativos e innovadores, no siempre se consiguen propuestas motivadoras que consigan dar respuesta a preguntas que se realizan nuestros estudiantes. Aunque en nuestra descarga debemos señalar que el modelo social que genera los referentes y define los intereses de gran parte de nuestro alumnado tampoco es que resulte de gran ayuda en este sentido. A pesar de todo, no hay excusa, así que habrá que seguir intentándolo.

Por último, seguimos tratando de abrir el centro con diferentes propuestas aunque nos sigue costando "sacar" el aprendizaje y los trabajos realizados al exterior. Muchas propuestas siguen quedándose en el ámbito interno del aula (o como mucho, del centro) y esto, en mi opinión, resta mucho potencial a los proyectos implementados. Enlazar el trabajo en el aula con la comunidad debe ser, pues, otra de las líneas de trabajo a desarrollar en los próximos meses. En este aspecto, tenemos ideas y propuestas que se irán materializando a lo largo del curso.

En definitiva, muchos deberes pendientes y mucho trabajo por delante. Aunque lo verdaderamente importante es tener la fuerza de afrontarlos con ilusión y ganas. Con esta actitud y trabajando en equipo seguro que los resultados más tarde o más temprano llegarán. ¡Seguimos, pues! 



jueves, 29 de diciembre de 2016

Crónica de un año que acaba (versión happy)

Ahora que acaba el año uno no puede evitar echar la vista atrás para hacer balance del trabajo realizado durante este 2016. La verdad es que, como siempre, tengo la sensación de haber dejado muchas actividades y propuestas en el tintero, pero, por otra parte, han sido muchos los proyectos llevados a cabo a nivel personal y, sobre todo, en nuestra escuela. Aquí van algunos de los que considero más relevantes y de interés. Es decir, aquí va la versión guay del 2016. En pocos días espero publicar otra versión menos autocomplaciente, así que perdón por el autobombo (personal y colectivo) que se te viene encima si sigues leyendo.

El año empezó con el Projecte Ocupa't. Preocupados por las altas cifras de paro entre nuestro alumnado y en consonancia con el plan estratégico elaborado por el equipo de centro hace dos años, en enero de 2016 iniciamos el Projecte Ocupa't, un conjunto de iniciativas destinadas a mejorar la ocupabilidad de nuestros estudiantes. Charlas profesionales, visitas a empresas, formaciones y talleres específicos, gestión de una bolsa de trabajo y presentación de recursos formativos y preofesionales de la zona han sido algunas de las líneas de trabajo implementadas. Además, tenemos todo a punto para el desarrollo del plato fuerte del proyecto: un programa de prácticas profesionales insertado dentro del marco curricular del curso de graduado en educación secundaria. Muy buenas sensaciones y muy contentos de acercar nuestro centro de adultos al tejido productivo y empresarial de la zona.

Por otra parte, hemos seguido trabajando en red y aprendiendo de otros centros educativos. En este sentido, participamos de la actividad colaborativa de lectura conjunta de fragmentos de El Quijote promocionada por la Comunidad de docentes de centros de personas adultas, de la cual, además, servidor tiene el orgullo de ser uno de los miembros fundadores. Se trata de un espacio que trata de poner en contacto a profesionales de la educación permanente y la verdad es que en poco más de medio año se han generado dinámicas de trabajo muy interesantes que seguro que tendrán continuidad en el futuro. Además, continuamos con nuestras visitas a centros educativos para aprender de nuevas experiencias de trabajo. Este año visitamos el CFA Can Serra de l'Hospitalet, donde nos presentaron varias propuestas de Aprendizaje Servicio muy interesantes.

Además, a nivel docente, hemos llevado a cabo proyectos muy interesantes en el ámbito de las ciencias sociales. O bueno, al menos a mí me lo parecen. Es un placer ver cómo chicos y chicas deshauciados por el sistema años (o meses) atrás pueden darle un vuelco a la situación y ofrecer dinámicas de trabajo y resultados tan interesantes. Han sido muchos los proyectos realizados así que es difícil destacar alguno. Quizá, por lo que tiene de de denuncia social hacia una situación desconcertante e inadmisible como es el drama de las migraciones en el Mediterranéo destacaría el Projecte Mediterràniament, a partir del cual el alumnado ha creado un mapa colaborativo de las tragedias vividas en el Mediterráneo a lo largo de los últimos meses y años. También ha sido muy interesante el proyecto "Esto lo hago yo", donde un alumnado normalmente muy alejado del pensamiento artístico entra en contacto con los procesos de creación y de análisis crítico del arte. Ensayamos también algunas propuestas de gamificación en el aula con el alumnado como creadores de juegos de mesa sobre el Antiguo Régimen y la Cultura Clásica. En fin, hay más proyectos y propuestas que puedes consultar en nuestro blog de aula.

Y, por último, a nivel personal han sido también numerosas (a veces demasiadas), las actividades desarrolladas: tutorización de cursos de formación en línea; cocreación y dinamización de la Comunidad de docentes de centros de personas adultas, la cual seguirá dando guerra (sin duda) durante el 2017; coredacción de una comunicación con varios compañeros de etapa para el IV Congreso Internacional de Aprendizaje a lo largo de la vida sobre la necesidad de modificar el currículum del graduado en educación secundaria para personas adultas; algunos cursos y propuestas de formación en centros y a compañeros; y todo ello manteniendo con vida el blog con aproximadamente una publicación semanal y todas las interacciones derivadas de ello, además de publicaciones puntuales en otros medios y revistas como INED 21 o El Diari de l'Educació. En definitiva, un montón de actividades en un año, además, de importantes vaivenes familiares con ausencias y novedades igualmente inolvidables.

En fin, lo dicho, esta es la versión happy del 2016. En breve llegará otra algo menos autocomplaciente aunque, siendo sinceros un servidor está más que contento del trabajo realizado y, sobre todo, de los mimbres afianzados para los nuevos proyectos que están por llegar. Así pues, nos preparamos para el análisis crítico de antes de fin de año pero, eso sí, poniendo el valor todo el trabajo realizado durante los últimos doce meses en una etapa educativa, la educación de personas adultas, la cual uno tiene la sensación que poco a poco empieza a recuperar el espacio que merece. Seguiremos, pues, trabajando para ello en la medida de nuestras humildes posibilidades. 


jueves, 22 de diciembre de 2016

Out of the office

Pues nada, desconectamos unas semanas. ¡Nos vemos a partir del 9 enero! Disfrutad mucho estos días de vacaciones. ¡En breve estamos DE VUELTA!

sábado, 17 de diciembre de 2016

Apología de los Centros de Educación Permanente

"Imagínese un centro educativo dónde se permita que aquellas personas que no pudieron estudiar en su momento consigan hacerlo; donde aquellas personas que abandonaron sus estudios consigan culminarlos; donde aquellas personas que no han tenido acceso a las TIC consigan competencia digital; donde aquellas personas que no tuvieron educación lingüística aprendan lenguas extranjeras; donde aquellas personas que son marcados socialmente como "inmigrantes" sean recibidos simplemente como "estudiantes"; donde las mujeres que han tenido menos oportunidades que sus parejas puedan encontrar un espacio de desarrollo y formación; donde aquellas personas que están fuera del sistema económico vean incentivado su espíritu emprendedor.

¿Sabe usted dónde ocurre todo eso? Estas son las funciones de los Centros de Educación Permanente.

Y ahora le hago otra pregunta: ¿cree usted que estas funciones son importantes? Sí. Pues esa es la importancia de los Centros de Educación Permanente.

Sin embargo, tengo la impresión de que no se les da la importancia que tienen; tengo la impresión de que no tienen los recursos que necesitan; tengo la impresión de que no reciben la atención que merecen. Creo que eso dice mucho de nuestro país, no solo desde una perspectiva ética, sino también económica.

Conclusión [tercera]: si queremos cambiar el modelo productivo y mejorar nuestra competitividad y productividad, si queremos fomentar la cohesión social, si queremos mejorar los resultados académicos de nuestros adolescentes, una de las claves es la Educación Permanente. Una sociedad que desatiende la Educación Permanente está olvidando la raíz de su propio bienestar".

NOTA: Fragmento del fantástico libro Propuestas para una escuela del siglo XXI (Catarata, 2012) del maestro Fernando Trujillo. ¡Gracias por poner en valor la Educación Permanente!



martes, 13 de diciembre de 2016

Formación de Km 0

Hace unos días volvimos a hacerlo. Con premeditación y toda la alevosía de la que fuimos capaces, reservamos una aula del centro -estas cosas mejor hacerlas en clase-  y allí que nos fuimos el claustro al completo, decididos a repetir una vez más. Y fue muy bien, la verdad. Fue una horita intensa que pasó volando y de la cual salimos todos la mar de satisfechos. Para los despistados, estamos hablando de formación del profesorado. ¿Qué os pensábais?

Pero no se trata de una formación cualquiera. Como ya comentamos en Formación interna: ¡sí, se puede!, en nuestro centro llevamos un par de años haciendo sesiones periódicas de formación interna y, además, visitando centros de nuestro entorno para descubrir nuevas formas de hacer ante necesidades similares (o distintas, ¡qué mas da!) Al final se trata de hacer trabajo en red, tanto en el propio centro como en la etapa educativa, más si cabe en formación de adultos, donde el olvido administrativo es notorio y palpable. (Véase Profes en red, centros en red: ¿por qué colaborar con otros centros?)

Así que un servidor y una compañera explicamos durante una hora algunos aspectos de nuestro trabajo durante este trimestre: un par de herramientas, algún proyecto y una dinámica sobre la que estuvimos hablando, reflexionando y proponiendo ideas en un excelente ambiente de trabajo. Lo dicho, una hora que se hizo cortísima y que no pudimos prolongar por las cosas de la burocracia...

Y es que cada vez valoro más las experiencias de la gente de mi entorno y de mi etapa. Y especialmente de mi centro, por supuesto. Eso no quiere decir que no me interesen proyectos de fuera, en absoluto, pero conocer cómo trabajan mis compañeras con nuestro alumnado y poder sumar ideas a sus proyectos y actividades (y ellas a los míos, por descontado) me parece una idea de lo más inteligente. Además, este diálogo e intercambio entre el profesorado genera un ambiente que favorece la creación de espacios comunes y el desarrollo de proyectos colaborativos entre áreas, cosa que poco a poco y, afortunamente, se está convirtiendo en una constante en nuestro centro. 

Así pues, desde aquí quisiera destacar las ventajas de la formación de Km 0, la formación entre iguales, la formación con los propios compañeros de centro. En esta época de adoración a los gurús educativos de turno, ¿qué tal si preguntas a tu compañero/a qué hace con su/tu alumnado en el aula? ¡Lo mismo te llevas alguna sorpresa!



jueves, 8 de diciembre de 2016

Este no es otro post sobre PISA

Como intuyo que si estas leyendo estas líneas es que a estas alturas estás harto de la cantinela PISA y de analizar qué cojones narices ha supuesto el último informe para nuestro sistema educativo, aquí te dejo con un poquito de música de la buena. Se trata de la banda sonora del film Into the wild, una de mis películas preferidas, compuesta por el gran Eddie Vedder. 

Pues eso, que te invito a que te relajes un poco y te olvides aunque sea por un rato de excels, gráficos y triunfalismos y decepciones educativas patrias. Lo dicho, ¡que lo disfrutes!





lunes, 5 de diciembre de 2016

¿Por qué es importante la educación permanente?

Vivimos en un mundo cambiante y extremadamente competitivo. Por un lado, tenemos un mercado laboral cada vez más precarizado y complejo, a pesar de que algunos quieran tratar de confundirnos con la fuerza y el peso de los datos macroeconómicos. Los contratos por horas se disparan, mientras que el incremento de los salarios ni está ni se le espera. Trabajadores de todo tipo y condición, más o menos cualificados, nacionales y extranjeros, viven pendientes de una posible llamada que les permitirá echar unas horas para ganarse un jornal que a duras penas les permitirá cerrar el mes de manera digna. Por otro, tenemos un panorama político de lo más desolador. Uno atisba un exceso de intereses partidistas en todo el arco parlamentario (autonómico y estatal, aquí no hay distinciones) y una ausencia prácticamente total de eso que todos llaman "sentido de estado". Y esto parece particularmente evidente en la actitud de unos y otros en relación al (no) pacto por la educación.

Ante este panorama dramático complejo, la educación y la formación se presentan como potentes herramientas de mejora de las perspectivas de futuro del conjunto de la ciudadanía. No solo desde una óptica profesional y laboral, también desde una perspectiva ciudadana y cívica. De hecho, me temo que los tiempos en los que tener una formación superior era garantía de ocupar trabajos dignos pasaron a mejor vida. Así pues, ¿cómo puede contribuir la educación permanente a la mejora de esta situación?, ¿por qué deberíamos potenciar y reforzar el papel de la educación de personas adultas en el futuro?

En primer lugar, porque la educación de personas adultas presenta una enorme fuerza como espacio de segundas oportunidades. Son múltiples los motivos que han impedido que muchas personas desarrollen sus itinerarios académicos personales de manera exitosa. Dificultades familiares, personales, económicas o problemas de salud pueden ser algunos de los motivos que hayan truncado la formación de gran parte de nuestro alumnado. Incluso muchas veces ha sido el propio sistema educativo el que no ha podido adaptarse a las necesidades específicas de estas personas para ofrecerles espacios formativos adecuados a su situación. Así pues, los centros de personas adultas ofrecen una nueva posibilidad de finalizar esos estudios inacabados o, incluso, de ofrecer un giro a la formación realizada. En un contexto donde el 20% de las personas entre 18 y 24 años (2015) han abandonado el sistema educativo de manera prematura, no parece una cuestión baladí.

En segundo lugar, porque está demostrado que a niveles de formación más elevados las tasas de paro se reducen de manera considerable. Un claro ejemplo son los últimos datos de desocupación publicados por el Instituto Nacional de Estadística. El tercer trimestre de 2016 recoge unas cifras de paro de 24,90% para personas con niveles formativos inferiores a la ESO, mientras que esta cifra se reduce al 11,55% para personas con estudios superiores. Además, relacionado con el punto anterior, parece demostrado también que a niveles de formación superiores en padres y madres se reducen las tasas de abandono escolar prematuro. En este sentido, datos del Ministerio de Educación para el 2015 muestran que solo el 3,7% del alumnado con madres con estudios superiores abandona el sistema educativo de manera prematura, por un 41% del alumnado con madres con estudios inferiores a la ESO.

Y por último, porque necesitamos ciudadanos formados y preparados para poder ejercer su ciudadanía desde una posición crítica y constructiva. En un contexto socioeconómico tan complejo y crítico, donde el poder de las grandes corporaciones y del capital se expande a pasos agigantados y parece engullirse cualquier atisbo de resistencia ciudadana, se torna imprescindible ser conscientes de nuestros derechos y empoderar a los ciudadanos para promover su reivindicación y salvaguarda. Y parece evidente que, en este ámbito también, la educación de personas adultas puede jugar un papel significativo y relevante.

En definitiva, tres grandes motivos para animar a las distintas administraciones educativas a potenciar la educación permanente y a promover la educación y formación desde los centros de personas adultas. Seguro que se te ocurren otros motivos, ¿los compartes aquí con nosotros?

Para leer más colaboraciones con INED 21 haz clic aquí.



lunes, 21 de noviembre de 2016

De sorpresas y supervivientes educativos

El otro día tuvimos una nueva incursión de Salvados en el tema de la educación. Por un lado, como han dicho muchos, se agradece que se hable de la cuestión educativa un domingo por la noche en prime time. Mal no nos va a hacer, la verdad. Todo lo que sea abrir el debate sobre el sistema y los roles y papeles de unos y otros me parece que no está de más. No obstante, son programas que me dejan un poco frío. Me pasó lo mismo con la excursión finlandesa de temporadas anteriores. Todo me parece demasiado superficial, simple, sesgado... No sé, quizá sea un tema personal, pero creo que la cuestión es mucho más compleja y que, claro está, seguramente un programa comercial de poco menos de una hora de duración no sería el espacio más adecuado para dirimir estas cuestiones en profundidad. Y que conste que soy un gran fan de Salvados.

Eso sí, me sorprendió ver en las redes sociales determinadas reacciones, sobre todo por parte de docentes de secundaria, ante los comentarios y reacciones del alumnado entrevistado. La mayoría de chicos planteaban su deseo de conseguir un trabajo estable, formar una familia y tener hijos, incluso pasando por encima de sus deseos y motivaciones personales. Así pues, según pude entender, la mayoría planteaba sus estudios desde una perspectiva utilitarista y pragmática: ¿qué opciones me pueden ofrecer un futuro lo más estable posible?, ¿qué estudios pueden garantizarme un trabajo con unos ingresos más o menos fijos? La idea parecía clara: "estudiamos para sobrevivir", "sabemos que con estudios nuestro futuro puede ser algo mejor, así que a por ello". Todo esto, parece, sorprendió a muchos espectadores.

No diré que me parezca la situación ideal, en absoluto. La idea de una juventud soñadora y luchadora que persigue con ahínco y perseverancia sus sueños me parece fantástica, por supuesto, pero creo que, en líneas generales, se encuentra bastante lejos de la realidad (al menos de la de los jóvenes con los que trabajo a diario). Y no les culpo por ello, que conste. De hecho, me parece injusto exigir a esta generación de jóvenes toda una serie de valores y responsabilidades que muchos de nosotros no hemos afrontado, especialmente en los últimos tiempos. Como adultos hemos aceptado pasar por el aro ante toda una serie de injusticias sociales impensables décadas atrás.  La lista de derechos que han sido pisoteados por las administraciones de turno en las últimas legislaturas es tan amplia y evidente que no voy a enumerar ni uno solo. Me temo que nuestra actitud ante ello, en general, ha sido la de la mera supervivencia. Así pues, no entiendo como alguien se puede sorprender de que nuestros adolescente opten por esa misma actitud. Objetivo, sobrevivir. 

Lo dicho, me cuesta entender este doble rasero para con esta generación de adolescentes. Solo puedo comprenderlo desde dos supuestos. Primero, desde la ausencia total de empatía para con ellos, lo cual me parece especialmente triste cuando esta viene por parte del colectivo docente. Y segundo, quizá más grave, desde el habitual complejo de superioridad que tiene toda generación adulta para con sus jóvenes. Y, no sé por qué, pero me temo que los tiros van por aquí...

jueves, 17 de noviembre de 2016

Los 7 retos de futuro de la educación de personas adultas

Iniciamos una serie de colaboraciones con El Diari de l'Educació donde un equipo de profesionales de la etapa reflexionaremos sobre distintos aspectos relacionados con la educación de personas adultas. La serie empieza con un artículo sobre los que considero que serán los principales retos de futuro que deberá afrontar la educación permanente. ¡Te invito a leerlo aquí y me cuentas!


lunes, 14 de noviembre de 2016

Resquebrajando el graduado en ESO: un ejemplo de trabajo en red

En las últimas semanas he tenido la suerte de compartir con un puñado de compañeros la elaboración de una comunicación para el IV Congreso Internacional de Aprendizaje a lo Largo de la Vida. El objeto de estudio ha sido una de las enseñanzas troncales de la educación permanente: el graduado en educación secundaria. Se trata, sin duda, de la formación estrella de los planes de estudio de los centros de adultos. Si bien es cierto que cada centro tiene su propia realidad socioeconómica, me atrevo a decir que una gran parte de nuestros estudiantes acuden a los centros de personas adultas para obtener el graduado en educación secundaria, salvoconducto indispensable (o casi) para prolongar su itinerario formativo y/o para acceder al mercado laboral.

No obstante, siendo una enseñanza como digo troncal, existe una sensación generalizada entre el profesorado de los centros de adultos de que, en muchos aspectos, presenta un notable margen de mejora. Y es precisamente aquí donde entra nuestra reflexión. Después de un proceso de análisis y de trabajo colaborativo, proponemos un decálogo para transformar el graduado en educación secundaria en una formación adaptada a los nuevos tiempos y necesidades de nuestro alumnado. Hemos titulado la comunicación "Resquebrajando el Graduado en Educación Secundaria para personas adultas: propuestas para un nuevo GES". Como puedes ver, las sutilezas no van con nosotros. Si eres profesor/a de adultos te pediría que lo leyeras con calma y que aportes tus ideas (o que critiques las nuestras, faltaría más). Y si eres de secundaria, lo mismo te digo. Creo que muchas de las propuestas son aplicables también en tu etapa.

Aunque más allá de las propuestas e ideas de cambio reflejadas en el documento, su verdadero valor radica, en mi opinión, en cómo han sido elaboradas. Docentes de distintos territorios (Madrid, Cataluña, Baleares) y de centros muy diversos en cuanto a composición y estructura organizativa hemos buscado la manera (¡y el tiempo!) de compartir nuestras inquietudes y reflexiones sobre alternativas a los modelos establecidos, en este caso el del GES para personas adultas. Una propuesta elaborada desde nuestra experiencia que seguro que (re)abre la veda para nuevas colaboraciones y trabajos. Y es que no es la primera vez que hablamos aquí de la importancia y de los beneficios del trabajo en red. En SOMOS Escuela de personas adultas, Colaborando sabe mejor... o en Profesores en red, centros en red, ¿por qué colaborar con otros centros? ya hemos reflexionado ampliamente sobre ello. Así pues, ¿te animas a dar el salto?

NOTA: Como es obvio, el enriquecimiento personal y profesional en estas últimas semanas ha sido enorme, así que solo me queda agradecer a los compañeros Josep Miquel Arroyo, Max Alcañiz, Javier Iñiguez, Quim Balaguer y Diego Redondo y a la compañera Anna Tur por dejarme aprender con vosotros. ¡Seguimos!


miércoles, 2 de noviembre de 2016

"Yo me pongo y me lo saco" y otras historias

Informamos de nuevas entradas en la página Diccioadultos.

B

Blogs de formación de personas adultas: No te pierdas el compendio de blogs recopilados por el compañero Josep Miquel Arroyo. Mucha calidad y material muy interesante sobre la formación de personas adultas.

S

Sustituciones: Si en el resto de etapas educativas cubrir bajas es un drama, en la educación permanente, como te puedes imaginar, no lo es menos. Además, es muy probable que quien llegue no tenga experiencia en la formación de adultos. Así que, nada, ármate de paciencia y Welcome to the jungle!

O

Orientación: Aspecto fundamental en los centros de personas adultas. Lo habitual es que nuestro alumnado venga bastante perdido, así que debemos sacar tiempo de donde sea para realizar un buen servicio de orientación. No iría mal un refuerzo de este servicio, la verdad, especialmente en la red de centros de titularidad municipal, aunque me consta que son muchos otros los que no disponen de perfiles específicos de orientación.

Y

"Yo me pongo y me lo saco": Expresión habitual en las entrevistas de matriculación al nuevo alumnado. Se agradece enormemente el optimismo y la motivación, por supuesto, aunque si le añadimos un poco de constancia y de trabajo ya va a ser un escándalo...

Ya sabes que puedes hacer llegar tus aportaciones por distintas vías: twitter, comentarios, mail y tal. Para leer el resto del glosario ves a Diccioadultos.

martes, 25 de octubre de 2016

¿Los niños pequeños son cosa de mujeres?

Aproximadamente un año después de mi debut, la semana pasada tuve mi segunda reunión de madres y padres en el jardín de infancia (que no guardería) donde acude mi pequeño. Adjunto balance del público asistente en términos de género:
  • Profesionales de la educación presentes: 9 mujeres; 0 hombres.
  • Padres, madres y/o representantes legales de la chavalería (del grupo de mi crío): 16 mujeres, 3 hombres.
Teniendo en cuenta que el año pasado la proporción fue de 14 a 1, parece que la cosa se va animando. Es broma, claro. Recupero, pues, el artículo de Pere Solà en El diari de l'educació compartido por aquí el año pasado "¿Los niños pequeños son cosa de mujeres? La inacabable pugna por la educación", al cual añado "L'educació per a la igualtat: procés en construcció" de Ángela Mussat, también en El Diari.

No sé cómo lo verás tú, pero a mí sigue sin parecerme normal este evidente desequilibrio. Ni en lo que se refiere a la ausencia prácticamente absoluta de hombres trabajando en las etapas educativas iniciales, ni en el poco, aunque seguramente creciente, compromiso de muchos hombres para con las actividades educativas y formativas de nuestros hijos. No me parece extraño, pues, que sigamos reproduciendo según qué roles y comportamientos cuando desde el inicio del sistema enviamos el mensaje de que el cuidado de la infancia es una cosa de mujeres (casi) exclusivamente. 

Pues nada, que espero con ansias la reunión del año que viene. ¿Os imagináis que los hombres llegáramos a ser un cuarto de los asistentes?


miércoles, 19 de octubre de 2016

Decálogo molón para motivar a tu alumnado

Los que trabajamos en formación profesional, ya sea de adultos o específica, solemos coincidir con un tipo de alumno muy heterogéneo. En nuestras aulas concurren alumnos más o menos jóvenes, con una formación u objetivos vitales muy diferentes, con experiencias educativas de distinto tipo; ya sea porque aparcaron en su día los estudios, porque en estos momentos desean un cambio de rumbo profesional o buscan iniciar una nueva etapa vital con mayor o menor voluntad propia.

Ahora bien, ¿están motivados estos alumnos con los que trabajamos diariamente en el aula? ¿requieren prácticas docentes específicas y extraordinarias? ¿podemos aplicar alguna receta prodigiosa que sirva igualmente para otras etapas educativas? ¿cuál es la fórmula para mantenerlos conectados en clase e ilusionados en su futuro laboral o académico próximo?

Nuestros años de experiencia, trabajando con alumnos inclasificables -ni mejores ni peores, sino únicos- nos permiten sugeriros estos diez consejos para mantener esa motivación y espíritu de trabajo perpetuo en el aula. Consejos que no pretenden ser innovadores, tan sólo requieren un entrenamiento agotador, un tacto especial o, en su defecto, un personal coach las veinticuatro horas del día.
  1. Persevera y no te lo creas demasiado. Si un día fluyen las respuestas, a alguno se le cae la baba escuchándote o te felicitan por esa clase excepcional o por ser un monologuista digno del club de la comedia: ha sido todo un sueño. Cada día es diferente y puedes meter la pata o matar de aburrimiento en la clase menos esperada. Esa es la realidad...
  2. Paciencia. Muy relacionada con el punto anterior. Es fundamental armarse de paciencia en cada clase porque siempre algún alumno que te vacilará, te sacará los colores por tu ignorancia sobrevenida o te obligará a morderte la lengua para no responder algo indebido. El mejor remedio: una píldora de pacientin 500 después de desayunar.
  3. Ingenio. Capacidad de cambiar de rumbo en cualquier clase donde el agotamiento sea generalizado, los medio técnicos no acompañen por alguna rara caída del internet o porque te toca dar clase a última hora del viernes previo a un puente festivo. No es válido poner la película del momento en V.O.S.E. y justificarlo con que están aprendiendo inglés.
  4. Empatiza. ¿aguantarías seis horas seguidas sentadas con libros de texto o escuchando a un profesor tras otro? Si a ello le añadimos diferencias de edad, situaciones familiares diversas o la mera búsqueda de una titulación oficial, se nos complica la situación. Si te atreves, disfrázate de chaval y pasa un par de días sentado en cualquier aula de un instituto o colegio durante toda la jornada escolar.
  5. Relata. A casi todos nos gusta escuchar historietas, más aún a los alumnos, ávidos de conocer tu edad, situación civil, domicilio paterno o última salida estival y concierto remember al que acudiste. Siempre funciona contar experiencias en clase que podemos relacionar con nuestra materia a través de anécdotas, discos que escuchamos, películas o series que estamos viendo, algún cómic o novela. No es preciso ser un titiritero o trovador moderno, pero sí va bien soltar algún que otro rollo más o menos íntimo o inventado que nos acerque a su terreno y que demuestre que tenemos vida más allá de la enseñanza.
  6. Cede el poder. No hace falta que impongas tu voluntad constantemente cual monarca absoluto de turno. Tu alumnado tiene una experiencia y un bagaje que merece ser escuchado y tenido en cuenta. No te va a hacer daño abrir espacios para la toma de decisiones colectivas. Tranquilo, siempre te queda decidir cuándo poner el siguiente examen.
  7. Haz cosas. Como diría Rajoy (creador de la famosa sentencia “las mujeres -o los catalanes- hacen cosas”) hacer cosas es positivo ya que traslada el aprendizaje a un plano más real y, por tanto, mucho más motivador para el alumnado. Tampoco se trata de hacer macramé porque sí, pero con un poco de ingenio (ver punto 3) seguro que podemos llevar nuestros contenidos a un plano más práctico y llevadero.
  8. Date una vuelta. Pasarse nueve meses encerrado entre cuatro paredes puede ser, salvo que padezcas de agorafobia, un pelín agobiante. Seguro que en tu centro existen espacios por descubrir y utilizar: un laboratorio, el aula de informática, el gimnasio, etc. Da igual qué enseñes, un gimnasio puede ser un lugar excelente para romper una dinámica rutinaria. Además, también puedes salir del centro y visitar cientos de sitios de interés. Así que, fuera pereza y miedos y sal del aula.
  9. Mira tu agenda. Seguro que tienes contactos que pueden resultar de enorme interés para tus alumnos. Un amigo que no deja de viajar a lugares exóticos, otra que colabora en una ONG, otro que trabaja en una profesión relacionada con una parte del temario… Qué sé yo. Tira de agenda, pues, y abre tus clases a compañeros y/o amigos. Tus alumnos te lo agradecerán por partida doble: por un lado, aprenderán cosas nuevas y, por otro, dejarán de verte el careto durante unos días.
  10. Socializa vuestro trabajo. Implícate con la comunidad, presenta vuestros resultados, intenta resolver un problema del barrio, del pueblo, etc. Intenta que tu alumnado vea que lo que hace en el aula (y fuera, recuerda el punto 8) tiene algún tipo de sentido más allá del maldito aprobado final.
Visto lo visto, podríamos afirmar que el docente que no motiva a su alumnado es porque no quiere. Con este decálogo molón que ponemos a tu alcance lograrás que tus clases se conviertan en ese oscuro objeto de deseo del alumnado de tu centro. Así que tómatelo con calma y no apliques todos los puntos de golpe o tus chicos y chicas te van a perseguir por los pasillos cual estrella del rock. Y al loro, ya has visto lo que ha pasado con Dylan: ¡morir de éxito no es una alternativa!
 
PD: Este es otro de esos posts perpetrados con el amigo Óscar Boluda. Te recomiendo que te des una vuelta por su EFEPEANDO. ¡Será tiempo bien invertido!
 
 

martes, 18 de octubre de 2016

Carta al padre

Recuerdo que hace muchos años compré y leí en Praga Carta al padre, la tremenda misiva que Kafka escribió a su progenitor criticando abiertamente su comportamiento con él a lo largo de su infancia y juventud. La verdad es que, a pesar de los motivos y razones que tuviera el escritor checo para lanzar semejante diatriba contra su padre, el libro me pareció una pasada de frenada absoluta, y eso que por aquel entonces andaba yo un tanto mosqueado con el mío.

El caso es que recuerdo leer la carta de marras y pensar mucho en mi padre. Y no precisamente porque lo descrito en ella se asemejara a nuestra relación, de ningún modo. Su lectura me dejó la sensación, seguramente equivocada, de que Kafka estaba siendo injusto y excesivamente duro para con su padre y recuerdo reflexionar sobre si no habría cometido yo alguno de esos excesos en muchas de mis críticas más o menos abiertas al mío. Me temo que a menudo no hay jueces más severos e intransigentes que los propios hijos, aunque creo que cuando pasamos a la categoría de padres conseguimos relativizarlo todo un poco y ver un poco más allá del ombligo reluciente de nuestra propia infancia.

Y me doy cuenta de que mucho de lo escrito en estas páginas sobre educación está claramente influenciado por mi padre y su manera de ver y de afrontar la vida. No era persona de muchas palabras, la verdad. No obstante, pienso en conceptos que necesito a menudo en mi profesión y que incluso intento transmitir a mi alumnado como autonomía, iniciativa, compromiso, profesionalidad  o capacidad de resolver situaciones diversas y me doy cuenta de que todo ello lo aprendí yo rodeado de pinceles y brochas subido en un andamio, con mi padre apretando a nuestro lado, sin darnos demasiada tregua, todo sea dicho. Porque también se equivocó mucho, claro, igual que todos lo hacemos.

Hace ya tiempo que uno saldó las cuentas pendientes y ahora que mi padre se ha ido lo único que quiero es poner en valor todo lo aprendido con su ejemplo. Especialmente en lo relativo a la confianza y autonomía recibidas para tomar nuestras propias decisiones sabiendo que, pasara lo que pasara, ahí iban a estar ellos para recogernos en la victoria o en la derrota. Y cuando todo se encara así, cuando el apoyo es tal, normalmente hay muchas más de las primeras. 

Así que solo espero estar a su altura y que, dentro de mucho tiempo, cuando un servidor falte, el terrible desasosiego provocado por la ausencia del padre se vea en lo posible mitigado por la calidez de su recuerdo. Será señal de que nos hemos acercado siquiera a su ejemplo y quizá así nos libremos de una carta como la escrita por Kafka a su padre. Yo, por mi parte, puedo asegurar que la que escribiré al mío será muy pero que muy distinta.

Te quiero mucho, padre.


viernes, 7 de octubre de 2016

¿Cuántos libros de texto comprarías con 100.000 euros?

Pongamos el caso que a un Ayuntamiento de un municipio cualquiera le tocan 100.000 euros y decide invertirlos en proyectos de diversa índole para su comunidad educativa. Para decidir el objeto de la inversión se realiza una consulta popular donde intervienen desde los niños y niñas de los distintos centros educativos hasta sus padres y madres, pasando por AMPAS, profesores, directores, bedeles y demás personal de administración y servicios. ¿Cuál sería el resultado de este particular referéndum?

Desde hace 4 años, además de mi labor como profesor de ciencias sociales y director del centro donde trabajo, desempeño las funciones de técnico de educación en el ámbito municipal. Desventajas de ser trabajador municipal en un ayuntamiento en crisis. Digo desventajas no porque no me interese el trabajo. Al contrario, es  muy enriquecedor ya que me permite salir del aislamiento de nuestro día a día y conocer la realidad educativa del municipio. Pero claro, los días tienen 24 horas y siempre está bien pasar, como mucho, ocho en el trabajo...  Pero bueno, no estoy aquí para llorar mis penas.

Desde hace cuatro años, digo, una (gran) compañera y yo gestionamos desde nuestro centro (o lo intentamos, lo prometo) el departamento de educación municipal. Son mucho los programas que llevamos entre manos pero hay uno que por diversos motivos me tiene auténticamente obsesionado. Sí, te lo estás imaginando, se trata de la subvención de los libros de texto. En los últimos cuatro años, nuestro consistorio ha invertido más de 100.000 euros en subvencionar los libros de texto de familias en situación económica desfavorecida. Este es el importe neto de subvención, el que se va directamente a las editoriales. Se incrementaría en mucho si tuviéramos en cuenta las horas que invertimos todos los trabajadores implicados en el proyecto. Un proyecto, por otra parte, muy difícil de gestionar por su complejidad y tamaño.

No cabe duda de que el ayuntamiento lo hace con toda la buena intención, claro. No hay ironía alguna aquí. El objetivo es que todo el alumnado pueda tener los materiales necesarios para trabajar en el aula y, mejor o peor, se organizan los recursos a tal efecto. Las AMPAS, por su parte, se implican también gestionando los pedidos de las familias subvencionadas. Y los trabajadores de la casa pues sacamos tiempo de donde podemos para intentar llegar a todo, aunque muchas veces sea tarde y mal. 

No obstante, después de cuatro años y más de 100.000 euros invertidos, me vienen a la mente algunas reflexiones que quizá deberíamos hacernos como comunidad educativa local, aunque me temo que podría ser extensible al resto del país. Perdóneseme la posible demagogia y/o simplismo, pero así es como lo veo.
  • Me da la sensación de que en muchas ocasiones no existe una verdadera reflexión didáctica y metodológica sobre los materiales con los que se trabaja. Claro, esto dependerá del centro y del profesorado en cuestión. No obstante, este hecho me parece innegable cuando los lotes son elaborados por profesores que no van a ejercer con el grupo el año siguiente. Se me objetará que la selección la realizan los departamentos o que si no sería imposible planificarse, pero no me vale la respuesta. No iba a cambiar mi enfoque pedagógico por llegar a un centro con un determinado libro. Y la familia ya habría hecho el gasto. Además, no han sido pocas las ocasiones en las cuales hemos recibido con sorpresa el retorno de libros (requisito para participar en la subvención) que habían sido comprados pero no utilizados.
  • Hablando de dinero, diré una tontada: hay lotes carísimos. Más de 250 euros puede ser una barrera insalvable para familias con hasta tres y cuatro críos en edad escolar. Hay familias a las que una factura de estas características les revienta el presupuesto anual. Me parece que la cuestión económica debería ser un factor a tener en cuenta en la creación de los lotes.
  • No sé hasta qué punto los centros analizan el impacto de los materiales utilizados. Y no me refiero a una reunión en el tercer trimestre para verse con la editorial de turno. Hablo de trabajo de análisis de contenidos, comparativas entre propuestas, revisión de resultados, etc. Tengo la sensación que este es un aspecto sobre el que los centros no reflexionan demasiado. Pero seguro que me equivoco.
  • Me parecería lógico tener un repositorio de libros por aula como material de consulta, por supuesto. Tendría todo el sentido del mundo desde un punto de vista metodológico pero, sobre todo, desde un punto de vista de sostenibilidad, económica de las familias y de todo tipo. 
  • Creo que las familias reflexionan poco también sobre el uso de los libros de texto. Aunque quizá cada vez más, cierto. Me parece que pueden ser una voz muy fuerte que podría condicionar según qué decisiones al respecto de los materiales con los cuales trabajan sus niños y niñas. 
  • Y el papel de la administración también me resulta cuestionable. Las buenas intenciones no pueden ocultar los errores implícitos de tal o cual decisión. ¿Cuántos millones (¡!) de euros destinamos a la compra de materiales escolares? Seguro que por la red corre el dato.
En fin, unas reflexiones tontas sobre el asunto. Creo que si le preguntaramos a la comunidad educativa de cualquier municipio en qué querrían gastarse 100.000 euros los próximos 4 años una de las últimas respuestas sería en libros de texto. Aunque, ahora que lo pienso, seguro que habría alguien que acabaría realizando la propuesta. Y eso, quizá, sea lo más preocupante del asunto.

¿En serio no tenemos nada mejor en que gastarnos 100.000 euros que en los malditos libros de texto?

domingo, 2 de octubre de 2016

(También) soy machista

Leo y recomiendo el artículo "Carta als homes: som masclistes però canviem-ho ja!" y, lamentablemente, me veo  reflejado en muchos de los casos descritos, los cuales se incrustan dentro de una (desagradable a)normalidad absolutamente machista y patriarcal. A menudo se usa el concepto de micromachismo para referirse a muchas de estas situaciones, aparentemente de bajo impacto, que contribuyen a ampliar la brecha de la desigualdad. Me parece que se trata de un concepto que hace más mal que bien a la lucha por la igualdad ya que, en mi opinión, reduce la importancia de gestos tan presentes en nuestro día a día. Un chiste machista entre cervezas, un exceso de efusividad "testoterónica" en una discoteca o un olvido de las implicaciones profesionales de un embarazo (supuestamente en pareja) no me parecen situaciones que puedan describirse mediante un término que empieza por el prefijo micro. No obstante, seguro que habrá especialistas en la cuestión que puedan opinar sobre esto con mucho más fundamento que un servidor.

En cualquier caso, rodeado de mujeres a las que quiero, admiro, aprecio y respeto, especialmente a Pilar, y esperando la llegada de una pequeña que va a crecer en este mundo dominado por el sexo contrario, (el de su padre y su hermano mayor, por cierto), me atrevo a preguntarme qué hacemos los hombres para derrumbar este muro de desigualdad. La respuesta es tan evidente que me la callo. Y da vergüenza escribir sobre esto porque no quisiera caer en el buenismo ni en el postureo masculino que (auto)detecto en muchos ambientes. Así que, mejor callar y ponerse manos a la obra.

Solo unas preguntas más, no me olvido que esto es un blog sobre educación: ¿Qué hacemos en los centros educativos para trabajar esta situación de desigualdad?, ¿cómo contribuimos desde el mundo de la educación, especialmente desde el lado masculino, a romper esta cadena que nos beneficia?, ¿no estaremos atacando la cuestión desde planteamientos superficiales -léase jornadas y/o proyectos puntuales, "días de la mujer" y otras actividades organizadas, nadie lo pone en duda, con toda la buena voluntad del mundo- y olvidando la importancia del gesto y de la práctica diaria?, ¿no contribuimos a olvidar y a silenciar toda una parte del currículo de nuestras especialidades, esa parte que ocupan tantas y tantas mujeres?, ¿y qué hay de los espacios de poder en los centros educativos?, ¿quién y cómo se ocupan y gestionan? No tengo respuestas. Lo que sí tengo es mucho trabajo por delante. Así que, lo dicho, a callar y a espabilar de una maldita vez.

¿Por qué no te sumas, HOMBRE?

PD: Hago mía la PD de Sergi Picazo en el artículo Carta als homes: som masclistes però canviem-ho ja!: "Sóc masclista, sí, i porto patint tot el dia per si aquest article també ho és, o per si he dit alguna cosa masclista sense adonar-me’n, o per si l’article és pur mansplaining".